L. D. / EP.-
El informe del instituto Conference Board pone de manifiesto el cada vez mayor deterioro de la economía norteamericana, ya patente antes de los atentados terroristas del 11 de septiembre. No obstante, el instituto precisó que sin la agresiva política monetaria expansiva ejercida por la Reserva Federal estadounidense, este descenso --el mayor registrado desde enero de 1996-- "hubiera sido mucho mayor".
En lo que va de año, la máxima autoridad monetaria en Estados Unidos ha bajado el precio del dinero en 3 puntos básicos, hasta situarlo en el 2,5 por ciento, con lo que el diferencial con la zona euro es en la actualidad de 1,25 puntos.
Estas cifras del Conference Board, cuyo objetivo es prefigurar la evolución de la coyuntura en un periodo de entre seis y nueve meses, coinciden con las previsiones de los analistas. En agosto, el índice retrocedió un 0,1 por ciento respecto al mes precedente, frente a la primera estimación, de una bajada de tres décimas. El economista jefe del instituto, Ken Goldstein, indicó que el informe refleja "un agudo descenso de la demanda en general", así como en el sector manufacturero y de servicios. Además, pronosticó que "el descenso del índice compuesto durante dos meses consecutivos sugiere que la ya ralentizada economía (antes de los ataques) permanecerá débil el próximo año".
De los diez indicadores que integran el agregado, los seis que bajaron fueron las cotizaciones bursátiles, las solicitudes semanales de desempleo, las expectativas de los consumidores, la media semanal de horas trabajadas en el sector manufacturero, las licencias de construcción y los nuevos pedidos de bienes civiles de capital. Por contra, las únicas contribuciones positivas del índice fueron la liquidez y los tipos de interés, mientras que las ventas minoristas y los nuevos pedidos de bienes de consumo y materiales permanecieron sin variación.
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En lo que va de año, la máxima autoridad monetaria en Estados Unidos ha bajado el precio del dinero en 3 puntos básicos, hasta situarlo en el 2,5 por ciento, con lo que el diferencial con la zona euro es en la actualidad de 1,25 puntos.
Estas cifras del Conference Board, cuyo objetivo es prefigurar la evolución de la coyuntura en un periodo de entre seis y nueve meses, coinciden con las previsiones de los analistas. En agosto, el índice retrocedió un 0,1 por ciento respecto al mes precedente, frente a la primera estimación, de una bajada de tres décimas. El economista jefe del instituto, Ken Goldstein, indicó que el informe refleja "un agudo descenso de la demanda en general", así como en el sector manufacturero y de servicios. Además, pronosticó que "el descenso del índice compuesto durante dos meses consecutivos sugiere que la ya ralentizada economía (antes de los ataques) permanecerá débil el próximo año".
De los diez indicadores que integran el agregado, los seis que bajaron fueron las cotizaciones bursátiles, las solicitudes semanales de desempleo, las expectativas de los consumidores, la media semanal de horas trabajadas en el sector manufacturero, las licencias de construcción y los nuevos pedidos de bienes civiles de capital. Por contra, las únicas contribuciones positivas del índice fueron la liquidez y los tipos de interés, mientras que las ventas minoristas y los nuevos pedidos de bienes de consumo y materiales permanecieron sin variación.
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