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José García Domínguez

Que sigan profanando el cadáver de Montesquieu

No hacer nada, la gran especialidad de la cocina galaica de don Mariano. De aquellos polvos paniaguados, estos lodos últimos tan inquietantes.

José García Domínguez
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Parece, tiene toda la pinta, el primer párrafo de una carta a los Reyes Magos, pero es un extracto del programa electoral, en concreto de su página 177, con que el Partido Popular logró la mayoría absoluta de los escaños en el Congreso de los Diputados tras la espantada última de Zapatero. Por lo demás, rezaba tal que así:

Promoveremos la reforma del sistema de elección de los vocales del Consejo General del Poder Judicial para que, conforme a la Constitución, doce de sus veinte miembros sean elegidos de entre y por los jueces y magistrados de todas las categorías.

Naturalmente, una vez ganadas las elecciones, el Partido Popular se apresuró desde el Ejecutivo a hacer todo lo contrario. Y de ahí la pervivencia actual del sistema de subasta de pescado podrido por el que se rige la composición del órgano de gobierno del muy imaginario tercer poder del Estado. No habría habido que pactar nada a fin de restaurar el genuino espíritu de los constituyentes en materia de togas y puñetas, porque nada se podría haber opuesto en el Hemiciclo a aquella irrepetible mayoría aplastante que Rajoy supo desperdiciar con lánguida indolencia digna de mejor causa. Pero tampoco así, ni siquiera así, nada se hizo.

No hacer nada, la gran especialidad de la cocina galaica de don Mariano. De aquellos polvos paniaguados, estos lodos últimos tan inquietantes. Porque estoy seguro de que Santiago Abascal se horrorizaría exactamente igual que yo ante la idea, tan demencial, de que la Comisión Ejecutiva de Vox estuviese en condiciones de nombrar jueces y magistrados de su cuerda para ocupar puestos decisivos en los más altos tribunales de la nación. Pero ocurre que justo eso, exactamente eso, es lo que se dispone a facilitar, y por la vía de urgencia, la coalición llamada “progresista”. ¿O acaso cree en serio el vicepresidente Iglesias que la derecha no volverá a mandar nunca más en España, por los siglos de los siglos? El Gobierno semeja decidido a designar, ya sin disimulos cosméticos, al CGPJ. Bien, pues prepárese el vicepresidente Iglesias, que es hombre joven, para ver algún día al señor Ortega Smith, que tampoco es viejo, nombrándole al presidente de la Sala Segunda del Tribunal Supremo. Que sigan profanando el cadáver de Montesquieu.

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