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Rajoy no aclara si se querellará contra Bárcenas

Rajoy intentó transmitir tranquilidad, normalidad institucional: "El Gobierno es estable y tiene una mayoría”, dijo. Merkel, a su lado, le defendió.

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Por primera vez desde que tomara las riendas del país, la corrupción, y no la crisis económica y las reformas emprendidas para atajarla, copó las preguntas de una comparecencia del presidente en el extranjero. Y no en un escenario cualquiera: ni más ni menos que en Alemania, locomotora europea cuyo Gobierno ha dictado casi al dedillo el memorándum de obligaciones para recibir ayuda comunitaria. Con el foco de atención puesto en la crisis de los sobres, Mariano Rajoy optó por mantenerse en su discurso del sábado, en una calculada puesta en escena de tranquilidad.

En el país anfitrión, los periódicos más influyentes escribían sobre la “crisis institucional” en España y el riesgo de que el cisma interno en el PP acabara afectando a la credibilidad económica del país. La prima de riesgo, en alza, aumentó la sensación de alarma, que se trasladó a la delegación española. Sin embargo, de principio a fin, el presidente quiso transmitir la idea de que se mantenía al margen, con la cabeza puesta única y exclusivamente en los asuntos económicos.

Tres horas estuvo en la cancillería alemana. Almuerzo de trabajo, despacho a solas con Angela Merkel, plenario con varios ministros -todos ellos de perfil económico-. En ese espacio de tiempo, nadie citó a Luis Bárcenas en presencia de Rajoy; todo transcurrió según lo planeado. Pero, entonces, llegó el momento de la comparecencia de prensa, y de responder preguntas.

Rajoy era consciente del enfado generado en los medios por utilizar un circuito cerrado para fijar postura sobre el escándalo hacía 48 horas. El domingo, el líder de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba, echó más leña al fuego y le instó de forma solemne que dejara la presidencia del Gobierno y convocara elecciones. Y, para rematar, muchos siguen siendo los interrogantes. Si bien el presidente lo tenía muy claro, y muy estudiado: no iba a incluir ni una coma más a su declaración ante los suyos. En su opinión, ahora lo que toca es esperar primero a las auditorías y, en paralelo, a lo que dicten los tribunales.

Las preguntas de los periodistas, consensuadas previamente por todos los medios, fueron durísimas. De las cuatro personas que levantaron la mano, tres lo hicieron para interpelar por la corrupción. ¿Cree que tiene autoridad moral para seguir pidiendo sacrificios a los españoles?, se le abordó a Rajoy, incluyendo en la cuestión la petición de dimisión de Rubalcaba. “Las opiniones son libres, siempre lo han sido. Como manifesté el sábado, las cosas que se me imputan son falsas, y así lo reitero”, contestó.

Más aún, volvió a dejar claro que resistirá. Rajoy cree que todo se trata de una campaña contra él, contra el PP e, incluso, contra España. “Me encuentro con las mismas ganas, ilusión, fuerzas y coraje que cuando llegué”, dijo a modo de aviso a navegantes. Insistió en que su objetivo es superar la crisis, y que no habrá quién le desvíe de esa meta: “Un objetivo claro, el PP ha marcado un rumbo, una política de reformas, desde la convicción de que va a conseguir que España salga de la crisis”. El Gobierno, concluyó parafraseando a Soraya Sáenz de Santamaría, "es estable y tiene una mayoría".

El jefe del gabinete reiteró, de igual forma, que los servicios del partido estudian acciones judiciales. No las concretó, ni tampoco si irán dirigidas hacia Luis Bárcenas o hacia medios de comunicación. En el Comité Ejecutivo, algunos barones -como Esperanza Aguirre- le instaron a querellarse contra el que fuera su hombre de confianza y tesorero hasta 2009. El presidente lo dejó todo en el aire en este punto.

“Tengo que reiterar lo que he dicho”, aseveró en un segundo compás, “todo lo que se refiere a mí y a los compañeros de mi partido es total y rotundamente falso”. Sólo admitió que existe “alguna” coincidencia entre los papeles de El País y la contabilidad del PP. Sus palabras concretas fueron “salvo alguna cosa”. Rajoy se refería al caso de Pío García Escudero, pero también a algunas otras partidas contratadas, corroboraron fuentes del Ejecutivo. "Es un momento difícil pero lo vamos a superar", dio como último titular. 

Merkel apoya a Rajoy 

Su homóloga alemana se sumó a su estrategia de hablar de economía. Así, cuando le preguntaron dos veces si considera que la corrupción afecta a la recuperación de España, desvió el tiro a conciencia. En la víspera, un portavoz de la canciller recalcó que el de Bárcenas es “un caso interno” y que no le iban a pillar con el pie cambiado. Dicho y hecho: “El presidente está trabajando para reducir el desempleo, para que las reformas sean eficaces y España vuelva a tener fortaleza. El presidente ya ha presentado los éxitos de la balanza fiscal”, hizo de introducción. Por ello, “su presidente sabrá resolver la tarea y Alemania lo apoyará con todas sus fuerzas”.

“Ya he respondido a la pregunta alemana” sobre “lo que es importante a mi relación”, recalcó, repreguntada sobre este extremo. Dicho periodista le llegó a plantear si "confía o no en la integridad y capacidad de actuación" de Rajoy. La líder alemana intentó en todo momento ayudar en esa escena de tranquilidad que tanto buscaba su colega. 

Ahora, la intención de Rajoy es recuperar el pulso. Este mes, aprobará un paquete de medidas para reactivar la economía y ayudar a pequeñas y medianas empresas. También una reforma para detener el paro juvenil. De igual forma, el jueves se traslada a Bruselas para participar en un decisivo Consejo Europeo en el que se deben aprobar los presupuestos comunitarios. “Cuando nos empieza a ir bien, nos enfangan con esto. Todo está calculado”, se quejaron con cierta amargura fuentes gubernamentales. “El presidente no ha cobrado nada en negro. Está tranquilo y sabe lo que tiene que hacer”, se incide. Lo cierto es que el Ejecutivo sigue siendo una piña alrededor de él, a pesar de que en privado admita su preocupación.

¿No debería haber dicho otra cosa? ¿Ir más allá? Rajoy cree que no. Entiende que el sábado fue lo suficientemente contundente: se defendió y defendió al PP en general. En Berlín no incluyó ningún mensaje nuevo de envergadura. No habrá chivo expiatorio, dicen, en relación a la posibilidad de que caiga Ana Mato, titular de Sanidad. La orden del jefe es mantener el barco a flote con todos juntos e izar la vela. A medio plazo podrían empezar a cambiar las cosas.

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