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El PSOE, hasta las cejas

Petróleo, oro, divisas… ZP era el dealer de las dictaduras. Y en la memoria nocturna, aquellas maletas en Barajas, donde empezó todo.

Petróleo, oro, divisas… ZP era el dealer de las dictaduras. Y en la memoria nocturna, aquellas maletas en Barajas, donde empezó todo.
El expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero durante un mitin en Andalucía. | Europa Press

Lo dijo el 14 de septiembre de 2011. "El mejor destino es el de supervisor de nubes acostado en una hamaca". Lógicamente la frase no es suya —todo en ZP es ajeno— sino de Ramón Gómez de la Serna, el genio de las greguerías que hoy podría decir: la corrupción y la mentira son amantes, duermen juntas pero niegan conocerse.

Corría el fundado rumor —antesala de la noticia, según sentencia de José María García— de que muy poco después de las elecciones andaluzas caería imputado Zapatero. Que no sucediera antes respondería al garantismo judicial para que nadie, pero nadie nadie, pudiera alegar juego sucio en un momento electoral. Lo sabía todo el mundo, con más certeza incluso que el famoso Informe Cerdán.

Pero la política ya juega tan fuera del sentido del común que no faltará el que diga que esto de la imputación de Bambi es para tapar el fracaso electoral de Andalucía, que a su vez escamoteaba la corrupción sistémica. O hasta que lo de Zapatero y las niñas tapa lo de Sánchez, esposa y hermano. Matrioska insoportable que nos hunde cada año un metro más en este cenagal.

El caso es que el PSOE cae en aparatosa cordada arrastrado por el señor que llegó a La Moncloa tras los 193 muertos del 11-M. ¿Se lo han inventado todo? ¿Será prospectivo? ¿Será un golpe de Estado togado? Esto será lo que defienda quien quiera quedarse en el PSOE después de este destrozo sin precedentes. Desde luego, empiezan a ser menos que antes. Gómez de la Serna quizá diría que el PSOE esconde su rosa en un puño para que no se le vean los pinchos, o que con esos pinchos ya no hay quien sujete la rosa del PSOE.

Un ministro, ex número dos del partido y mano derecha de Pedro Sánchez (José Luis Ábalos) está en la cárcel. Le acompaña un asesor (Koldo García) muy querido también por el presidente. Pasó por prisión, y le espera juicio, (Santos Cerdán) un secretario de organización. Tiemblan otro ministro (Ángel Víctor Torres) y la presidenta del Congreso de los Diputados (Francina Armengol). Le espera juicio inmediato al hermano (David Sánchez) y trata de evitarlo sin suerte la esposa (Begoña Gómez). Otros muchos (María Jesús Montero et al.) andan revisando papeles y episodios recientes con la SEPI. Y ahora cae un predecesor con gran estruendo corrupto y categoría de presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Por fin, Adán.

La máquina del fango no era un bulo. Casi todo lo malo que pasa, dicen que sucede por primera vez en España, que vivimos en lo inédito. Pero a la vez, todo nos suena demasiado y es como si una gigantesca marmota nos pasara por encima sin descanso. Así, narcotizada e indolente amanece España cada día de este calendario de la corrupción, borracha de datos, nombres físicos y jurídicos, vinculaciones societarias y mordidas infecciosas.

Y así seguimos, esperando unas elecciones y temiendo el resultado. Suplicando que los políticos dejen de aceptar aquella contradictoria estupidez que se acuñó en la pandemia, la "nueva normalidad", ahora de la corrupción y se decidan a promover las reformas necesarias para que la democracia sea lo que ha de ser: una tabla de salvación, no un obstáculo o un paréntesis.

Defender la alegría, PAZ, ZP…

Como ahora se dicen tantas cosas en tan poco tiempo hay más riesgo de regalar deducciones de testimonio aunque sólo sea para la historia o la vergüenza cotidiana, que dentro de poco serán lo mismo. Se encarga de ello con extraordinaria diligencia TVE desinformando contra reloj con el dinero de todos. Entre el antisemitismo o irse a negro queda espacio para defender al profeta de tanto infiel. Los cintoras, intxaurrondos y santaolallos no sacan el pie de la linde porque el ridículo más indecente tiene su precio y no está nada mal a fin de mes.

David Broncano se hace el tonto sin demasiado esfuerzo para dar paso a la escaleta de Ferraz y mientras Pablo Motos le gana en audiencia con entretenimiento televisivo y su dinero, La Revuelta nos arruina lanzando a Mercedes Milá, al regidor y al público contra la Justicia española por el íntegro Zapatero. "¡Es que no me lo creo!", dijo la veterana tocona antes de asegurar que se había leído ya el sumario… Broncano, sentado en un charco, fingió no mojarse. Y jaja… como con el coronavirus.

Desde aquel spot de la "zeja" en el que un nutrido grupo de artistas subvencionados apoyaban a su mecenas ha llovido mucho. Más euros que agua. Serrat, Sabina, Ana Belén, Víctor Manuel, Miguel Bosé, Sole Giménez, Concha Velascocantaban una mala canción titulada "Defender la Alegría". La cosa colectiva se hizo llamar "PAZ", por las siglas de Plataforma de Apoyo a Zapatero... "PAZ", como aquellos pequeños carteles rojos y negros que se vieron el 13-M y que al juntarse azarosamente (o no) unos con otros daban como resultado un curioso y subliminal ZP que coincidía hasta en los colores del logo original creado para esa marca que fue "Zapatero Presidente".

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Al terminar la canción, los artistas, todos ellos de innegable valía, se llevaban el dedo índice arqueado a la ceja como para enfatizarla y simbolizar las del líder loado… otra greguería posible: sus circuncejas, son cejas circunflejas. Era el sello del zapaterismo. Sí, hasta las cejas.

Hoy muchos de ellos se han alejado de ese apoyo, otros lo han radicalizado plus ultra y otros andarán en su vigésima despedida de los escenarios sin pararse a pensar en mucho más. Pero la alegría, que estuvo por entonces muy repartida por el gremio, como el Gordo, ha quedado echa unos zorros. Vendida al mejor postor y con jugosa comisión para el prota del vídeo.

Acierta Alberto Núñez Feijóo al señalar que sin el Consejo de ministros habría sido imposible urdir tamaña trama de tráfico de influencias: "Zapatero no habría podido delinquir". Y, directo al mentón, que ya no es exagerar: "Ha llegado al poder para saquearlo todo, incluso la decencia; el que pueda robar que robe, ese es su lema", única forma, por cierto, de garantizarse el abrigo del silencio. No difiere mucho su censura de la que han asomado otros políticos del pesebre que, de momento, empiezan a esquivar el contagio de esta innegable mafia.

Zapatero negociaba desde una oficina pagada por el PSOE, y que estaba enfrente de la sede de Ferraz, con la China de Xi Jinping o con la Venezuela de Nicolás Maduro y Delcy Rodríguez. Petróleo, oro, divisas… ZP era el dealer de las dictaduras. Y en la memoria nocturna, aquellas maletas en Barajas, donde empezó todo. ¿No era un bulo? ¿Qué contenían las maletas? ¿Cuántas veces han aterrizado aviones rescatados con valijas similares? ¿Van a dejar a su ZP solo ante el abismo? A Sánchez le acompañan su esposa y su hermano. A Zapatero, sus hijas. Familias unidas en el presunto delito. ¿Salvará una a la otra?

El PSOE, todo el PSOE, está hasta las cejas de corrupción. Su tótem, el de las nubes y el viento, el de la tierra y las hamacas, el del talante y la PAZ, ha caído. A ver si vienen, una detrás de otra, más cerezas.

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