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Leer para creer

Muerte de una osa en los Pirineos
 
Según ha publicado este martes la Agencia EFE, la osa "Canela", una de las últimos ejemplares vivos de esta especie en los Pirineos, ha muerto a manos de cazadores en Urdos, cerca de la frontera franco-española, durante una batida. Los seis cazadores encontraron a "Canela" con un osezno, de diez meses, que habría atacado a los perros y amenazado a los cazadores, quienes se vieron obligados a disparar sobre la madre, según fuentes de la prefectura de Pau (suroeste de Francia). El osezno logró escapar, pero su supervivencia corre peligro sin la presencia de su madre.
 
Tanto "Canela" como su cría eran vigilados por los naturalistas de los Fondos de Intervención Ecológicos (FIEP) locales y habían sido localizados en los acantilados de Urdos. Los cazadores sabían dónde se encontraba la osa y su pequeño, según el presidente de la FIEP, Gerard Caussimont, quien indicó que "no deberían haber acudido a esa zona con perros". El ministro francés de Ecología, Serge Lepeltier, ha solicitado la apertura de una investigación para determinar la causa exacta de la muerte de la osa, explicaron las fuentes.
 
Vallan la estatua de un fallecido muy bien dotado para protegerla del acoso sexual de las mujeres
 
La estatua de bronce de Victor Noir, periodista asesinado en 1870 por un primo de Napoleón III, ha sido vallada en el célebre cementerio parisino de Pere Lachaise para protegerla del acoso de mujeres que atribuyen a sus generosos atributos masculinos virtudes propicias a la fecundidad.

"Toda degradación por medio de grafiti, tocamientos indecentes u otros medios puede ser perseguida", reza el cartel recién colocado junto a la tumba, por orden de la Alcaldía. Victor Noir, nacido Yvan Salmon, fue abatido a los 22 años, en víspera de su boda, por el impulsivo príncipe Pierre Bonaparte, al que visitaba para concertar, como testigo, un duelo para su redactor jefe en "La Marseillaise".

Su lápida está adornada con una estatua de bronce, obra de Jules Dalou: aparece con la boca abierta, los brazos flojos a ambos lados del cuerpo, la ropa caída y el entrepiernas generosamente dotado. Esa protuberancia está precisamente en el origen de la leyenda que desde hace unos 40 años, según la prensa parisina, ha convertido a la estatua en objeto de culto fetichista: mujeres deseosas de tener un hijo visitaban la tumba para frotarse sobre la parte más llamativa del bronce o la punta de sus botas. Junto al yacente se han hallado flores o zapatitos de bebé, en señal de gratitud...
 
Homenaje a los animales que murieron “sin opción” en las guerras
 
El Reino Unido homenajeará a los animales que sirvieron, sufrieron y murieron en guerras con un monumento que se inaugurará el 24 de noviembre en el centro de Londres, diseñado por el escultor David Backhouse y financiado con capital privado. La princesa Ana, hija de la reina Isabel II y conocida amante de los animales, se encargará de presentar en sociedad la creación, que ocupará un lugar destacado en la acomodada avenida de Park Lane con la leyenda "No tuvieron opción". Cientos de mulas, caballos, palomas o perros no tuvieron otra alternativa que servir a los humanos en los diferentes conflictos del último siglo y su coraje, heroicidad y lealtad se conmemora ahora por primera vez.

"Animales en guerra" quiere simbolizar el campo de batalla con un muro quebrado en el que se han esculpido varios animales en relieve, y que atraviesan dos mulas de bronce cargadas, mientras un perro y un caballo miran hacia el futuro. La creación de Backhouse iba a costar un millón y medio de euros, pero finalmente costará medio millón más, que aún hay que recaudar, debido a los materiales adicionales usados y a las medidas de seguridad.
El monumento rendirá tributo a las mulas cuyas cuerdas vocales fueron cortadas para que se mantuvieran en silencio en Birmania; a los burros que murieron bajo el peso de sus cargas; a los perros que se dejaron las patas escarbando la tierra en busca de cuerpos; o a las decenas de miles de palomas que volaron kilómetros, incluso heridas, para entregar sus mensajes. Elefantes, bueyes y luciérnagas, cuya luz permitió a los soldados británicos leer sus mapas en la Primera Guerra Mundial, son también homenajeados en esta obra de piedra y bronce. La filosofía del monumento, resume la princesa Ana, es expresar no sólo lo que los animales hicieron por los británicos, cómo les sirvieron y lo que sufrieron. También pretende recordar lo que el pueblo británico sufrió junto a ellos.

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