Unas elecciones para derrotar al sanchismo
Es crucial no perder de vista que lo que está en juego no son los equilibrios entre PP y Vox sino la posibilidad de poner a Sánchez contra las cuerdas.
Hasta el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) de José Félix Tezanos proyecta un escenario crítico para María Jesús Montero y el sanchismo en las elecciones andaluzas de este domingo. Alcanzar los treinta escaños de Juan Espadas sería todo un éxito para la exvicepresidenta del Gobierno que ha mostrado en campaña su verdadero rostro al afirmar que la muerte de dos guardias civiles en acto de servicio luchando contra narcotraficantes fue un accidente laboral. Esas palabras le perseguirán de por vida, igual que sus innumerables mentiras.
La campaña socialista ha sido un desastre de principio a fin, una sucesión de desatinos, un completo disparate amenizado por personajes como José Luís Rodríguez Zapatero, Manuel Chaves o Magdalena Álvarez, desechos de tienta del PSOE de los ERE. El socialismo andaluz es un fantasma del pasado en el cuerpo de un cadáver político, un pésimo recuerdo para la mayoría de los electores andaluces. Hasta muchos de sus votantes le dan la espalda asqueados por la corrupción, por las concesiones a los separatistas y a los etarras, por los pactos y equilibrios de Sánchez para mantenerse en el poder a cualquier costa, por el maltrato a la Guardia Civil y a la Policía Nacional, por el desprecio a los símbolos y las tradiciones de España.
La victoria de la derecha se da por descontada pero tanto el PP como Vox son dos partidos especializados en desaprovechar oportunidades y cometer errores no forzados. Tanto si el aspirante a la reelección, Juan Manuel Moreno Bonilla, revalida su mayoría absoluta como si se queda a un par de escaños y tiene que pactar con Vox, el retrato electoral de este domingo será el de un triunfo aplastante e incuestionable de la derecha. Las peculiaridades en la asignación de escaños del método d'Hondt podrían dar lugar a que el PP consiga más votos pero menos escaños que en los anteriores comicios.
Esa es una opción y la única esperanza de Pedro Sánchez para camuflar un nuevo descalabro electoral sin paliativos, otra muestra de repulsa social generalizada contra el Gobierno que pone en riesgo las pensiones y las termina pagando con fondos europeos, que pone en riesgo a la población con operaciones de propaganda como la del hantavirus, que pone en riesgo a la Guardia Civil y la Policía Nacional negándoles recursos para enfrentarse a los delincuentes, que pone en riesgo el futuro de las próximas generaciones y que está llevando a cabo una regularización masiva de inmigrantes y nacionalizaciones en masa con el fin de alterar el censo electoral y perpetuarse en el poder.
Frente a ese panorama, frente al PSOE de Sánchez, no se puede caer en la tentación de emprender luchas cainitas en la derecha por un escaño caído de un lado o de otro y por las interesadas interpretaciones que de eso se puedan derivar. Es crucial no perder de vista que lo que está en juego no son los equilibrios entre PP y Vox sino la posibilidad de poner a Sánchez contra las cuerdas y precipitar su desmoronamiento.
Lo más popular
-
Matan a tiros al cantaor Matías de Paula, íntimo amigo de Pitingo, en Villanueva de la Serena -
Mueren cinco buceadores italianos explorando una cueva submarina en Maldivas -
El presidente de la Audiencia Nacional sale en defensa de Peinado: "Es un proceso con todas las garantías" -
EEUU facilita más incautaciones a España por los impagos de Sánchez: 41 millones en posibles embargos -
Barbón acusa a Ayuso de tratarles "como una colonia"
Ver los comentarios Ocultar los comentarios