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No es indulto, es pedagogía

El mayor error de la concesión de los indultos es la asunción del relato nacionalista.

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El mayor error de la concesión de los indultos es la asunción del relato nacionalista. Importa poco que lo hagan por intereses inconfesables o por buena fe. No es el fin sino las consecuencias pedagógicas de esa asunción lo que desarma al Estado frente a la propaganda internacional del procés y el activismo insurreccional interno. Poco importa que no persigan tal fin, el resultado final reforzará sus convicciones y aumentará sus expectativas. Precisamente cuando su hegemonía moral aceleraba su declive y su histerismo mostraba debilidad.

Reparen en las evidencias. Al escándalo de hoy de los indultos le precedieron los del "referéndum", antes el de una "consulta", después el del "diálogo", y con él blanqueado, el del "mediador", ahora el de los "indultos", mientras en el horno ya se cocina la "amnistía" y el referéndum de autodeterminación como máximos en la teoría de juegos. Mientras tanto, hemos olvidado el apartheid lingüístico que soportamos hace años. Lo que ayer nos parecía inasumible como lenguaje hoy lo aceptamos con resignación o lo celebramos con entusiasmo inducido. Lo que nos escandalizó como demócratas antes lo tomamos como peldaños asumibles ahora. Nos están acostumbrando a la temperatura de la rana. Ni siquiera nos acordamos ya de la indignación política que siguió a cada una de esas cesiones conceptuales que pervertían el Estado de Derecho. Los chantajes nacionalistas y las cesiones del Estado van consolidando peldaños. Pedagogía, mantequilla, contrabando. ¿Se acuerdan de la estrategia de ETA, "acción, reacción"? Vuelvan a reparar. ¿Quién preparó la secesión de 2017 contra el orden constitucional? ¿Quién malversó fondos públicos para engrasarla? ¿Quién la llevó a cabo? Los delincuentes que ahora quieren indultar. ¿En qué basa la Generalidad hoy todas sus reivindicaciones separatistas? En cada uno de los peldaños que han ido legitimando con pedagogía victimista. El último, el de los "políticos presos". Ellos han inventado el problema y de él han generado otro 1714, otra Banca Catalana, otro 1 de Octubre. Ellos los provocan, de ellos se hacen víctimas. Pero nunca antes como hoy un presidente español estuvo tan dispuesto a asumir su relato y a blanquear su proyecto secesionista.

He ahí la mayor vejación de Pedro Sánchez, asumir su pedagogía. ¿Cómo vamos a convencer a Europa de que el procés fue un acto de violencia contra el Estado de Derecho y las condenas justas, si el propio Gobierno español asume hoy la propaganda del relato internacional del nacionalismo?

La distancia entre el delincuente y el Estado se hace tan fina que ahora mismo se está planteando la conveniencia o no de que en esa "mesa de diálogo", entre el Estado y la camorra nacionalista, esté presente uno de sus padrinos, el clérigo preso Junqueras. ¿Y se indigna el presidente del Gobierno de España con Marruecos porque le pregunta qué pensaría si Rabat recibiera a un representante del independentismo catalán? ¿Por qué se indigna, si él mismo pactó su Gobierno con presos independentistas en la cárcel y ahora prostituye la ley de todos vendiéndose a la camorra nacionalista para seguir en la Moncloa? ¿Eso es política o corrupción?

¿Y tú qué propones?, nos largan como si de pronto España no tuviera otra salida. Si ante cualquier problema enquistado abriéramos las cárceles para negociar su solución, habría de ser el narcotráfico el más urgente. No hay problema más enquistado en más Estados que el narcotráfico. ¿Sería razonable que el Pablo Escobar de turno pretendiera negociar su indulto sin compromiso de abandonar el tráfico de drogas?

Porque no lo duden, no sólo darán indultos, en la jugada habrá nuevas cesiones de competencias claves para culminar la pedagogía del Programa 2000 de Pujol. ¡Cuánta ignorancia hay en la prensa de la capital!

Y cuando vuelva a fracasar esta política de apaciguamiento, ¿sus responsables reconocerán el error y asumirán las consecuencias? ¿O el marrón nos lo hemos de comer de nuevo los que venimos siendo excluidos por culpa de los precedentes? ¿A cuántos adanistas hemos de soportar aún?

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