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David Vinuesa

¡Extra, extra! Pablo Barrios se casará con un balón para que le quiten una amarilla

El jugador del Atlético tocó tanto el balón por el que le acabaron sacando cartulina que podría casarse con él.

El jugador del Atlético tocó tanto el balón por el que le acabaron sacando cartulina que podría casarse con él.
Una de las acciones de Barrios, no la de la amarilla, durante el partido. | EFE

En la cabeza de todo el mundo, siempre y cuando se use el cerebro y, por consiguiente, la razón, está la idea de que si un error es claro y puede corregirse, se rectifica. Si existe la posibilidad, por supuesto. Otra cosa es que fuese irremediable, pero si hay herramientas para convertir un fallo en un problema menor, la razón te dice que se corrige y aquí no ha pasado nada.

En fútbol, por desgracia, la razón brilla por su ausencia. Incluso a veces los propios cerebros. Solo así se pueden explicar algunas de las decisiones de los árbitros y, aún más preocupante, las que posteriormente se toman en el Comité. El otro día en el Estadio de La Cerámica, Pablo Barrios, futbolista del Atlético de Madrid, vio la cartulina amarilla por una falta que no era. Porque, seamos serios, no es falta ni aquí ni en Marte. Viendo el percal y teniendo en cuenta que era la quinta amarilla y que, por tanto, acarrea suspensión, el Atlético recurrió la tarjeta pensando, inocentes ellos, que el Comité vería lo que es evidente.

El resultado de la apelación rojiblanca ha sido un rotundo fracaso. No le quitan la amarilla. Desde el Comité entienden que se debe mantener la tarjeta aunque no haya falta. Aunque se vea claramente que Pablo Barrios toca balón. Aunque cualquier persona con uno o dos ojos ve que Barrios toca la pelota y que no hay nada. Aunque en competiciones como la Premier pitar esto como falta y encima sacar amarilla sería considerado un sacrilegio. Pues bien, para el Comité no se le puede quitar la sanción a Pablo Barrios. Para qué hacer las cosas bien, ¿verdad? Mejor cometemos un error y lo dejamos ahí. Total, el chiste arbitral es ya un clásico español, ¿no?

Imagino que el Comité estima que Barrios solo toca el 95% del balón. Se la quitarían si toca el 100, compra el balón, se lo lleva a casa y se casa con la pelota. De hecho, Barrios podría casarse con el balón teniendo en cuenta el contacto cercano y legal que tuvieron. Conozco parejas que, teniendo menos contacto, han acabado pasando por el altar. Oye, Pablo, lo mismo esa es la solución para que el Comité espabile. Cásate con el balón, en los juzgados o por la Iglesia, como tú estimes oportuno. Luego llevas los papeles del enlace y lo mismo el Comité entra en razón y ve, por fin, que tocar más el balón era imposible.

Fuera de bromas, esto es tétrico. ¿A qué se dedica el Paripé de Competición si en acciones tan claras no actúa? ¿Qué es necesario para que en este tipo de jugadas se rectifiquen? No creo que sea necesario llegar al casamiento, pero visto lo visto quizá no quede otra. Todo por la dichosa interpretación con la que los colegiados se libran absolutamente de todas las barrabasadas que cometen. Esa letra pequeña que hace que, aunque un jugador toque balón, venga alguien y te diga que es amarilla porque él interpreta que, puede, quizá, lo mismo, es posible, Barrios fue demasiado fuerte. Ah, perdona, que en fútbol ahora hay que ir flojito. Venga ya, por favor.

En fin... espero que Pablo Barrios y la pelota sean felices. Que no se dejen influir por lo que dicen desde el Paripé de Competición. Eso sí, la amarilla tendrá que ir a la boda. ¡Qué cosas!

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