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Puesta de largo del nuevo partido de Puigdemont, la tercera versión de Convergència

El prófugo y sus partidarios celebran el aniversario del golpe con más amenazas y el nacimiento de la Crida Nacional per la República.

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El prófugo y sus partidarios celebran el aniversario del golpe con más amenazas y el nacimiento de la Crida Nacional per la República.
El expresidente fugado de la justicia, Carles Puigdemont, durante su intervención por vídeo. | EFE

Más que celebrar el primer aniversario del 27-O, día en el que el "Parlament" votó y aprobó la república catalana, el separatismo ha llevado a cabo una especie de jornada de "reflexión" a su manera, sin cesar las hostilidades intestinas, con la presentación del nuevo artefacto de Puigdemont y nuevas arengas y llamadas a las barricadas.

Los líderes golpistas no están especialmente orgullosos de lo que pasó tal día de hace un año. ERC, la CUP, ANC y Òmnium forzaron a Puigdemont a descartar la solución electoral que podría haber frenado el 155 y evitado el ingreso en prisión de los golpistas. Dos días después, el expresidente y una parte del "Govern" se fugaban a Bruselas mientras que Oriol Junqueras, Romeva, Dolors Bassa. Carme Forcadell, Rull y Turull optaban por atender la citación judicial de la que pasarían a prisión.

De entonces a acá, los separatistas han evitado en la medida de lo posible referirse a aquellos episodios, las reuniones a gritos en el "estado mayor" del proceso, las amenazas de los dirigentes de ERC, entonces más hiperventilados que los neoconvergentes, y la esperpéntica sesión en la cámara catalana que condujo a la declaración de independencia tras una votación secreta que reflejaba el miedo a las consecuencias de los diputados.

Proclamada la república, no se llegó a arriar la bandera española del Palau de la Generalidad, a pesar de la insistencia del público congregado en la plaza de San Jaime para celebrar la fiesta organizada por las autoridades con actuaciones musicales incluidas.

Un año después, el separatismo afronta una guerra civil interna, pero mantiene intacta su capacidad para la amenaza, el chantaje y el bloqueo. Sus principales dirigentes ya han hecho toda la autocrítica posible en su opinión. Tal vez se pudieron hacer mejor las cosas, alegan. Y punto.

El PDeCAT, expulsado de los liberales europeos

El nuevo partido de Puigdemont ha monopolizado el aniversario. Presentación oficial de la Crida (llamamiento) Nacional per la República en Manresa, puesta de largo que ha coincidido con la expulsión del Partido Demócrata Europeo Catalán (PDeCAT) de la Alianza de Liberales y Demócratas por Europa (ALDE), el grupo de partidos liberales europeos en los que está incluido Ciudadanos. La asamblea para decidir la expulsión se ha saldado con una abrumadora mayoría (más de ochenta votos a favor por tan sólo cinco en contra y cinco abstenciones) a favor de echar a los convergentes por corruptos y antieuropeos.

El nacionalismo catalán ya forma parte de los movimientos considerados populistas y demagogos, un verdadero peligro para las democracias europeas y la UE. El PDeCAT se ha quejado con el argumento de que no es un partido corrupto porque es una organización de nuevo cuño. Según el ideólogo de Puigdemont e impulsor de la "Crida" Agustí Colomines, el joven PDeCAT tiene más pasado que futuro. El nuevo partido nace con cincuenta mil afiliados y nueve mil fundadores, según sus propios datos.

Independencia sin guerra y ¡Fuera el Borbón!

Presentación a lo grande del nuevo partido en Manresa. Quim Torra y Elsa Artadi como grandes estrellas. La exconsejera socialista de Sanidad, Marina Geli, es una de las intervinientes. Esta tercera versión de Convergencia pretende aglutinar todo el catalanismo y disolverse en cuanto se consiga la independencia. Puigdemont dice que no es otro partido nacionalista, sino el movimiento de liberación nacional, el último hallazgo del separatismo. En declaraciones al digital catalanista El Nacional, dice que "vamos a conseguir la independencia sin una guerra de la independencia". Como dice que no hay precedentes, apunta también que la cosa requerirá su tiempo y recorrer sendas ignotas.

La "Crida" monopoliza el color amarillo. Gran despliegue. Seis mil personas en el evento, casi todos con bufandas y lazos amarillos. "Sumamos personas, no siglas" es su primer eslogan. Gritos de "¡Fuera el Borbón!". "Este país no está dispuesto a tolerar más represión", brama Torra. "¡Ni un paso atrás!", ruge el graderío del pabellón Nou Congost, donde juega el afamado equipo manresano de baloncesto.

Puigdemont cierra el acto por vía telemática. Conexión en directo con Bruselas para que Puigdemont cierre el acto. Pantalla gigante, plano cercano, del lazo amarillo a la cabeza. Dice que el suyo es el primer instrumento que nace para desaparecer, una herramienta novedosa para aglutinar a todas las fuerzas separatistas por encima de los partidos.

ERC ha dedicado el principal de la jornada al acto de proclamación de su candidato para las elecciones municipales en Barcelona, Ernest Maragall. Ningún recuerdo especial para aquella accidentada sesión en el Parlament en la que se proclamó la república. No quiere saber nada de esta "plataforma". La CUP, menos.

Más amenazas de Torra

El sustituto de Puigdemont, Quim Torra, está programado para el activismo y a eso se dedica con empeño. A pesar de haber dado al 27-O un perfil bajo, no se ha privado de lanzar otro discurso dirigido a los Comités de Defensa de la República (CDR) desde el palacio de la Generalidad. "Nadie dice que será fácil, pero volver atrás no es una opción", ha dicho Torra, que ha insistido en que no aceptará más que una sentencia absolutoria. En caso contrario, apela de nuevo a la movilización y cita el referéndum ilegal y la huelga general celebrada el 3-O, otra supuesta fuente de legitimidad de la que Torra concluye que el juicio en Supremo no es contra los golpistas sino contra "los millones de catalanes que participaron en la huelga de país". El discurso institucional ha sido idéntico al mitin de la tarde en la creación del nuevo partido.

La tesis de la huelga general es recurrente en el separatismo, La presidenta de la Assemblea Nacional Catalana (ANC), Elisenda Paluzie, abogó por una huelga para celebrar el primer aniversario del 1-O, pero el Govern formado por Junts per Catalunya (JxCat) y ERC estimó inoportuna esa convocatoria.

Huelga general indefinida

Ahora vuelve la propuesta a escena. El fugado Toni Comín, exconsejero de Sanidad de la cuota de ERC ahora alejado del partido, la ha sacado a relucir en formato indefinido para responder a una sentencia condenatoria en el Supremo. Está en la línea de Torra y del prófugo Puigdemont y en declaraciones a la radio de Godó ha asegurado que "el 3 de octubre nos da una pista de lo que tenemos que hacer, tres de octubre más largos, mucho más largos". "La gente -ha añadido- se debe jugar más cosas, hay que parar el país pero para ello la gente tiene que estar preparada". En el propio separatismo cunde la sospecha de que la insurrección no es compatible con respetar los puentes festivos.

Comín también ha alentado la campaña propagandística que llevan a cabo estos días políticos y tertuliano en los medios nacionalista sobre la supuesta intención del Estado de provocar un baño de sangre si era necesario para detener la independencia. Según Comín, "estábamos preparados para una independencia negociada con el Estado, no para una independencia no negociada". Dice además que algunos consejeros con Puigdemont a la cabeza tomaron la decisión de fugarse para evitar un hipotético estallido de "rabia desatada de la ciudadanía" en el que caso de que fueran detenidos. "Nosotros nos teníamos que hacer responsable de eso y por eso decidimos marchar", asegura.

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