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Primer día en el "matadero"

Los letrados de Junqueras, Romeva, los Jordis, Turull, Sánchez y Forcadell teorizan sobre la autodeterminación y acusan a los jueces de parcialidad.

(Barcelona)
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Junqueras, Turull y Sánchez en el banquillo. | EFE

Primera jornada del juicio por el golpe de Estado separatista. Según las defensas, sus patrocinados van al matadero. Un centenar de personas intenta asaltar en Barcelona la sede de la Fiscalía Superior de Cataluña. Se sientan en la calzada. Los Mossos los retiran uno a uno con exquisito tacto. En el argot policial se llama "arrancar cebollas". La última cebolla es el diputado de la CUP Carles Riera. Es la protesta más reseñable.

En Madrid, los letrados de los acusados invierten sus turnos en descalificar la instrucción del magistrado Pablo Llarena y del juzgado de instrucción número 13 de Barcelona. Aseguran además que el tribunal no es imparcial. En Cataluña, incidentes menores. Cortes de carreteras, pequeñas manifestaciones a las puertas de centros de trabajo de la Generalidad, estudiantes universitarios en huelga. Escaso correlato de las amenazas de los CDR. Buena parte del penúltimo gobierno autonómico se sienta en el banquillo por rebelión, sedición y malversación y las calles no arden.

Primera imagen pública de los presos. Oriol Junqueras, Carme Forcadell y Joaquim Forn presentan rostros más afilados. Los que fueron consejeros de la Generalidad lucen en la solapa el pin de las cuatro barras. Jordi Sànchez, expresidente de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y ahora presidente de la Crida de Puigdemont, es el único que luce un pequeño lazo amarillo. En la sala, el presidente de la Generalidad, Quim Torra, también luce el símbolo separatista. Contra lo previsto por la propaganda separatista, los encausados no están esposados. Tampoco visten uniformes de rayas horizontales.

Puigdemont, en Berlín

El gran ausente, Carles Puigdemont, comparece al mediodía en la delegación de la Generalidad en Berlín para decir que el Estado se debería haber ahorrado el juicio. Prófugo de la justicia, utiliza una sede de la administración autonómica española en el corazón de Europa para denunciar al Estado. "El sistema judicial español pasará un test, una prueba de estrés para la democracia española. No hay razones jurídicas, no hay pruebas, no hay crimen. No olvidemos que la única acusación particular que hay es la de un partido de ultraderecha franquista", asegura el expresidente catalán.

Puigdemont teme que la celebración del juicio le reste protagonismo en favor de Oriol Junqueras. De momento, se queda fuera de una foto que el separatismo tacha de histórica, los doce acusados que se sientan en el banquillo. En primera fila, Junqueras, Raül Romeva y Joaquim Forn, en la última, los tres exconsejeros a lo que no se acusa de rebelión y permanecen en libertad, Carles Mundó, Meritxell Borràs y el "traidor" Santi Vila, quien presentó su dimisión cinco minutos antes del pleno del Parlament en el que se proclamó la república catalana.

Los defensores

Abre el turno de las defensas para las cuestiones previas el abogado de Junqueras y Romeva, Andreu Van den Eynde, una de las "estrellas" jurídicas del independentismo. Van den Eynde lleva a cabo una intervención política. Sostiene que "el derecho de autodeterminación es la garantía de que no haya guerras entre los pueblos, que la autodeterminación es sinónimo de paz y no de guerra". Xavier Melero, letrado de Forn, no puede disimular su extrañeza. La señal del Supremo recoge sus gestos de incredulidad ante el discurso de su colega hasta que la realización cierra el plano y se centra en Van den Eynde, que asegura que se han vulnerado todos los derechos de sus clientes, hasta el de la libertad de culto. Refiere que a Junqueras no le dejaban ir a misa en Estremera.

En una entrevista reciente en el digital nacionalista Vilaweb, este letrado se manifestaba un apasionado del derecho penal: "Es la quintaesencia de convencer, de la discusión, de la negociación, de los trucos, de la teatralización. Hay un punto de ego en subir al estrado".

El citado Melero, que defendió a Artur Mas en el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña con motivo del referéndum ilegal del 9-N de 2014, interviene en segundo lugar en defensa de Forn. A diferencia de su colega, elude entrar en jardines sobre los derechos colectivos de los catalanes y pide que se incluya la presencia del exministro de Interior, Juan Ignacio Zoido, en las testificales.

El letrado Pina y el Rey

Jordi Pina es otro de los abogados "estrella" del separatismo. "Veterano" de la causa del 9-N, se ocupa de Jordi Sànchez, Jordi Turull y Josep Rull. Vuelve a la política, insiste en pedir que testifique el Rey "por lo que dijo y por lo que no dijo" en su discurso del 3 de octubre de 2017. También se refiere al uso de la primera persona por parte del juez instructor en una resolución en la que escribía "la estrategia que sufrimos". Juez y parte, dictamina. Además, insta a los jueces a no ser "héroes nacionales". Se refiere a una carta que el presidente del Consejo General del Poder Judicial al que fuera titular del 13 de Barcelona, Juan Antonio Ramírez Sunyer. Dos días antes de su fallecimiento a causa de un cáncer, Lesmes le envió una carta agradeciéndole que hasta casi el último momento hubiera estado al frente del juzgado. Pina también alude a una supuesta vulneración de los derechos lingüísticos de los encausados, que quisieran declarar en catalán, pero con traducción simultánea, no consecutiva.

El exdiputado de la CUP Benet Salellas es el letrado de Jordi Cuixart. Denuncia que su patrocinado es el único de los encausados que no ha tenido cargo público alguno, por lo que no debería ser juzgado en el Supremo También reprocha el supuesto carácter político del juicio. La letrada de Carme Forcadell, Olga Arderiu, es la que más divaga y se extiende. La mayoría de los argumentos ya han salido a lo largo de la sesión. Los encausados se mueven inquietos en sus asientos. Han pasado ya demasiadas horas. El presidente de la Sala, Manuel Marchena, interviene para recordar a la letrada que está invirtiendo el doble de tiempo de sus colegas, algunos de los cuales representan a más de un acusado. "Vaya acabando, por favor". Es la única intervención del juez en la primera jornada del juicio.

El abogado de Dolors Bassa toma nota y lleva a cabo una breve intervención. Insiste en solicitar la libertad provisional de la exconsejera de Trabajo. Cierra la sesión el abogado de Santi Vila, Pau Molins, que subraya que su defendido es el único que mostró su desacuerdo con el Govern. Pide que al no ser acusado de rebelión se le juzgue en el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. Marchena da por acabada la sesión. Los presos tendrán que esperar aún unos días antes de tomar la palabra.

Escaso seguimiento de las manifestaciones de la tarde en Cataluña. En Barcelona, unos cientos de personas asisten a los parlamentos de Elsa Artadi, Pere Aragonès y el teniente de alcalde de Colau Gerardo Pisarello. El juicio es una "farsa", no hay delito, "seguimos y seguiremos", afirman. El sábado han convocado otra manifestación en la capital catalana.

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