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EL EJE CARACAS-LA PAZ-BUENOS AIRES

Las elecciones bolivianas las ganará Chávez

El muy relativo triunfo electoral de Hugo Chávez Frías, con una mayoría aplastante en los votos emitidos pero con una participación menos que minoritaria (el 25% del censo, lo que deslegitima cualquier comicio), pone sobre la mesa varios problemas.

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El primero, la constatación, una vez más, de que es posible consolidar una dictadura por métodos formalmente democráticos si se dan las condiciones políticas para ello. El segundo, que esas condiciones políticas se han dado en Venezuela por defunción no del sistema de partidos, sino de los partidos tradicionales: Acción Democrática y COPEI, socialdemocracia y democracia cristiana con todos los matices locales, agotados en décadas de gestión insuficiente, corrupción y clientelismo.
 
El liberalismo es en Venezuela cosa de jóvenes rebeldes, aún escasamente organizados, muy brillantes pero con todo en contra: el régimen mismo y los partidos que conforman una oposición que sólo se manifiesta realmente en la abstención, no en la alternativa programática. Los odres viejos avinagran el vino nuevo, al menos en política, y los dirigentes venezolanos de toda la vida no han comprendido, o han comprendido demasiado bien, el aserto expresado no hace mucho por el argentino (de oposición al kirchnerismo, en una Argentina cada vez más chavista) Rodolfo Terragno: "No es opositor el que disiente, sino el que está en condiciones de sustituir". De ahí que, en plena impotencia y en plena pasión testimonial, hayan allanado con su ausencia el camino al dictador.
 
Chávez posee ahora el control de la Asamblea Nacional. Puede hacer aprobar la reelección eterna, legalizar las expropiaciones, la prisión política y todo lo que se le ocurra. Pero resulta que sus opositores, que disienten pero no pueden sustituir, dieron prueba de que no creen en la mecánica democrática, única alternativa al vale todo y al tiempo de los asesinos. Sólo cabrá en el futuro oponer el golpe de Estado al golpe de Estado. Y eso mientras la reducida clase media venezolana se depaupera por una política económica desastrosa que el precio del petróleo, multiplicado en los últimos años, no alcanza a compensar, y se hacen experimentos pseudosocialistas y estatalizadores que ya han dado frutos amargos en otros muchos países.
 
Néstor Kirchner.Además de hacer de Venezuela un campo para sus juegos demenciales, para sus desafíos grotescos a unos Estados Unidos que no han dejado de comprarle petróleo y para su permanente espectáculo de poder, Chávez pretende extender su acción al resto del continente. Encuentra estímulo para ello en las palmadas en la espalda que no le niegan otros presidentes, y en la activa solidaridad de personajes como Fidel Castro y Néstor Kirchner. Y lo de Kirchner es muy grave.
 
Hace un par de meses, informa Urgente 24, la Occidental Petroleum (Occidental Oil and Gas Corporation, Oxy) anunció la compra de los activos de Vintage Petroleum en los Estados Unidos, la Argentina, Yemen y Bolivia por 3.842 millones de dólares, y una deuda de otros 550 millones. Como Kirchner había creado en su momento una petrolera estatal, la Empresa Nacional de Energía (Enarsa), vacía e inactiva hasta ahora, decidió competir con la OP adquiriendo los activos de Vintage en el país, donde es la quinta empresa del ramo: un paso más hacia la creación de Petrosur, "aprovechando algunos problemas que tiene Occidental Petroleum en Ecuador y [...] Colombia". Esa compra exigiría una inversión de unos 90 millones de dólares, y el valor de mercado de Vintage apenas supera los 50 millones. Cifras no muy altas, como se ve, para lo habitual en ese negocio. Pero de un valor político incalculable.
 
De Enarsa se sabe lo siguiente: 1) "que sólo se convierte en rentable por el acuerdo que firmaron PDVSA (Petróleos de Venezuela) con Repsol YPF para la provisión de combustibles en la Argentina a precios preferenciales"; 2) que "ha firmado muchos contratos, pero no concretó ningún negocio"; 3) que se desconocen sus balances; 4) que, según su presidente, Ezequiel Espinosa, "Enarsa no utiliza recursos del Estado", pero no se sabe cómo se financia; 5) que está relacionada con Petroecuador, pero se ignora en qué términos.
 
En cuanto a la Occidental Petroleum, opera en Texas, Kansas, Oklahoma, Nuevo México, Colorado, el Golfo de México y tiene negocios en Rusia, Omán, Qatar, Yemen y Libia. En América Latina, Oxy tiene negocios en Colombia, Ecuador y Bolivia, y quiere aumentar su participación. Esos tres mercados le aportan 250 millones de barriles de reservas. La Argentina aporta otros 250 millones de barriles. Representan el 20% de las reservas de la empresa, superando las operaciones en Qatar.
 
Ahora bien: "En Bolivia, los cambios de reglas en el sector pusieron en peligro las inversiones realizadas y las reservas por casi 80 millones de barriles de crudo. En Ecuador sufrió una acusación de incumplimiento del contrato y corren peligro otros 100 millones de barriles. Un reciente atentado en Colombia pone en duda la provisión de sus pozos que cuentan con casi 60 millones de barriles".
 
"Un dato interesante: en Ecuador, los problemas de Oxy son por denuncias de grupos indigenistas cercanos a Hugo Chávez. En Colombia, el atentado fue producido por las FARC, que cuentan con el apoyo estratégico e ideológico de Hugo Chávez. En Bolivia, Evo Morales, patrocinado por Hugo Chávez, es el mayor promotor de la nacionalización del negocio petrolero".
 
Por otra parte, "Vintage Petroleum opera en la Argentina desde 1995, tiene en sus manos 22 concesiones de áreas petroleras, cuenta con 500 pozos (en su mayoría en la zona del Golfo de San Jorge) y produce unos 37.000 barriles de petróleo diarios. En total, tiene 5% del mercado productor de crudo de la Argentina, casi un tercio del petróleo negociado con Repsol YPF".
 
No obstante, de cuanto dice Urgente 24, lo más importante es lo siguiente: "El gran financista de la transacción sería PDVSA, pero se asegura que a Hugo Chávez no le interesa poner plata: buscaría canjear activos propios en los Estados Unidos por las operaciones latinoamericanas. Una jugada maestra: salir del mercado que quiere abandonar desde hace 3 años, frenar el crecimiento de una empresa emblemática del poder tejano petrolero en su crecimiento en América Latina y crear la famosa Petrosur, su sueño de imperialismo energético regional, colaborando con los movimientos nacionalistas que le son aliados en Colombia, Bolivia, Ecuador y la Argentina".
 
En este marco, podría ganar las elecciones Evo Morales, sobre cuyos postulados ideológicos informé no hace mucho en LD, cuyo primer proyecto de gobierno es la instauración de una cadena de radios y televisoras "comunitarias" que contrarresten la información de otros medios. "Va a ser un medio de comunicación alternativo que evite las malas interpretaciones que dan lugar a conflictos innecesarios", explicó un senador del partido de Morales, cuando éste dijo: "Si ganamos las elecciones, vamos a instalar una radioemisora en cada capital de provincia, y esa radio debe estar en manos del movimiento campesino. No solamente para informarlos, no solamente para comunicarlos, sino también para educarlos".
 
El candidato que se opone a Morales es Jorge Quiroga, que ya fue presidente y que tiene el respaldo implícito del Gobierno actual: un mal candidato, con una intención de voto del 27,7%, frente a la del 32,8% del cocalero. Quiroga, a quien todo el mundo llama Tuto, es ejecutivo de IBM, y le vendría bien algún acuerdo con el tercero en discordia, el empresario del cemento Samuel Doria Medina, quien cuenta con un 14% del electorado. Tampoco en Bolivia hay oposición unitaria ni realmente presentable.
 
En cualquier caso, Morales, como explicaba Andrés Oppenheimer en La Nación de Buenos Aires el pasado 7 de diciembre, será presidente sí o sí. "En los círculos diplomáticos estadounidenses hay una creencia muy difundida de que, incluso si Morales pierde las elecciones, es muy probable que llegue al poder en un futuro próximo. Según esta línea de pensamiento, Morales sacaría su gente a la calle y Quiroga tendría que renunciar, así como fueron obligados a renunciar por sucesivos 'golpes de calle' los recientes presidentes bolivianos Gonzalo Sánchez de Losada y Carlos Mesa", escribía el periodista. "La semana pasada, el senador Román Loayza, líder indígena del movimiento de Morales, llegó a decir públicamente que si Morales no es electo democráticamente, asumirá por la fuerza. La campaña de Morales tomó distancia de tal declaración, pero muchos bolivianos piensan que representa el verdadero sentir de los partidarios de Morales".
 
Evo Morales.Será el triunfo del atraso económico, la postergación de la democracia y la instauración definitiva de la producción legal de drogas, además del reforzamiento de los lazos de Bolivia con Chávez, Castro, Kirchner y compañía.
 
El terreno está abonado en lo ideológico más allá de toda duda razonable. Hasta el impecable Oppenheimer llega a sostener en su artículo que Bolivia, que tiene un 65% de población indígena, deberá tener tarde o temprano un Gobierno de mayoría indígena. Él también ha caído en la trampa de la corrección política y del multiculturalismo, aceptando la noción étnica de la "mayoría indígena". Lo natural sería que, en un país con un 65% de población indígena, hubiese partidos políticos con más o menos un 65% de militantes y votantes indígenas, y más o menos un 35% de militantes y votantes no indígenas, que no son precisamente una minoría despreciable. Tendría que haber una "mayoría indígena" en todos los partidos, no un "partido indígena", que es necesariamente el de Evo Morales o el de Felipe Quispe. La política podrida del "votame, que soy negro como vos", política por otra parte muy blanca.
 
El pool petrolero del chavismo está en marcha. Nada que objetar: cualquiera, Chávez incluido, puede comprar y vender en el mercado internacional, empresas petroleras o de cualquier otro ramo. Lo grave es que ese pool produce ya ganancias importantes en Venezuela y Ecuador, y pronto las producirá en Bolivia y en Argentina, sin que se reflejen, pese –¿o a causa?– del carácter estatal de las operaciones, sobre la población, más empobrecida que en cualquier momento anterior de la historia del subcontinente.
 
Será lo que le oí decir a un economista montonero: "El país va bien, lo que pasa es que sobra gente". El mismo economista (de verdad, con cátedra en la universidad kirchnerista) que hizo las cuentas de Repsol y concluyó que lo correcto era que "la gente" (sic) se fuera a Madrid a vivir de los beneficios.
 
Hace muchos, muchos años, cuando los argentinos eran apenas 20 millones, un humorista argentino, Landrú, hizo una interesante propuesta: vender el país por 20 billones de dólares. Tocaba a millón per cápita, y todo el mundo podría irse a Europa tranquilamente, a empezar de nuevo pero con un capital inicial. A saber por qué, la idea no prosperó.
 
 
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