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Antonio Robles

El nacionalismo sí miente

En Europa se le rechaza por reaccionario, racista y ultra y aquí se le venera como progresista.

En Europa se le rechaza por reaccionario, racista y ultra y aquí se le venera como progresista.
Pere Aragonès. | EUROPA PRESS

¡Qué país más pintoresco España! Ahora resulta que el nacionalismo no miente nunca. Supongo que es por comparación con Pedro Sánchez, esa mentira con patas. ¡Qué triunfo lo del nacionalismo aquí! En Europa se le rechaza por reaccionario, racista y ultra y aquí se le venera como progresista. ¡Collons!, hasta se le considera sincero por el simple hecho de que se pone campanudo con el derecho de autodeterminación. A nadie debería engatusar ya, aunque se hayan pasado tres décadas disimulándolo al modo y manera que lo hiciera Marlon Brando con mantequilla en El último tango en París. Ni siquiera ahora, ya desmelenado, dice una verdad entera, todo son mentiras con trastienda.

Veamos la última (ya rancia por repetida): el derecho de autodeterminación y la novedad de que el Art. 92 de la Constitución lo habilita. Como Sísifo, hemos de desmontarlo una vez más. Lo de menos es quién lo ha puesto encima de la mesa, si ERC, Junts con o sin Puigdemont, o la tía Felisa. Viven de esto. Y como los buitres, se pelean por su carnaza.

Art. 92 de la CE: "Las decisiones políticas de transcendencia especial podrán ser sometidas a referéndum consultivo de todos los ciudadanos". De todos los ciudadanos quiere decir de todos los españoles, no sólo de los españoles que residan en la Comunidad Autónoma de Cataluña. Si la comprensión lectora flaquea, léase el Art 2: La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles…". No perdamos más tiempo. A continuación, adoban la patraña con mentirijillas de cura viciosillo: que si no hace falta participación alta, ni porcentaje cualificado… y toda esa casquería para feligreses condicionados.

Vayamos ahora al tal derecho de autodeterminación que se sacan de la manga mintiendo como bellacos. O si quieren, llevando tal "derecho de autodeterminación de los pueblos", reconocido por la Carta de Naciones Unidas en 1966 para supuestos de países colonizados, no para Estados ya constituidos y consolidados (Intentar desmembrar un Estado está condenado por la Asamblea General de Naciones Unidas).

Así lo matiza en las resoluciones 1514 y 2625. Y en la 1654, donde lo especifica en su punto 6: "Todo intento encaminado a quebrantar total o parcialmente la unidad nacional y la integridad territorial de un país es incompatible con los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas". Dicho de otro modo, el derecho de autodeterminación sólo lo es, si es aplicable en supuestos coloniales. Y si no quedaba claro, en la Resolución 2625 lo especifica: "Ninguna de las disposiciones de los párrafos precedentes se entenderán en el sentido de que autorizan o fomentan cualquier acción encaminada a quebrantar o menospreciar, total o parcialmente, la integridad territorial de Estados soberanos e independientes que se conduzcan de conformidad con el principio de igualdad de derechos y de la libre determinación de los pueblos antes descritos, y estén, por tanto, dotados de un gobierno que representa a la totalidad del pueblo perteneciente al territorio, sin distinción por motivos de raza, credo o color". Creo que España entra en todos los supuestos.

Sin embargo, y a pesar de las evidencias, siguen mintiendo, ahora, de nuevo, después de que, derrotados por estas evidencias, decidieron en 2003 (Plan Ibarreche) y siguiendo su estela en 2005 (La Plataforma pel Dret de Decidir), envolverse en el "Derecho a Decidir", un sintagma más difuso, poético y desde luego incontestable. ¿Quién no tiene derecho a decidir? ¿Cómo oponerse al derecho de nadie a decidir? Sobre su libertad, sobre su sexualidad, sobre sus gustos, sobre su derecho a votar a quien le plazca, su derecho a una muerte digna, etc. Es el principio liberal por excelencia. Yo no me opongo, ni nadie que tenga una brizna de dignidad y sentido común.

Era una trampa ladina, puro sofisma para soslayar el derecho de autodeterminación. Tampoco les salió bien. Vuelven de nuevo al muro de las lamentaciones para colárnoslo en la nueva plataforma de todo a cien que le ha ofrecido Pedro Sánchez con los despojos de España. Y se han venido arriba de nuevo desempolvando el apolillado derecho de autodeterminación. Elecciones, buitres, sueldos sostenibles, ya saben. Y si hay un presidente español que se lo consienta, miel sobre hojuelas.

Pero su egoísmo de clase y territorial ha de salvar el consentimiento de todos los propietarios de ese entramado de afectos, sentimientos, intereses comunes, historia y leyes que han tejidos millones de españoles a lo largo de siglos. A eso se le llama soberanía. La misma soberanía que le daba legitimidad y legalidad al Tribunal Supremo de EEUU a considerar que cualquiera de los Estados que formaban parte de la Unión norteamericana estaba inhabilitado para romper la relación que le unía a ella, porque ese resultado "no es artificial ni arbitrario", sino "forjado por un origen común, simpatías mutuas, principios afines, relaciones geográficas y necesidades compartidas". El propio John F. Kennedy sentenciaba en la crisis abierta por parecidos menesteres en 1962 en la universidad de Mississippi: "Los estadounidenses son libres de estar en desacuerdo con la ley pero no de desobedecerla. Pues en un gobierno de leyes y no de hombres, ningún hombre, por muy prominente o poderoso que sea, y ninguna turba por más rebelde o turbulenta que sea, tiene derecho a desafiar a un tribunal de justicia".

En este juego de trileros, sus últimas incursiones fueron acogerse al referéndum de autodeterminación de Quebec. Fiasco. Cada vez que recurren a él, se callan lo que no les interesa. Como en los anteriores. Para no cansarles les dejo este último link sobre la Ley de Claridad del Quebec que manosean los nacionalistas catalanes, pero ocultan por qué en Canadá después de la última decisión del Tribunal Supremo han desistido, y se ha derrumbado su apoyo a la independencia.

PD: Mientras acababa este artículo, me entero, como la mayoría de españoles, de un presidente deambulando con aire necrófilo por tumbas y rencores enterrados en el 78. Ni prensa, ni previo aviso, pero con cámaras de su NODO particular para generar odios, rabias pasadas y confrontación. Es un ser repugnante. Capaz de todo. Los votantes socialistas deben ayudar a su país a librarnos de él. Ni ellos se merecen esto.

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