L. D. / EFE.-
El actual director de Desarrollo de la CNMV, Luis Peigneux, ha afirmado que la labor del Departamento de Supervisión en la investigación sobre Gescartera "no falló", como lo demuestra el hecho de que todas las "irregularidades, inconsistencias y obstrucciones" de esta sociedad se comunicaron al Consejo de la CNMV en abril de 1999.
Peigneux, que desde 1997 y octubre del 2000 fue subdirector de Supervisión de la CNMV, defendió durante su comparecencia ante la Comisión de Investigación del Congreso el trabajo realizado entonces por su departamento, "está bien hecho, y a partir de ahí ya no era nuestra responsabilidad y tendrán que hablar otras personas". El responsable de la CNMV dijo que no recordaba ningún caso con este cúmulo de irregularidades (4.500 millones de descuadre, cuentas sin individualizar y falta de documentos, entre otras) y precisó que si bien "desde la constitución de Gescartera como sociedad gestora hasta 1997, su trayectoria pudo ser más o menos normal, no ejemplar, desde 1998 en adelante no es normal".
El ex Subdirector de Supervisión de la CNMV aseguró que tanto el propietario de Gescartera, Antonio Camacho, como su apoderado, José María Ruiz de la Serna, respondieron a los más de 30 requerimientos del departamento de Supervisión de la CNMV "con bastante descaro, con independencia de lo que se les preguntara. "Nunca he visto que una sociedad respondiera como ésta", dijo Peigneux, quien agregó que "o no tenían ni idea de lo que respondían anteriormente o efectivamente estaban muy tranquilos".
El compareciente también habló sobre las inversiones del Arzobispado de Valladolid, con el que mantuvieron varias reuniones, al detectar que los saldos invertidos en Gescartera y justificados por la sociedad distaban mucho de los extractos de la cuenta de Bankinter donde debían estar depositados. "La gestora ofreció unas explicaciones ni claras ni razonables y por lo tanto decidimos visitar al cliente y, lo cierto, es que las respuestas del cliente tampoco arrojaron luz", dijo Peigneux, quien añadió que "el ecónomo del arzobispado (Enrique Peralta) dio su conformidad a un saldo 1.050 millones de pesetas y dos días después a otro de 30 millones de pesetas", ante esta disparidad fue nuevamente preguntado y "no supo responder, sólo dijo que confiaba en los señores de la gestora". Pese a que finalmente tanto Gescartera como el Arzobispado coincidieron en que el saldo era de 30 millones, de la cuenta global de clientes de la sociedad gestora se abonaron a la institución eclesiástica 1.105 millones de pesetas unos días después.
Los diputados preguntaron también a Peigneux por su opinión sobre el paradero del dinero desaparecido de Gescartera, a lo que contestó que "tengo la impresión, que no la certeza, que una gran parte se ha gastado". Apremiado por los diputados, Peigneux reconoció que en torno a 1999 había "rumores" en la CNMV que hablaban de dos bandos en el Consejo, uno de ellos encabezado por el presidente, Juan Fernández Armesto, y José Manuel Barberán, y otro del que formaban parte el vicepresidente, Luis Ramallo, y la por entonces consejera Pilar Valiente.
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Peigneux, que desde 1997 y octubre del 2000 fue subdirector de Supervisión de la CNMV, defendió durante su comparecencia ante la Comisión de Investigación del Congreso el trabajo realizado entonces por su departamento, "está bien hecho, y a partir de ahí ya no era nuestra responsabilidad y tendrán que hablar otras personas". El responsable de la CNMV dijo que no recordaba ningún caso con este cúmulo de irregularidades (4.500 millones de descuadre, cuentas sin individualizar y falta de documentos, entre otras) y precisó que si bien "desde la constitución de Gescartera como sociedad gestora hasta 1997, su trayectoria pudo ser más o menos normal, no ejemplar, desde 1998 en adelante no es normal".
El ex Subdirector de Supervisión de la CNMV aseguró que tanto el propietario de Gescartera, Antonio Camacho, como su apoderado, José María Ruiz de la Serna, respondieron a los más de 30 requerimientos del departamento de Supervisión de la CNMV "con bastante descaro, con independencia de lo que se les preguntara. "Nunca he visto que una sociedad respondiera como ésta", dijo Peigneux, quien agregó que "o no tenían ni idea de lo que respondían anteriormente o efectivamente estaban muy tranquilos".
El compareciente también habló sobre las inversiones del Arzobispado de Valladolid, con el que mantuvieron varias reuniones, al detectar que los saldos invertidos en Gescartera y justificados por la sociedad distaban mucho de los extractos de la cuenta de Bankinter donde debían estar depositados. "La gestora ofreció unas explicaciones ni claras ni razonables y por lo tanto decidimos visitar al cliente y, lo cierto, es que las respuestas del cliente tampoco arrojaron luz", dijo Peigneux, quien añadió que "el ecónomo del arzobispado (Enrique Peralta) dio su conformidad a un saldo 1.050 millones de pesetas y dos días después a otro de 30 millones de pesetas", ante esta disparidad fue nuevamente preguntado y "no supo responder, sólo dijo que confiaba en los señores de la gestora". Pese a que finalmente tanto Gescartera como el Arzobispado coincidieron en que el saldo era de 30 millones, de la cuenta global de clientes de la sociedad gestora se abonaron a la institución eclesiástica 1.105 millones de pesetas unos días después.
Los diputados preguntaron también a Peigneux por su opinión sobre el paradero del dinero desaparecido de Gescartera, a lo que contestó que "tengo la impresión, que no la certeza, que una gran parte se ha gastado". Apremiado por los diputados, Peigneux reconoció que en torno a 1999 había "rumores" en la CNMV que hablaban de dos bandos en el Consejo, uno de ellos encabezado por el presidente, Juan Fernández Armesto, y José Manuel Barberán, y otro del que formaban parte el vicepresidente, Luis Ramallo, y la por entonces consejera Pilar Valiente.
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