
El presidente habla ahora de paz y enarbola el "No a la guerra" para criticar que Israel proteja su territorio y a sus ciudadanos, atacando a Irán con EEUU. Pero hubo otro discurso en Moncloa en el que Sánchez habló de "ejército", "seguridad", "defensa", y de actuar "ante cualquier desafío con todos los medios necesarios".
A mediados de mayo del año 2021, la ciudad autónoma de Ceuta sufrió uno de los asaltos fronterizos más graves de su historia. Casi diez mil personas protagonizaron un cruce masivo desde Marruecos a España, gracias a que las autoridades fronterizas decidieron levantar los mecanismos de control. Según relató después la Policía española, sus homólogos marroquíes mostraban una "inusual pasividad".
No sólo eso. En una operación típica de inteligencia, alguien propagó el rumor entre los niños y jóvenes de la zona de que los jugadores de fútbol Leo Messi y Cristiano Ronaldo estaban en Ceuta y se les podía saludar y pedir autógrafos. Mil quinientos menores, el más pequeño de cuatro años, cruzaron como pudieron la frontera por los espigones de las playas del Benzú y el Tarajal. Muchos de ellos sin el conocimiento de sus padres.
Este asalto orquestado se realizó un mes después de que el Gobierno de Pedro Sánchez diera luz verde al traslado y posterior hospitalización en España del líder del Frente Polisario. Algo que al régimen marroquí no le sentó nada bien, como se pudo comprobar después. Hubo quien acusó a Mohamed VI desde los medios de utilizar a los niños como misiles humanos y de querer organizar una mini marcha verde sobre las dos ciudades autónomas, evocando la que organizó su padre Hassan II sobre el Sáhara Occidental en 1975.
La respuesta al asalto
¿Cuál fue la reacción del Gobierno de Sánchez? ¿Qué dijo entonces nuestro presidente?
Lo primero que hizo el Ejecutivo español fue desplegar blindados del Ejército y militares, tanto en Ceuta y Melilla, al tiempo que reforzaba con más agentes a las unidades fronterizas de la Guardia Civil y la Policía Nacional.
En segundo lugar, el presidente Sánchez compareció de urgencia en el Palacio de la Moncloa para protagonizar una de las intervenciones más importantes de aquella legislatura. Conviene comparar el discurso de aquel 18 de mayo de 2021 con el que dio Pedro Sánchez este 4 de marzo de 2026, a propósito de la intervención militar de EEUU e Irán. Las dos alocuciones tuvieron el mismo escenario – La Moncloa –, en las dos fueron excluidos los periodistas, pero el contenido y el tono de los discursos fueron radicalmente opuestos.
Es cierto que Marruecos era el claro responsable del ataque a nuestra frontera. Pero las "armas" usadas no dejaban de ser personas, en su mayoría niños. No eran cohetes como los que suele lanzar Hezbolá desde El Líbano contra Israel. Tampoco eran terroristas de Hamas como los que asesinaron a más de 1.200 personas al cruzar la frontera israelí el 7-O y secuestraron a otras 250. Pero el presidente español se tomó la maniobra de Mohamed VI con la invasión de inmigrantes como lo que era: un ataque a España.
Por eso, en su discurso en Moncloa, Sánchez usó un tono solemne y palabras contundentes para tranquilizar a los españoles, especialmente los de Ceuta y Melilla, ante la "grave crisis" con Marruecos.
"Seremos firmes para garantizar su seguridad ante cualquier desafío, ante cualquier eventualidad y bajo cualquier circunstancia", dijo Sánchez.
El presidente también utilizó el término "compatriotas", como hizo este miércoles mientras defendía su "no a la guerra". Pero el contexto de 2021 fue muy diferente: "La integridad de Ceuta como parte de nuestra nación, su seguridad y la tranquilidad de nuestros compatriotas y residentes allí están garantizadas por la acción del Gobierno de España cuales quieran que sean las condiciones necesarias para ello y con todos los medios disponibles para ello".
El ejército como medida de disuasión
"El ejército ya ha sido desplegado ayer de madrugada y las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad han sido reforzadas", advirtió el presidente", relató el jefe del Ejecutivo. Y después de describir a Marruecos como "un país socio y amigo de España", llegó la amenaza velada a Marruecos con la que Sánchez quiso terminar su discurso:
"Los españoles, las españolas y los residentes en España deben saber que la integridad territorial de España, de sus fronteras que también son fronteras exteriores de la Unión Europea, y, sobre todo, su seguridad y tranquilidad, serán defendidos por el Gobierno de España en todo momento y ante cualquier desafío con todos los medios necesarios y conjuntamente con nuestros socios europeos".


