Las cuentas secretas del BBV y la situación en Oriente Medio son los principales temas que aborda la prensa del domingo.
Caso BBVA
El País estima la gravedad de los hechos justifica la intervención del Fiscal Anticorrupción, quien ha solicitado al juez Garzón la apertura de la vía penal en torno a este asunto. “Las cuentas secretas del BBVA presentan ángulos inquietantes que difícilmente podrán despejarse porla vía exclusiva de un expediente administrativo del Banco de España”. Dicho así, puede parecer de lo más razonable. Sin embargo, resulta sospechosa esa insistencia de El País en la vía penal, habida cuenta de que la Fiscalía Anticorrupción y la Audiencia Nacional son casi colonias políticas del PSOE y del largo idilio entre socialistas y BBV. La vía penal paralizaría la administrativa, esto es, la investigación del Banco de España, que hasta el momento ha producido buenos resultados. La “inquietud” que aduce El País sobre la tardanza de el Banco de España en iniciar la investigación no es más que una excusa para reforzar el argumento de la vía penal. No hubiera parecido muy adecuado iniciar la investigación precisamente en el momento en que la lucha por el poder en el recién fusionado BBVA estaba en todo lo alto. Es muy probable que, de haberse emprendido la investigación en enero de 2001, el PSOE y este mismo diario habrían acusado al Gobierno de interferencia política en el banco. Ha sido precisamente cuando Francisco González se ha consolidado como presidente único del BBVA cuando el Banco de España ha dado comienzo a sus pesquisas. Una actitud razonable, habida cuenta del perjuicio que una investigación en pleno proceso de lucha por el poder en el banco hubiera causado un daño gravísimo a la imagen y el prestigio de una de las principales entidades financieras de Europa.
El Mundo también se abona a tesis de la vía penal, después de reconocer el “buen trabajo” realizado por los inspectores del Banco de España y apoyándose en la circunstancia de que el juez Garzón ya está instruyendo otros casos que tienen que ver con la filial de inversiones del BBVA, a través de la cual Ybarra ordenó comprar acciones de Argentaria en secreto. Admirable optimismo el de El Mundo, máxime cuando fue este diario quien destapó la trama de los crímenes de estado cometidos en la época del PSOE, la cual acabó desleída y descafeinada en la malhadada Audiencia Nacional, que fue misteriosamente incapaz de despejar la X. Esperemos que esta vez no se cruce ningún Bacigalupo en la instrucción de Garzón.
La Razón exhorta a la prudencia y a la claridad en torno al caso BBVA, para no perjudicar a los accionistas. Estima este diario que el asunto de las cuentas secretas “no puede utilizarse como ariete político contre el Ejecutivo por una oposición huérfana de buenas ideas”. Queda por aclarar cuál pueda ser la responsabilidad del Gobierno en este caso, que podría haber ocultado su conocimiento de las cuentas secretas del BBV antes de su fusión con Argentaria. Pero lo cierto es que, como también apunta La Razón, éstas se constituyeron en la época del PSOE, cuando este partido y el banco mantenían una relación fluida. El PP especula con la posibilidad de que el PSOE podrían haberse financiado ilegalmente con cargo a estas cuentas, que también sirvieron para pagar la campaña electoral de Chávez, el actual presidente venezolano. Sin embargo, el Gobierno vuelve a cometer los mismos errores que cometió en Gescartera. Aunque es posible que Rodrigo Rato no supiera nada de las cuentas secretas antes de realizarse la fusión (versión confirmada por Francisco González), lo cierto es que ni uno ni otro pueden decir otra cosa so pena de convertirse ambos en encubridores de una situación irregular, como señala Aurelio Medel en ABC, quien aporta el dato de que el BBV se deshizo del control directo de Amelan (la conexión de Liechtenstein) tres meses antes de la fusión con Argentaria. ¿Miedo, o un toque de atención por parte del Gobierno? Sea lo que fuere, Rato y Montoro deberían aclarar a la opinión pública a ser posible, con pruebas, su absoluto desconocimiento del más mínimo detalle acerca de este asunto, que no sería el primero en comprometerles políticamente.
Oriente Medio
Apenas hay excepciones en la prensa española acerca del tratamiento de la crisis israelo-palestina, patentemente pro palestina. Todos los diarios destacan la llamada al orden de Bush a Sharon, instándole a abandonar los territorios de la ANP ocupados y a cesar en la política de autorizar nuevos asentamientos hebreos en los territorios en litigio. Para ello, Bush envía a Powell y a Zinni para negociar un alto el fuego. El País titula su editorial “Bush vuelve a la Tierra”, acusándole de pasadas “sorderas” ante los poderosos “argumentos” que exhibían los terroristas suicidas palestinos. “Pero aun con Powell a la búsqueda de un alto el fuego, incluso si milagrosamente amainara el terrorismo, todo ello remite a la cuestión más de fondo: ¿hay algo que de verdad quiera negociar Sharon? Powell ha ganado tal vez una batalla, pero ni Sharon ni sus incondicionales en Washington van a dar la guerra por perdida”. En resumidas cuentas, el principal culpable del derramamiento de sangre es Sharon, con su intransigente postura ante el terrorismo palestino. Con este análisis, es extraño que El País no defienda con igual coherencia las tesis de Otegui: los asesinatos de ETA se deben a la “intransigencia” del Gobierno español.
Pedro J. Ramírez en El Mundo también defiende a Arafat y la causa palestina con argumentos tan convincentes como estos: “El hecho de que Arafat fuera tan estúpido como para rechazar la oferta de Barak en Camp David no debería llevar a Israel a empecinarse en la fantasía de que aislándole, convirtiéndole en un paria, expulsándole o incluso eliminándole físicamente, va a lograr impedir que haya jóvenes palestinos que, con la bendición de la mezquita o del partido, continúen enrollándose a la cintura explosivos de barata y sencilla fabricación casera para buscar la más macabra de las citas con la vida cotidiana del pueblo enemigo”. Esto es, como hay un número determinado de lunáticos financiados, entrenados y alentados por el propio Arafat dispuestos a inmolarse despedazando a decenas de prójimos inocentes, es preciso claudicar ante la sinrazón y el fanatismo. Pues bien, si Pedro J. quiere ser coherente, tendría que mantener exactamente el mismo análisis en el caso del terrorismo etarra, que tan eficaz y valientemente combate su periódico.
Cuentas del BBV y cuentos de Arafat
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