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Cayetano González

La fina sensibilidad de Guardiola

A Guardiola le podrá molestar que se relacione la causa independentista con la violencia.

Cayetano González
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A Guardiola le podrá molestar que se relacione la causa independentista con la violencia.
Josep Guardiola | Cordon Press

El principal embajador del independentismo catalán, Pep Guardiola, se ha mostrado muy indignado por el hecho de que en algunos análisis de lo que está sucediendo en Cataluña se haya dicho que para llevar adelante el procés se ha generado violencia, y que incluso se la haya comparado con la que ejercieron ETA y sus cachorros de la kale borroka.

Esa fina sensibilidad demostrada ahora por Guardiola, que pide que no se mezcle la causa independentista catalana con la violencia de una banda terrorista, sería más entendible y justificable si hubiera alzado también su voz contra la inmoralidad que supuso que ETA declarara en febrero de 2004 una tregua sólo para Cataluña. Es decir, iban a seguir matando en el resto de España, pero no en Cataluña, donde lo habían hecho con profusión. Un anuncio que la banda hizo mes y medio después de reunirse en Perpiñán con uno de los líderes independentistas más relevantes, y entonces conseller en cap de la Generalitat, Josep Lluís Carod Rovira.

Es verdad que en Cataluña no hay en la actualidad –lo hubo en el pasado– un grupo terrorista que cause muertos, pero el clima político y social que se vive al albur del procés recuerda mucho al que se vivió en el País Vasco durante tantos años, lo cual significa exclusivamente eso: que hay semejanzas entre uno y otro clima. Si hay más cosas, corresponderá investigarlo a las Fuerzas de Seguridad y llevarlo a los tribunales. Personalmente, no pienso que el independentismo catalán sea sinónimo de violencia. Estoy seguro de que hay muchos ciudadanos catalanes partidarios de la independencia que rechazan la violencia, pero en los últimos meses han sucedido algunas cosas en Cataluña que deberían llevar a los guardiolas de turno a poner todos los medios, y no quedarse solo en las palabras, para evitar que alguien pueda hacer esa equiparación que tanto ha molestado al exjugador del Barca.

Por ejemplo, ¿no ven los independentistas lo anómalo que resulta que, en una sociedad democrática, los responsables políticos que van escoltados son los de la oposición y no los que están en el poder? Eso, por si Guardiola no lo recuerda, es lo que pasó durante muchos años en el País Vasco. Y eso es lo que pasa ahora en Cataluña: quienes llevan escolta son los cargos públicos de Ciudadanos, del PP y del PSC, que, ¡oh casualidad!, son partidos constitucionalistas y no independentistas. Los que no necesitan esa escolta son los dirigentes de los partidos independentistas.

Los graves episodios de violencia callejera vividos hace unos días en varias localidades de Cataluña, tras el ingreso en prisión de varios exconsejeros de la Generalitat y de la detención en Alemania del prófugo Puigdemont, ¿no tienen similitud, en el fondo y en la forma, con los registrados en el País Vasco y Navarra no hace tantos años?

¿Por qué los partidos independentistas se negaron hace sólo unos días a condenar esos episodios de violencia en el Parlamento de Cataluña? Lo siento, pero eso es lo mismo que hacía y sigue haciendo Batasuna –o cualquiera de sus marcas– en el Parlamento vasco.

El acoso al que se han visto sometidos por los autodenominados "Comités de Defensa de la República" el juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena, su mujer y su familia, hasta el punto de tener que abandonar su domicilio en Cataluña y trasladarse a Madrid, ¿no es el mismo que sufrieron a manos de ETA jueces, empresarios, políticos y periodistas que tuvieron que irse del País Vasco? ¿Ha habido alguna condena de esos hechos por parte de los independentistas?

A Guardiola le podrá molestar que se relacione la causa independentista con la violencia. Pues ya sabe cuál puede ser su aportación para evitarlo: condenar y denunciar todos los episodios de violencia que se han dado, y no sólo los que él considera que ha causado el malvado y opresor Estado español.

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