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El día en que Sánchez batió todos los récords de cinismo

Sánchez afirmó que seguía en el poder por el interés de los españoles.

Con media hora de retraso y una expectación inusitada, Pedro Sánchez compareció en Roma tras su encuentro con el Papa en vísperas de su visita a España y apenas unas horas después de la entrada de agentes de la UCO en Ferraz. Dejó la mención a esta nueva mañana aciaga para el partido, aún en shock por la imputación de José Luis Rodríguez Zapatero, para el turno de preguntas.

El presidente se superó con sus respuestas descartando de plano las peticiones crecientes de elecciones ante una situación política insostenible, minimizando lo que estaba ocurriendo y reiterando, desafiante, su apoyo a Zapatero. Estas son algunas muestras del cinismo que exhibió el presidente del Gobierno en Roma, tratando de marcar distancias con la catarata de informaciones que llegaban desde España:

"Personas que saben más Derecho que yo"

"Todo mi apoyo al presidente Zapatero": Sánchez pronunció las mismas palabras que dijo en el Congreso para trasladar su apoyo al expresidente del Gobierno a pesar de todo lo que ha ido conociendo dês después. De hecho, Sánchez precisó que había "tenido la ocasión de poder leer el auto" y "conocer a través de los medios el extenso sumario", con el añadido de que también había "podido compartir con personas que saben más de Derecho que yo que no hay motivos para cambiar esa posición".

"La militante Leire"

Tras precisar, como Óscar Puente, que "estamos hablando de un requerimiento" y no de un registro, Sánchez trató de darle la vuelta a la situación aseverando impertérrito que "si estamos hablando de este caso, de la exmilitante Leire —Díez, fontanera de Ferraz— es porque se tomaron las decisiones sobre ella hace un año". Aludía Sánchez a los movimientos del PSOE para tratar de desvincularse de Díez cuando trascendieron las revelaciones sobre la cloaca socialista a las que siguió su imputación en la trama SEPI. Un intento de sugerir que la reacción del partido fue previa a que estallara el escándalo y que el PSOE, urdidor de la cloaca, en realidad habría contribuido a destaparla.

Hasta 2027 "por los ciudadanos"

Pero quizás el momento más destacado de la comparecencia fue la extensa respuesta de Sánchez sobre el futuro de la legislatura, cada vez más incierto. Tras citar una conversación "muy interesante" con el director general de la FAO —el tema central de su discurso previo—, Sánchez se jactó de que "muchos gobiernos han cambiado" en Europa "desde que yo soy presidente" y que "lo bueno para hacer transformaciones" es la "estabilidad que hemos logrado conmigo".

Sánchez consideró necesario aclarar que esa estabilidad "no es un fin en sí mismo", y apuntó que "es un instrumento importante para lograr el desempeño económico que estamos logrando y obtener la reducción de la desigualdad social". "Las transformaciones sin estabilidad no habrían ocurrido", aseguró.

Con estos argumentos, Sánchez enterró la posibilidad de que se plantee un adelanto volviendo a agitar el miedo a Vox al decir que las opciones sobre la mesa son o un gobierno dirigido "por mí o apoyado por otras fuerzas que dicen que hay que frenar las renovables o las políticas en derechos humanos".

Bromas sobre las presiones

Sobre las voces que dudan, Sánchez aseveró -"me permitirá la broma"- que "evidentemente" quien le pide elecciones "es porque es consciente de que voy a tener una mayor mayoría parlamentaria para gobernar de forma más tranquila". "Pero es que yo no puedo convocar elecciones por un interés partidista sino por el interés general", insistió.

Según Sánchez, lo que interesa a los ciudadanos, "con guerras por todo el mundo", es "la estabilidad y la consolidación". Y terminó escudándose en la Constitución, que "si dice que son cuatro años, pues son cuatro años", justificando así que quiera seguir hasta 2027.

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