Un sabueso de ésos salidos de la Lodge va y tiene un día de lucides y descifra 30.000
correos electrónico así como quien se rasca los huevos.
Pero va el muy gilipollas y se le acaba el fósforo de las sienes y se deja un pendrive
con todo lo sabroso, encima de la mesita de noche, en su casa y sin encriptar.
Y va la Policía, que no es tonta, como dice el dicho popular y registra su domicilio que se
dice: mira, coño, una memoria flash encima de la mesita de noche y con la tapa
abierta.
http://www.elsemanaldigital.com/un-hacker-que-espio-miles-de-correos-de-urdangarin-
pone-en-el-disparadero-al-cni--127566.htm
Definitivamente nos toman por imbéciles.