Menú
INFILTRADOS

Boston recupera a Scorsese

Algunos cineastas son buenos para determinadas cosas. Howard Hawks era igualmente brillante haciendo comedia, drama o western. George Cukor era un dios en la comedia y mediocre en todo lo demás. Algunos actores crecen cuando se expande su variedad interpretativa y otros disminuyen. Ed Norton es un caso del primer tipo. Josh Harnett, en cambio, era un gran actor después de dos películas y resulta mediocre luego de haber filmado diez.

0
Martin Scorsese fue un gran director desde Mean Streets (Malas calles) hasta Goodfellas (Uno de los nuestros). Resulta ridículo desde entonces y directamente aborrecible en, por ejemplo, Gangs of New York. El hecho de que The Departed (Infiltrados) sea mucho más como las primeras que como la última lo convierte en un filme excelente. Y además está South Boston, un lugar donde el cine negro se convierte en un tratado existencialista (véase Mystic River).
 
South Boston, el barrio donde transcurre la acción, es uno de los pocos lugares de América donde la pobreza no tiene un componente racial correlativo. De hecho, visita predominantemente a los blancos. La película relata la justa titánica –y titánicamente corrupta– de la Policía Estatal de Massachusetts contra el crimen organizado, y en particular contra Frank Costello (Jack Nicholson). Billy Costigan (Leonardo di Caprio) es un policía infiltrado en el entorno de Costello. A su vez, este último tiene un informador en la Unidad Especial de Operaciones de la Policía, Colin Sullivan (Matt Damon). La primera escena de la película, digna de Charles Dickens, relata la historia del reclutamiento/adopción de Sullivan por el mafioso durante su infancia.
 
Las vidas de Costigan y Sullivan son opuestas a fuerza de ser idénticas. Costigan se hace policía para escapar de South Boston. Sullivan se hace policía para servir a la mafia que le ayuda a escapar de South Boston. Ambos están consumidos por su doble vida, y la película termina deviniendo en una carrera contra el tiempo por desvelar la identidad del otro, una vez que tanto Costello como la policía llegan a la conclusión de que cada uno tiene un topo en el lado contrario.
 
Leonardo di Caprio.Costigan y Sullivan, con biografías idénticas que, sin embargo, determinan elecciones morales opuestas, terminan intentando descubrir la sombra del otro. En una escena magistral, los dos, de físico muy similar y vestidos exactamente igual, se persiguen sin llegar a verse, convertidos en un eco de sí mismos, dos destinos paralelos que terminan siendo dos variantes trágicas del mismo determinismo.
 
Con frecuencia se habla de establecer un Oscar conjunto para el mejor reparto. Si existiera, The Departed se lo llevaría de largo. Matt Damon está sublime en su transición desde su ethos original de policía en control de los acontecimientos hasta el posterior de náufrago de su duplicidad. Di Caprio aguanta el tirón de las numerosas escenas que comparte con Jack Nicholson, en parte porque uno tiene la impresión de que la intimidación de Costello sobre Costigan es trasunto de la que ejerce la leyenda de Nicholson sobre el propio Di Caprio. Es, en todo caso, un tributo a Damon y Di Caprio el que Jack Nicholson no pueda "robarles" la película.
 
Por cierto, Nicholson está extraordinario a su manera, que es algo menos que extraordinaria. En una película que tiene el ritmo de Goodfellas, el actor juega con su papel más que interpreta, mascando sus líneas con parsimonia, mientras que el resto del reparto las dispara a la velocidad de la luz. En un filme que convierte a Boston en protagonista y a ilustres bostonianos como Damon o Wahlberg en sus vehículos, Nicholson ni siquiera intenta afectar el acento bostoniano. Dicho de otra forma: como siempre, hace de sí mismo.
 
La mejor actuación del reparto corresponde a Mark Wahlberg. Lo que es decir mucho. Wahlberg tiene un número limitado de personajes como actor, pero ésos los borda. El actor creció en South Boston y su acento en la película es el suyo, lo mismo que la personalidad del policía que interpreta es lo más parecido a su carácter real. Su presencia en la película le confiere un grado de autenticidad que sólo él podría prestarle.
 
The Departed es clara candidata al Oscar del próximo año, a pesar de los dos o tres defectos del filme, que no llega a decidirse del todo ni por la acción ni por el drama, además de los trucos habituales de Scorsese, como subir la música de fondo en plan de prolegómeno a las escenas de violencia. Aun así, es difícil imaginar una película mejor actuada ni mejor dirigida. A no ser que uno retroceda dieciséis años. Exactamente hasta Goodfellas.
0
comentarios