
El Gobierno ha anunciado este viernes la prórroga de la central nuclear de Almaraz hasta 2030, como habían solicitado las empresas propietarias. Los dos reactores de la nuclear extremeña, la primera en el calendario de cierre y que proporciona un 7 por ciento de la electricidad en España, continuarán operativos hasta el 8 de junio de 2030.
La noticia, largamente esperada por vecinos, trabajadores y empresarios de la zona, llega después del visto bueno del Consejo de Seguridad Nuclear a que la central, cuya fecha prevista de cierre era otoño de 2027 para su unidad 1 y otoño de 2028 por su unidad 2, siga operando tres años más. El anuncio ha llegado a través del BOE, que ha publicado este viernes una orden ministerial del Ministerio de Transición Ecológica con la decisión.
El Ministerio trata de justificar en la orden una medida que enmienda la política energética del Gobierno de Pedro Sánchez: uno de sus pilares era el cierre nuclear, a la contra de muchos países de todo el mundo y del propio criterio de la UE. Transición Ecológica saca pecho de su "apuesta por la generación renovable como forma más competitiva de producir electricidad, aprovechando asimismo las ventajas competitivas del país en términos de recurso, tecnología y capacidades" y precisa que "la extensión solicitada del periodo de explotación para las Unidades I y II de la Central Nuclear Almaraz se limita en torno a 31 y 19 meses respectivamente, lo cual representa una proporción reducida de la vida media prevista del parque nuclear español, no alterándose el resto del calendario ni la fecha de cese definitivo del conjunto del parque nuclear a 2035".
El impacto del cierre en los precios
El Ministerio alega que "de acuerdo con los análisis realizados, dicha extensión tiene un impacto muy limitado sobre los objetivos de política energética del país". Como justificación a la medida, Transición Ecológica esgrime las consecuencias de la guerra de Irán: "La crisis en Oriente Medio ha supuesto una disrupción en el contexto energético global, incrementando y añadiendo volatilidad de forma significativa a los precios de los combustibles fósiles, entre ellos el gas natural. Según indican organismos internacionales, el contexto geopolítico y los daños en infraestructura de producción y exportación de combustibles extienden el riesgo y la incertidumbre a los próximos años. A pesar de estar España más preparada gracias a los avances que se han llevado a cabo en transición energética, este contexto sobrevenido de precios elevados y mayor volatilidad e incertidumbre incrementa la exposición del país, la ciudadanía y el tejido productivo a la vulnerabilidad que supone la dependencia de estos combustibles, en un marco distinto al previsto anteriormente".
No afectará a las renovables
El Ejecutivo añade que espera que "la extensión limitada del periodo de explotación de la Central Nuclear Almaraz sobre la generación renovable y su contribución al mix eléctrico contemplado en el Pniec sea acotado y poco significativo". Apunta que "se estima, en términos generales, que la magnitud de la reducción de la generación renovable sería inferior a la que podría producirse por la variabilidad de factores inherentes al propio sistema eléctrico, tales como indisponibilidades en unidades generadoras, interconexiones o factores climáticos". Según sus cálculos, la reducción en 2030 será de un 1,4 % de la generación renovable con respecto al escenario Pniec. También espera "una reducción del 7 % en la generación procedente de gas natural en ciclos combinados con respecto al mismo escenario".
El Ministerio enfatiza su "carácter limitado" y asegura que "no compromete la contribución de España al objetivo de renovables en el marco europeo al mantenerse el objetivo de energías renovables sobre el uso final de energía por encima de los umbrales fijados por la Unión Europea".
Además, reconoce que esta prórroga "contribuye de manera coyuntural a moderar la exposición del sistema eléctrico y los consumidores españoles a unos picos de precios no previstos anteriormente, procedentes de los mercados internacionales de gas natural, mientras continúan desplegando sus efectos las distintas medidas adoptadas para el impulso de las energías renovables y del almacenamiento como soluciones estructurales a la exposición y vulnerabilidad que supone la dependencia exterior de los combustibles fósiles".
Respecto a la red eléctrica después de que el apagón de hace un año hiciera también tambalearse los argumentos del Gobierno, Transición Ecológica menciona que "el operador del sistema indica que la extensión de la disponibilidad de la Central Nuclear Almaraz hasta junio de 2030 aporta al sistema eléctrico, aunque de forma limitada en algunos aspectos, por lo que en ningún caso la extensión solicitada cambia la necesidad de continuar con las actuaciones ya en curso dirigidas a fortalecer la seguridad y estabilidad del suministro". Añade que "la citada aportación se refuerza en el actual contexto de incertidumbre observado en cuanto a las hipótesis de escenarios futuros".
El Gobierno culmina su explicación pidiendo a las empresas que durante esta "extensión limitada y acotada del periodo de explotación" de la central deberán facilitarse "alternativas industriales y de empleo en el territorio y debe ser utilizada por las mismas para avanzar en el diálogo social para una transición justa". El cierre de la central habría supuesto la pérdida de unos 4.000 empleos en la zona.

