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Marcel Gascón Barberá

¿Por qué calla Sánchez sobre Irán?

Seguimos sin conocer lo que piensa el Gobierno de la represión que sufren miles de iraníes por reclamar que se trate como seres humanos a las mujeres.

Seguimos sin conocer lo que piensa el Gobierno de la represión que sufren miles de iraníes por reclamar que se trate como seres humanos a las mujeres.
Pedro Sánchez. | Europa Press

Lo ha contado muy bien El Debate en la escueta pieza que acompaña al vídeo de la pregunta a Sánchez sobre la posición de España sobre lo que ocurre en Irán. El presidente del Gobierno venía de prometer cien millones de euros a organizaciones feministas vinculadas a la ONU, pero fue incapaz de solidarizarse con quienes se la juegan en estos momentos en Teherán y otras muchas localidades del país por la libertad y la más elemental igualdad entre sexos.

"Sí, he visto que estaba en las redes sociales, la verdad es que no he tenido ocasión de, discúlpeme, no puedo opinar al respecto porque no conozco el detalle de la información", dijo Sánchez, que añadió también que "posteriormente" daría su "posición" sobre el asunto. Han pasado unas cuantas horas desde que Sánchez eludiera la pregunta y seguimos sin conocer lo que piensa nuestro Gobierno de la brutal represión que sufren miles de iraníes por reclamar que se trate como seres humanos a las mujeres.

El silencio es particularmente estridente viniendo de quien preside un Gobierno con vocación (declarada) de liderazgo internacional en materia de feminismo (en realidad, de su versión maniquea e ideologizada del feminismo). Una posible explicación sería la presencia de Podemos en el Gobierno. Su principal estandarte feminista, la ministra de Igualdad Montero, no ha condenado la muerte bajo custodia policial de Mahsa Amini, que había sido detenida por llevar mal puesto el velo, ni se ha pronunciado sobre las protestas contra el régimen de los ayatolás que ha desatado lo que es a todas luces un asesinato.

El odio a Occidente que los dirigentes de Podemos comparten con los mulás es, sin duda, un factor a tener en cuenta, pero podría haber más. Como recuerda el podemólogo Luca Constantini en The Objective, Pablo Iglesias tiene una vieja relación clientelar con Teherán, que en su día financió uno de sus programas y le dio, en su canal de televisión en español Hispan TV, una tarima mediática desde la que promover su causa común: desacreditar a las democracias de Occidente.

Como parece saber también el PSOE de sus experiencias con Venezuela (y, a la vista de los últimos acontecimientos, cualquiera diría que también con Marruecos) ciertos negocios vienen con peajes de por vida. No es difícil imaginar que, tanto en Caracas como en Teherán, se guarden facturas y pruebas de transferencias que dejarían en muy mal lugar a sus beneficiarios de ver la luz.

No se conocen tratos estrechos de Sánchez con Irán, y el presidente no tiene los problemas ideológicos con Occidente de sus socios. Su único proyecto es él, y por defenderlo puede pasar de antimilitarista a adalid de la expansión del gasto militar, bien lo valen unas fotos con el líder de moda en Kiev y un fin de semana como anfitrión de los jefes de la OTAN en El Prado.

A la pregunta sobre lo que están haciendo los mulás podría haber respondido con un llamamiento a la paz y la calma y con un mensaje de solidaridad hacia las mujeres de Irán, o en general. Ninguna de las dos cosas le comprometía en nada.

¿Por qué evitó contestar? ¿Para no crearse un problema con Podemos? Es bien posible. ¿Y la situación de las mujeres? Bien, gracias. A sus hijas no les falta de nada y Begoña está cada día mejor colocada.

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