
El 21 de febrero de 2024 murió Willie Colón a los 75 años, dejando un legado musical de enorme magnitud y un impacto cultural difícil de igualar. A lo largo de más de cinco décadas de carrera, grabó alrededor de 40 álbumes que vendieron más de 30 millones de copias en todo el mundo, consolidándose como uno de los artistas latinos más importantes de la historia y uno de los pioneros en llevar la salsa a escenarios globales.
Conocido por álbumes como El Malo y por inmortales colaboraciones con artistas como Héctor Lavoe o Rubén Blades, su nombre fue uno de los más relevantes de la legendaria discográfica Fania Records, el sello de Jonny Pacheco y Jerry Masucci que llevó el sonido de la salsa por medio mundo.
En política daba la nota
Pero Colón no solo fue un genio en el ámbito musical, aplaudido por su habilidad como trombonista, sus aportaciones como letrista, su característica voz o su innovador estilo. Además, fue también una voz clara a la hora de pronunciarse sobre temas políticos que pocos artistas han abordado con tanta franqueza como él. En su discurso nunca faltaron la crítica al socialismo y al comunismo, denunciados sistemáticamente como sistemas económicos y culturales dignos de oprobio y repudio.
Colón no era un opinador "de salón". Hablaba desde su experiencia y desde su historia personal, como hijo de inmigrantes puertorriqueños que se crio en el Bronx y, por tanto, testigo de primera mano de las contradicciones y tensiones del sueño americano. Su legado, además de musical, es el de un artista que desarrolló una postura crítica que merece ser recogida con precisión.
"No hay diferencia entre comunismo y socialismo, excepto en la manera de conseguir el mismo objetivo final", denunció hace ahora dos años. Con esa afirmación, vino a decir que la distinción de matices entre una y otra vertiente no debe ocultar lo que, a su juicio, es el mismo resultado: un marco basado en todo tipo de restricciones de la libertad individual y económica. Para él, cambiar de nombre el destino no significa que el tren no arribe a la misma estación…
En línea con aquellos que piden a los izquierdistas más radicales que prediquen con el ejemplo y "voten con los pies", afirmó sin complejos que "el comunista feliz es aquel que vive en una nación capitalista y libre. Ellos pregonan, pero nunca se van a Cuba, Venezuela, Corea del Norte…". No conocemos historias de balseros que arriesguen su vida por ir de Miami a La Habana, pero la ruta inversa, de Cuba a Estados Unidos, sí ha sido testigo de miles y miles de travesías desesperadas. En cambio, muchos de quienes defienden sistemas colectivistas lo hacen desde la comodidad de sociedades abiertas con mercados libres. Esa incoherencia entre discurso y elecciones vitales va contra la "coherencia" que tanto pregonaban jerarcas de ultraizquierda como Fidel Castro.
Música y temas adultos
"Hay que educar a las nuevas generaciones sobre el nefasto socialismo", declaró en enero de este mismo año, afirmando que "el enemigo está dentro" y tildando a los legisladores del Partido Demócrata más escorados a la izquierda, como Bernie Sanders o Alexandria Ocasio-Cortez, de "demoniócratas". Por si acaso, nunca le preocupó hablar de estas cuestiones en público y, de hecho, su biografía en la red social X (antes Twitter) rezaba "contiene temas adultos, esto no es sólo música. Si no le gusta lo que publico, siga y no se detenga".
Preocupado por la infiltración de la izquierda radical en los gobiernos de Hispanoamérica, compartía vídeos que invitaban a luchar contra el bolivarianismo, como hizo el pasado 2025, cuando se refirió a la presidencia de Gustavo Petro haciéndose eco de un mensaje que rezaba lo siguiente: "colombianos de bien, véanse en el rostro de Venezuela, miren lo que ha hecho el comunismo con un pueblo noble, trabajador, y amante de la vida…"
Así, Willie Colón será recordado por sus innovaciones musicales y por haber llevado la salsa a todo el mundo, pero también ha exhibido coraje a la hora de intervenir en debates culturales y políticos con un tono claro y sin eufemismos. Su visión crítica del socialismo y del comunismo, expresada en plataformas públicas como sus perfiles en redes sociales, se convirtió en una parte notoria de su voz pública en los últimos años.
Estas declaraciones no definen su música, esencialmente alejada de este tipo de cuestiones, pero sí revelan la determinación de un hombre que, además de explorar ritmos únicos, no tuvo reparos en expresar opiniones firmes sobre la organización social y económica de las sociedades. En tiempos en que la corrección política empieza a ser cuestionada, su ejemplo rompió silencios políticos y visibilizó discursos anti-socialistas y anti-comunistas que, con frecuencia, son mal recibidos en el mundo de la cultura.


