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Cristina Losada

¡Sorpresa! Pujol tenía una fortuna oculta

Después de décadas de general encubrimiento de la corrupción en Cataluña, ha confesado Pujol y todo el mundo finge sorpresa

Cristina Losada
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Después de décadas de general encubrimiento de la corrupción en Cataluña, ha confesado Pujol y todo el mundo finge sorpresa

Hay, eso dicen, una gran conmoción en Cataluña tras saberse, de puño y letra del propio Jordi Pujol, que el patriarca del nacionalismo ha ocultado una fortuna en paraísos fiscales durante más de treinta años. Esto es, desde que accedió por vez primera al cargo de molt honorable señor presidente de la Generalidad. La tremenda agitación que ha causado la confesión de Pujol, que no es ni mucho menos una confesión completa, no podrá deberse, sin embargo, a la sorpresa. No es posible creer que haya en las instancias dirigentes del partido del gran evasor, como en otros de la familia nacionalista, alguien que no tuviera ni la menor idea ni la menor sospecha.

A la vista de ciertas reacciones, el asunto es aún más notable, porque se diría que nadie, pero nadie, nadie, barruntaba que en Cataluña hubiera políticos con cuentas secretas en Suiza o en Andorra, ni tampoco que se diera allí un alto grado de corrupción, como en cambio sucedía en el resto de España. Sí, aquí y allá, lo del Palau y cosillas así, de golferas que siempre hay en cualquier parte, pero que la corrupción política estuviera instalada, y que lo estuviera en lo más alto, eso de ninguna manera: cualquier fragmento de información al respecto era, ya se sabe, una fabricación de Madrid, pura insidia y calumnia de anticatalanes.

Desde luego que si en Convergència hay alguna conmoción, en público la expresan de manera muy comedida. El portavoz del gobierno autonómico, Francesc Homs, por ejemplo, se manifestaba con esta contundencia: "Las cosas no pueden funcionar de esta manera". Funcionar, las cosas. Igual podía estar hablando del servicio de trenes de Cercanías. En cuanto a su jefe, Artur Mas, fue tan implacable que sacó un paraguas para evitar las salpicaduras: "Es un tema personal suyo [de Pujol]: nada que ver con CDC ni con el gobierno".

Un tema, nada que ver. Nada que ver con el partido del que Pujol fue fundador y es presidente de honor, ni con su largo historial de gobierno. Cuando el tema salió en la prensa, era una maniobra política contra el proceso; ahora que ya no queda otra que aceptar que era cierto, no es más que un asunto personal. Una fórmula ésta que también place a los socios de Mas, los de Esquerra, que han asegurado, por si acaso, que no hay que confundir a Pujol con Cataluña, pese a que el mentado siempre lo diera a entender, como cuando transformó la investigación judicial sobre Banca Catalana en un ataque a Cataluña. A ERC, o sea, le preocupa que el tema afecte al proceso.

En fin, después de décadas de general encubrimiento de la corrupción en Cataluña, ha confesado Pujol y todo el mundo finge sorpresa. Nadie lo podía imaginar. Estamos atónitos.

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