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Pedro de Tena

Algunos "hechos básicos" y los "largos caballeros"

Tenemos una estatua en Madrid en honor a un golpista antirrepublicano y antidemócrata declarado partidario de llevar a España a una guerra civil.

Tenemos una estatua en Madrid en honor a un golpista antirrepublicano y antidemócrata declarado partidario de llevar a España a una guerra civil.
Estatua de Francisco Largo Caballero en Madrid. | Archivo

Contó Salman Rushdie, de nuevo en el presente gracias a una selección de artículos en los que trata de la verdad, que Luis Buñuel prometía que "daría mi vida por el hombre que busca la verdad y mataría al que cree haberla encontrado". Esa disposición indica que para el maño la verdad era como el gato de Schrödinger. Existe y no existe, según sea como búsqueda o como encuentro. Pero el escritor de Bombay, que supo con certeza vital la verdad espesa y contundente de una condena a muerte por haber escrito Versos satánicos, admite la existencia de "hechos básicos" que no pueden discutirse, aunque puedan ser interpretados de una u otras formas según la época.

Cuando escribo, aún no han comenzado las sesiones parlamentarias de la moción de censura más llamativa de la historia democrática de España. Pero sí sabemos ya lo que ha pasado en la que se presentó contra Emmanuel Macron en Francia. Y no, no, señores, Macron no salió reforzado sino debilitado. Los gobiernos lo son porque disfrutan de una mayoría y por eso es tan difícil que triunfe cualquier moción de censura, para lo que hace falta que alguien traicione al gobierno, como hizo el PNV al gobierno del PP hace casi cinco años. Dicho esto, quede apuntado lo que podría haber sido esta moción de censura si PP, Vox y Ciudadanos, y tal vez algunos más, hubieran unido sus fuerzas por una vez para censurar lo que es necesario censurar en una democracia y una nación que se precien de dignas.

Como no ha sido así, nadie sabe cómo asumiremos los votantes el significado de lo que haya ocurrido y no ocurrido. Se verá en mayo, en primer aperitivo, y se certificará a finales de año, si Dios y Pedro Sánchez quieren, en el plato fuerte electoral. Así que no me entretengo más y voy a seguir la veta de los "hechos básicos" de Rushdie. Y ya que el "largo caballero" que manda en La Moncloa va a ganar formalmente la moción de censura, que ya veremos si la gana de verdad, voy a subrayar algunos hechos básicos de otro Largo Caballero, Francisco, que inexplicablemente sigue teniendo una estatua delante de los Nuevo Ministerios en el Paseo de la Castellana de Madrid.

Que la democracia española se traga sapos como elefantes, si proceden de la izquierda, es bien sabido. La habilidad del PSOE y el viejo PCE, ya desnaturalizado por los podemitas, para torturar los hechos básicos hasta hacerlos irreconocibles es proverbial. Su sentido totalitario de la organización les hace poderosos e inquietantes y su inclinación a borrar de la realidad lo que no les conviene, les hace poco amigos de la verdad.

Que en octubre de 1934 se perpetró un golpe de Estado contra la II República es un hecho básico. Que en su organización y compra de armas participó Largo Caballero es un hecho básico reconocido por él mismo en sus Recuerdos. Que la revolución –así se llamó y eso fue—, tuvo como consecuencia la restauración de la legalidad republicana con resultado de mil muertos y dos mil heridos entre socialistas, comunistas y sindicalistas y 280 muertos y 900 heridos entre soldados y guardias civiles, es innegable. Que el líder socialista mintió en el Tribunal que lo juzgó y ¡lo absolvió!, lo confiesa él mismo.

En estos días hemos sabido, gracias al infatigable y preciso Pedro Corral, que Francisco Largo Caballero no quiso atender la petición del Comité Internacional de Cruz Roja (CICR) de entregar el listado de los detenidos en las cárceles madrileñas tres días antes del comienzo de las matanzas de estos presos en Paracuellos del Jarama y otras localidades madrileñas desde el 7 de noviembre al 4 de diciembre de 1936. Otro hecho básico. Los documentos inequívocos que lo certifican acaban de ser desvelados, con lo que la figura de Largo Caballero sufre otro desgarro moral y político. Lo que pretendía el representante en Madrid del Comité Internacional de la Cruz Roja, el médico suizo Georges Henny, era salvar la vida de miles de presos amenazados con el linchamiento desde la izquierda. No lo consiguió aunque logró sobrevivir a un intento de asesinato que se preparó para liquidarlo.

Pero hay otro hecho básico menos conocido, aunque Pío Moa lo desveló de pasada en el último tomo de su trilogía sobre la Guerra Civil. El plan de Largo Caballero, del que estuvo informado Manuel Azaña, era entregar al fascista Mussolini y al nazi Hitler las islas Baleares, el archipiélago Canario y el Marruecos español a cambio de que dejaran de apoyar a Franco. El hecho documentado ha sido certificado por la investigación minuciosa de Manuel Aguilera Povedano en su libro El oro de Mussolini. Cómo la República planeó vender parte de España al fascismo.

O sea, que tenemos una estatua en el centro de Madrid erigida en honor de un golpista antirrepublicano y antidemócrata declarado partidario de llevar a España a una guerra civil, que no detuvo el genocidio de Paracuellos y que no hizo ascos a vender partes esenciales de España a Mussolini y a Hitler. Qué mala memoria "histórica" tienen algunos. ¿Cómo nos va a extrañar que, gracias a la estulticia del centro derecha, Pedro Sánchez, otro bien largo caballero, se autoproponga para una efigie augusta tras la ya veremos si tan exótica y benéfica moción de censura? El problema es que la verdad es resistente y que tiene una tendencia apasionante por salir a la luz.

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