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DOCUMENTACIÓN

Ben Laden: El empresario del terror

La acción emprendida este domingo por EEUU tiene como principal objetivo acabar con la red terrorista de Osama Ben Laden, considerado el máximo responsable de los atentados suicidas contra las Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono, en Washington, el pasado 11 de septiembre. Este refugiado saudí no es un terrorista cualquiera; dicen que nunca ha matado a nadie con sus propias manos. Le gustan las armas, eso sí, especialmente las últimas modificaciones del “kaláshnikov”, pero las utiliza exclusivamente en los campos de tiro. Su vocación es distinta. Es el “manager”, el empresario del terror. Crea y financia a grupos extremistas, recluta a futuros asesinos, construye campamentos para ellos y les ordena matar.

L. D. / Víctor A. Cheretski.- Por algo es licenciado en Ciencias Empresariales por la Universidad de Jedda. Y más. Los que le conocen dicen que tiene modales irreprochables, hasta nobles. Es muy amable a la hora de recibir a los invitados. Suele ofrecerles té o café, tortas árabes, queso de cabra, aceitunas y mermelada. Habla muy bajo y nunca levanta la voz.

Tiene cuatro mujeres y un pequeño harén de concubinas. Le gusta la caza con halcones y las carreras de camellos. Se desplaza en jeep Toyota, siempre por la noche. Para su defensa personal nunca lleva armas, pero siempre va acompañado por una numerosa escolta fuertemente armada hasta con misiles portátiles antiaéreos modelo Stinger .

Siendo multimillonario, tiene participación en la empresa familiar Saudi Ben Laden Group (SBG), fundada en 1931 por su padre, con un capital de 5.000 millones de dólares. Se trata de una multinacional con más de 60 sucursales en Estados Unidos, Europa y Asia. La participación de Osama en esta empresa es de 300 millones de dólares, aunque oficialmente ya no consta como uno de sus accionistas desde abril de 1994.

Posee también la constructora Al Ginja , en Sudán. Controla el banco islámico Ash Shamal –que, según Le Tribune , tiene sociedades en paraísos fiscales de las Antillas Holandesas, Bahamas, Curaçao, etc.– y la compañía de inversiones Taba . Asimismo, controla varias empresas comerciales en Kenia y otras industriales en Yemen. Sólo en Sudán, sus inversiones son de 250 millones de dólares.

Según su biógrafo ruso, el doctor Konstantín Kapitónov, del centro de Estudios Orientales de Moscú, la aparición del joven Ben Laden en las filas de la guerrilla afgana a principios de los 80 no fue casual, ni resultado de su iniciativa privada. Actuó bajo los auspicios del jefe de los servicios secretos saudíes, príncipe Turki al Faisal. Fue encargado de entregar a los combatientes afganos grandes donaciones del Reino árabe Saudí. Al mismo tiempo, se dedicó a construir los primeros campamentos de entrenamiento para los voluntarios del mundo islámico que iban a luchar a Afganistán contra la invasión soviética.

Kapitónov asegura, citando fuentes afganas, que en aquel entonces Osama tenía múltiples contactos con los agentes de la CIA, encargados de prestar ayuda a la guerrilla afgana.

Al acabar la guerra de Afganistán, Ben Laden regresó a casa. Pero sus críticas contra la guerra del Golfo y la presencia de tropas estadounidenses en Arabia Saudí pusieron fin a sus buenas relaciones con la monarquía. Tuvo que abandonar su patria. Se trasladó a Sudán y organizó varios atentados contra las bases estadounidenses en el reino saudí. En Sudán tampoco tuvo mucha suerte. Las protestas internacionales obligaron al régimen de Jartum a deshacerse de este peligroso empresario . Osama tuvo que desplazarse de nuevo a Afganistán. A su marcha, dejó en poder del Gobierno todas sus propiedades y empresas, según un informe publicado en Francia por Le Tribune , algo que le sirve para opacar su fortuna y le vincularía directamente con el régimen sudanés.


Mapa de Afganistán y países vecinos.
FUENTE: GeoPlaneta


A lo largo de los años 90 elaboró su estrategia terrorista y su doctrina del futuro Estado Islámico Mundial: en los próximos años, el “califato” unirá a unos 50 Estados de Asia, África y Europa. Para el año 2.100 –según el visionario Ben Laden– el mundo entero estará islamizado.

En 1996 donó tres millones de dólares a los talibanes, lo que les permitió hacerse prácticamente con todo el territorio afgano. (En la foto, el ministro taliban de Asuntos Exteriores, Wakil Ahmed Mutawakil). Él mismo se estableció al este de la ciudad de Kandajar, en un búnquer cavado en la roca. Los afganos le nombraron consejero para los asuntos militares, pero su primera preocupación fue crear nuevos campamentos de entrenamiento para los terroristas internacionales.

El primero fue construido en la provincia de Nangarjar. Luego Ben Laden se hizo con toda una zona militar: un complejo de fortificaciones y túneles subterráneos construidos por los afganos en los tiempos de la guerra contra la URSS y conocido como Zavakili al Badr . Se encuentra en la región de Jost, a 150 kilómetros al sur de Kabul.

Según su biógrafo ruso Kapitónov, Osama mantiene contactos y presta ayuda financiera actualmente a unos 50 grupos extremistas islámicos repartidos por el mundo. Su propia red terrorista actúa en 20 países y cuenta con 7.000 militantes. En territorio Afgano podría contar con 35.000 hombres dispuestos a extender el Islam más allá de las fronteras, en principio hacia las repúblicas ex soviéticas del norte, donde Rusia presta su apoyo defensivo para evitar tal avance de los extremistas.

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