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EDITORIAL

Feijóo, más cómodo con los nacionalistas que con Abascal

Lo que no es legitimo es aspirar a gobernar en solitario cuando no se tiene mayoria absoluta mediante el apoyo "gratis 'et amore'" de Vox.

No sabríamos decirles qué nos resulta más anormal y lamentable, que Feijóo haya esperado casi medio año para reunirse con Santiago Abascal, líder de una formación liberal/conservadora con la que el PP ya gobierna en Castilla y León, y con la que lograría sumar, según todos los sondeos, una amplia mayoría absoluta en las generales, o el hecho de que dicho encuentro se haya celebrado, por fin y por lo visto, de forma "discreta", por no decir en secreto, el pasado jueves. Es más: a la vista de su avergonzada y timorata reacción ante la filtración de la noticia, en la que fuentes del PP, a un paso de disculparse, han restado duración al encuentro afirmando que sólo duró una hora y han asegurado que "ya no hay agendado ningún encuentro más", parecería que el partido de Feijóo lleva más a gala y siente mayor comodidad con el encuentro ya celebrado de su líder con Coalición Canaria y con la dirigente de la Plataforma Suma y vicepresidenta del Gobierno, Yolanda Diaz, o con las futuras y ya publicitadas reuniones de Feijóo con el Partido Regionalista de Cantabria, Teruel Existe y, sobre todo, con el PNV, que con el líder de Vox.

A la vista de todo lo anterior, toma fuerza la ya bautizada como "operación mayoría simple", denunciada aquí editorialmente, según la cual Feijóo pretendería gobernar en solitario con el apoyo de estas formaciones nacionalistas supuestamente "moderadas" para no tener que hacerlo mediante un pacto con Vox. A este respecto, claro que es normal que el PP mantenga contactos con distintos partidos políticos, lo que resulta del todo anormal es que, lejos de darle prioridad, se avergüence de sus contactos con una formación como Vox, que bien debería considerar como su "socio natural" o con el que el PP está obligado a entenderse. Eso, salvo que Feijóo quiera terminar de borrar toda seña de identidad que represente a su partido como combativa alternativa a la socialdemocracia y al nacionalismo. Esa deserción ideológica por parte del PP podrá favorecer a Vox, que con toda legitimidad podrá decir que Feijóo, lejos de corregir la deriva de Rajoy a la que finalmente se sumó Pablo Casado, viene a acrecentarla. A este respecto, nada le ha venido mejor a Vox , en plena crisis por el "asunto Olona", que la timorata e irresponsable negativa de Feijóo a acudir a la manifestación contra la exclusión del español en la enseñanza en Cataluña o el aún más lamentable hecho de que el PP —con la encomiable excepción de Álvarez de Toledo— votara, pocos días después, junto a nacionalistas, socialistas y podemitas en contra de la resolución de Vox, secundada también por Ciudadanos, en la que se exigía el cumplimiento de la ley y de las sentencias en Cataluña. A este respecto, obsérvese los últimos dos sondeos en las que el PP de Feijóo se desinfla y el partido de Abascal vuelve a recuperar posiciones.

Por otra parte, claro que es normal y legítimo que la aspiración del PP sea "gobernar en solitario", reiterada obviedad y cantinela que podría hacer suya cualquier otro partido político. Lo que no es legitimo es aspirar a gobernar en solitario cuando no se tiene la mayoría absoluta y se pretende que otros partidos le den su apoyo "gratis et amore" sin negociar nada a cambio, tal y como parece dispuesto a hacer Feijóo, no con los nacionalistas, sino con Vox. Abascal ya hace tiempo que dejó meridianamente claro que no va a apoyar un gobierno del PP pactado con el PNV. Lo que también está claro es que el PP sigue lejos —y últimamente cada vez más— de la mayoría absoluta, aun con el concurso de las formaciones nacionalistas supuestamente moderadas. Lo que no está claro es el PP de Feijóo.

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