Importante giro informativo de Cinco Días que este jueves sorprende a sus lectores y se convierte en El País. Foto mural de Zapatero y Maragall en Moncloa y un titular: "Zapatero reclama confianza para encajar el Estatut en la Constitución". Además, en páginas interiores cuenta que el director general de La Caixa, Isidro Fainé, "insinúa su apoyo al texto enviado por Cataluña". Preguntado por el Estatuto dijo que el consejero Antoni Castells ha dicho que "es constitucional".
Ya puestos, contamos que La Gaceta de los Negocios abre su portada con la "Ofensiva catalana para vender el Estatut en Madrid" y que Expansión dice que "El PP está dispuesto a pactar el Estatut con el PSOE". Fuentes populares "expresaron" a este diario "su disposición a negociar con el PSOE enmiendas".
Siguiendo con cuestiones políticas, hablamos de la madre de todas las opas.
El miércoles Expansión contaba que el Banco de España analizaba el impacto de la OPA en las cuentas de La Caixa. Este jueves titula: "El Banco de España no reconoce como suyo el informe de sus técnicos". El BE ha enviado un comunicado en el que niega la autoría del informe y pone a parir a Expansión. El diario responde diciendo que está en condiciones de demostrar la procedencia del documento, elaborado por analistas de aquella institución.
Cinco Días abre a cuatro titulares: "Gas Natural denuncia las cuentas que Endesa presentó a Bruselas". Los responsables de la empresa gasista han denunciado 30 'trampas' en las cuentas de la eléctrica. ¿Llamará al orden a Gas Natural la CNMV de Conthe?
La Gaceta, por su parte, titula: "Gas Natural dice que el dividendo de Endesa pone en riesgo la inversión". Y añade: "La gasista dice a Bruselas que Endesa le ha envidado unas cuentas 'tendenciosas'". La eléctrica responde señalando que estas acusaciones prueban que "la OPA tiene dificultades".
Terminamos destacando el editorial de Cinco Días sobre "El error de calado en Figueruelas". "Los trabajadores de la fábrica de General Motors en Figueruelas han rechazado la propuesta de la dirección, que exigía sacrificios salariales para retener el ensamblaje del nuevo Meriva. La decisión de los empleados, promovida por los representantes de Comisiones Obreras en la fábrica, no sólo pone en peligro la candidatura aragonesa para este proyecto, sino la pervivencia misma de la fábrica. Y el rechazo frontal expresado por este sindicato resulta, cuando menos, un ejercicio de irresponsabilidad".