Menú
José García Domínguez

El pantano

Esa impotencia, la de Vox para trascender las fronteras de representación de la derecha convencional, es lo que explica el pantano en el que sigue atrapada la vida política española.

Esa impotencia, la de Vox para trascender las fronteras de representación de la derecha convencional, es lo que explica el pantano en el que sigue atrapada la vida política española.
El líder de Vox, Santiago Abascal. | EFE

La lección para el PP de lo que acaba de suceder en Portugal es que la derecha homologable de allí ha conquistado el poder gracias a Chega!, mientras que ellos, la derecha homologable de aquí, continúan fuera de él gracias a Vox. Una diferencia, la que separa al todo de la nada, que se explica porque la extrema derecha portuguesa, a diferencia de Vox en España, ha sido capaz de penetrar en grandes segmentos de votantes que de modo tradicional se habían mantenido fieles tanto al Partido Comunista como al Partido Socialista.

Vox, sin embargo, solo ha logrado, y de modo además modesto, obtener cierta presencia en algunos nichos de las periferias urbanas habitadas por población muy precarizada y con predominio de mentalidades antisistema. Nada que ver con la implantación sociológica de Chega! entre las clases populares lusas. Esa definitiva impotencia, la de Vox para trascender las fronteras de representación propias de la derecha convencional, es lo que explica el pantano en el que hoy sigue atrapada la vida política española. Un pantano en el que la izquierda debe recurrir siempre al escapismo teatral (véase a Sánchez resolviendo a estas horas el problema geoestratégico global que representa Oriente Medio) ante la imposibilidad de aplicar su programa con el concurso de dos partidos, Junts y el PNV, tan o más de derechas que el PP.

El mismo pantano que impide al PP llegar a la Moncloa, toda vez que el miedo a Vox galvaniza en las urnas a una porción relevante de las clases medias nacionalistas de Cataluña, que corren en auxilio del PSOE el día de las votaciones. Y ahora, gane quien gane las vascas, las catalanas y las europeas, el pantano va a seguir ahí. El pantano sólo podría desaparecer si irrumpiera con fuerza una tercera referencia disidente en el ámbito de la izquierda, otra más tradicional y no posmoderna; algo que, si llega a pasar, desengañémonos, no va a ser a corto plazo. O si Vox recorriera en esos comicios que vienen un rápido camino de vuelta hacia el testimonialismo marginal. Y si no, ya saben: más pantano.

Temas

En España

    0
    comentarios