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Cayetano González

La totalitaria propuesta de Bildu

Puede haber sido derrotada la ETA de los comandos terroristas, pero no la ETA política y social que está tan incrustada en la sociedad vasca.

Cayetano González
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Bildu ha decidido retirar la propuesta que presentó el viernes en el Parlamento vasco para que éste hiciera un llamamiento a los líderes de los tres partidos constitucionalistas –PP, Ciudadanos y Vox– para que no participaran en los actos de sus partidos que pudieran tener lugar en el País Vasco durante la próxima campaña electoral.

Ante la polémica generada, y seguramente porque se ha dado cuenta de que estaba dando una baza electoral gratuita a los tres partidos vetados, Bildu –coalición en la que el mayor peso específico lo tiene Sortu, partido creado en 2011 por líderes de la izquierda abertzale que en sus estatutos fundacionales hace una referencia expresa al rechazo de la violencia, pero que siempre se ha negado a condenar de forma rotunda los crímenes de ETA– ha decidido retirarla, reconociendo que fue un error, no por el tufillo totalitario que desprendía, sino "por el contexto elegido y por la falta de claridad de la iniciativa". Además, añadía que su objetivo nunca había sido "poner en entredicho el derecho a la participación política en nuestro pueblo".

Hace falta tener una gran carga de inmoralidad para hablar ahora del derecho a la participación política, cuando en el pasado los antecesores de Sortu no condenaron –Eusko Alkartasuna y la antigua Izquierda Unida, ahora Alternatiba, integrados en Bildu, sí lo hicieron, al igual que Aralar– ninguno de los asesinatos de ETA, incluidos los de los concejales o cargos públicos de PP, PSE, AP, UPN y UCD.

Todos aquellos que sostienen que ETA ha sido derrotada tienen aquí una prueba más de que no es exactamente así. Puede haber sido derrotada la ETA de los comandos terroristas, pero no la ETA política y social que está tan incrustada en la sociedad vasca. Se tardará muchos años en curar y restañar las graves heridas que el terrorismo ha causado, en términos morales y éticos, a esa sociedad.

Con su propuesta, Bildu ha escupido en la cara a los 163.637 ciudadanos que el 28 de abril votaron al PP, a Ciudadanos y a Vox en el País Vasco. Y como es de suponer que ese veto lo querrían extender también a Navarra, a esa cifra habría que sumar los 125.390 navarros que votaron a Navarra Suma (coalición formada por UPN, PP y Ciudadanos) y a Vox.

En la propuesta de Bildu ahora retirada llamaba la atención que no había ninguna referencia, y por supuesto ningún veto, al PSOE. ¿Por qué? Baste recordar la foto de la secretaria general del PSE, Idoia Mendía, en la última Navidad brindando con Arnaldo Otegui; o la comida de hace un año en un caserío guipuzcoano entre Zapatero, presidente que impulsó desde la Moncloa e incluso antes de llegar al poder un proceso de negociación política con ETA, y el propio Otegui; o la entrevista que TVE le hizo a este individuo hace unos meses; o el trato y el tono afable con el que Sánchez se dirigió a los diputados de Bildu en el Congreso durante el debate de su fallida investidura. O recordemos, en fin, el apoyo prestado por Bildu en Navarra y aceptado por el PSOE para que María Chivite se convirtiera en presidenta de la Comunidad Foral.

Con el sólo recuerdo de estos hechos se podrá encontrar la explicación de por qué Bildu no incluía a los líderes del PSOE en su veto, algo que, en condiciones normales, debería producir bochorno a los dirigentes socialistas, incluidos esos barones tan españoles ellos cuando hay elecciones, como Fernández Vara o García Page. Pero con el actual PSOE hay que perder toda esperanza. El afán de poder se ha impuesto claramente al mantenimiento y la defensa de unos principios que en otros momentos sí ha tenido el PSOE. Bildu no es un buen compañero de viaje en ningún lugar. De momento, los socialistas lo han elegido en Navarra, y habrá que ver si en un futuro en algún sitio más.

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