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Rufián y Colau torean al juez Marchena y el "relator" Urkullu

El diputado de ERC llama "salvajes" a policías y guardias civiles, la alcaldesa de Barcelona da un mitin y Zoido echa balones fuera.

(Barcelona)
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Rufián y Colau torean al juez Marchena y el "relator" Urkullu
EFE

El exministro de Interior, Juan Ignacio Zoido, alias "Lo desconozco", no cayó en las trampas de los abogados de la defensa. Zoido es magistrado, conoce el sistema y en el ejercicio de su cargo de ministro de Interior no daba instrucciones operativas ni se interesaba por los detalles de despliegues, actuaciones y disposiciones prácticas. Con ese blindaje, superó las cuestiones de las defensas.

Zoido fue incluido como testigo en las cuestiones previas a petición del letrado del exconsejero de Interior, Joaquim Forn, el abogado estrella del nacionalismo Xavier Melero, defensor de Artur Mas cuando el 9-N. Melero pasa por ser un profesional incisivo y cuajado con notable dominio de las técnicas procesales. Es el letrado menos apercibido por el presidente de la sala, Manuel Marchena.

El miércoles aprovechó la suficiencia de la exvicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, para ponerla en ciertas dificultades. Este jueves lo ha intentado con Zoido, pero ha sido en vano. El exministro estuvo reservón, punto parco en algunas respuestas, no dio facilidades ni se recreó en las suertes. La actuación policial fue proporcionada, en cumplimiento de una orden judicial del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) para impedir el referéndum, y los Mossos, contra las previsiones del responsable de coordinar a todas las policías, el coronel de la Guardia Civil Diego Pérez de los Cobos, que en los últimos días de septiembre creía que la policía autonómica acabaría por colaborar, no hicieron nada. Por lo demás, Zoido ha tirado balones fuera. El ex secretario de Estado de Interior, José Antonio Nieto, y el citado De los Cobos, que pasarán por el Supremo, eran, a juicio de Zoido, los máximos responsables de las actuaciones policiales.

El papel del lendakari

El lendakari Íñigo Urkullu abrió la sesión. Preguntado por el coordinador de las defensas, el letrado y exportavoz de la Generalidad Francesc Homs, Urkullu se presenta como un "intercesor", incluso "mediador" entre el Gobierno y el Govern, entre Mariano Rajoy y Carles Puigdemont. Lo que vendría siendo un "relator" según la terminología de última hora entre Pedro Sánchez y Quim Torra. Se reunió con los dos, con Rajoy dos horas el 19 de julio, e incluso llegó a un pacto con el expresidente de la Generalidad. Se trataba de que Puigdemont disolviera el Parlament y convocara elecciones a cambio de que no se aplicara el artículo 155. Sostiene Urkullu que Rajoy se mostraba renuente en general, pero que Puigdemont, en cambio, estaba siempre abierto al diálogo. A pesar de ello, el 26 de octubre llamó a Urkullu para comunicarle que el acuerdo de convocar elecciones era papel mojado. Según el lendakari, el expresidente catalán le manifestó que "había manifestantes en la plaza de San Jaime, que los manifestantes se estaban rebelando y que también tenía presiones de su grupo parlamentario, Junts pel Sí". En consecuencia, daba por roto el pacto.

Los esfuerzos de Urkullu contra la vía unilateral resultaron en vano. Los manifestantes de la plaza San Jaime habrían inclinado la balanza a favor del choque de trenes. Una lástima. Urkullu se había metido a mediador prácticamente por clamor popular, sobre todo de empresarios y representantes de la sociedad civil catalana, según dijo. Al abandonar la sala saludó a Santi Vila, conocido entre el separatismo como el "traidor" por dimitir horas antes de la proclama de independencia y a la sazón enlace de Puigdemont con Urkullu.

El diputado de ERC en el Congreso Gabriel Rufián sucede en la silla de los testigos a Urkullu. Festival indepe. Circo "show" en el Supremo. A Rufián le solicita como testigo el letrado de Junqueras, Andreu Van den Eynde. Junqueras es, según Rufián su padre político. El ahora diputado comenzó en "Súmate", la sección para castellanohablantes de ERC. El partido se quería abrir a la población de origen no catalán, inmigrantes o descendientes de inmigrantes. Rufián se abrió paso a puñetazos, llamó la atención de la cúpula de ERC y fue promocionado a portavoz de la Assemblea Nacional Catalana (ANC). De ahí saltó al Congreso.

Insulto de Rufián en sede judicial

Rufián torea a Marchena, contesta lo que le rota y se ríe cuando le preguntan si es de la ANC. "Sí, y de la biblioteca de mi barrio y del videoclub", afirma. También dice que la única violencia que vio fue la policial, agentes "apaleando a la gente". Incluso llama "salvajes" a los policías y guardias civiles que actuaron en aquellos días en Cataluña. Se permite ironizar sobe el cargo de rebelión diciendo que él se fue a merendar y que no tiene "ni pajolera idea" de una hoja de ruta de la que le habla la Fiscalía. Cuela también que los únicos coches destrozados que él ha visto son taxis en la Gran Vía de Madrid y que la salida de la secretaria judicial por la azotea el 20-S "es una noticia fake, como que el castellano sea perseguido en Cataluña". Todo ello sin noticias de Marchena.

El "show" no acaba ahí. Se marcha de la sala repartiendo saludos a los encausados menos a Santi Vila, a quien pasa la axila por la cara para no darle la mano.

Ni Fiscalía, ni abogacía del Estado ni acusación popular le preguntan por el famoso trino de las 155 monedas de plata que lanzó aquella mañana del 26 de septiembre en que Puigdemont cambió de idea y descartó convocar elecciones.

La sala acoge otros testimonios políticos. El exdiputado de Podem Albano Dante Fachin dice que su profesión es la de "precario" y glosa el enorme pacifismo de la concentración frente a la consejería de Economía con la anécdota de que le preguntó a un guardia civil de la puerta si le molestaba el humo de su pitillo y que el agente le dijo que no. Su testimonio no ayuda a las defensas. Tampoco el del expresidente del Parlament Ernest Benach, de ERC, que no tiene más remedio que reconocer a la Fiscalía y la Abogacía del Estado que en sus tiempos (los del tripartito, entre 2003 y 2010) se consideraba que un referéndum de autodeterminación excedía las competencias de la cámara autonómica.

La matinal acaba con la deposición de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, que insiste en el modelo de cargar contra la acusación particular y pasa a describir las bondades del independentismo, la cualidad cívica de todas sus manifestaciones, el "hermoso momento" de la ocupación de los colegios electorales, el civismo de los "Onze de Setembre", la supuesta alarma ciudadana por el supuesto estado de excepción que implicaba un registro judicial en una consejería, que ella no es independentista, que es muy injusta la prisión provisional de los golpistas y que por el 1-O "deberíamos estar aquí millones de personas". Todo ello también sin las habituales interrupciones del juez Marchena.

Además de Zoido, comparecen por la tarde el exdiputado de Podemos Xavier Domènech, que también suelta un mitin, y dos testigos más que se niegan a responder porque están imputados en el juzgado de instrucción número 13 de Barcelona por los mismos hechos. Marchena se muestra aliviado. Son más de las siete de la tarde y da por finalizada la sesión. Emplaza por error a las diez de la mañana del viernes, pero se da cuenta y alerta de que no cunda el pánico. La vista continuará el lunes a partir de las diez de la mañana.

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