Se encadena a los restos de un dinosaurio como protesta
El director de un museo del suroeste de Argentina se encadenó a los restos de un dinosaurio para exigir que le devuelvan a la institución réplicas de fósiles enviados a Buenos Aires, Italia y Estados Unidos. Rubén Carolini, que dirige el Museo Paleontológico Municipal Ernesto Bachmann de El Chocón, una localidad situada a 1.300 kilómetros al suroeste de la capital argentina, dijo este jueves a EFE que su protesta pretende "proteger el patrimonio" del museo.
Para llamar la atención, Carolini se encadenó el martes a los huesos de un ejemplar de Giganotosaurus Carolinii, descubierto por él en 1993,los cuales se exhiben en una de las salas del museo.
El paleontólogo reclamaba al municipio la "inmediata" restitución de una reconstrucción de la cabeza del Giganotosaurus, el mayor dinosaurio carnívoro hallado hasta el momento, que estaba en camino hacia la capital argentina para su exhibición. Según Carolini, el alcalde de El Chocón, José Luis Mazzone, dispone de las piezas del museo "sin común acuerdo" con el director. Tras varias horas de negociación, Carolini se desencadenó del fósil este jueves de madrugada, después de que la cabeza reconstruida del dinosaurio retornara a El Chocón.
Pero el director de la institución sigue reclamando tres réplicas "en pie" del esqueleto del Giganotosaurus que en 2004 y 2005 fueron enviadas por Mazzone a EEUU e Italia. "Lo que reclamo es que ninguna pieza única, como la cabeza, vuelva a salir del museo y que las réplicas salgan pero de común acuerdo", dijo Carolini.
El director señaló que una de las mayores atracciones del museo, una réplica en pie del esqueleto completo del Giganotosaurus, fue sacada tres veces en los últimos siete años durante la temporada turística. "Eso es inadmisible. Los turistas llegaban hasta aquí y se encontraban con que lo que venían a ver no estaba", dijo el director del museo, que cada año recibe unas 70.000 visitas.
El Giganotosaurus Carolinii, un dinosaurio bípedo, tenía 14 metros de largo, 4,40 de alto y 10.000 kilos de peso.
El árbol de Navidad más alto del mundo, en China
Quizás no será tan famoso como el del Rockefeller Centre de Nueva York, pero los chinos podrán enorgullecerse de tener el árbol de Navidad artificial más alto del mundo, que, con 36 metros, se eleva en la ciudad de Shenyang, publicó este jueves el portal de noticias "Chinanews". El "abeto", con una estructura de acero de 16 toneladas de peso, se está construyendo en un centro comercial de la capital de la provincia de Liaoning, al noroeste del país.
A pesar de que la celebración de la Navidad no se encuentra entre las tradiciones chinas, el país asiático se ha apuntado a la fiebre de las decoraciones navideñas, que ya adornan algunas calles y, sobre todo, centros comerciales y edificios residenciales de las grandes ciudades.
El árbol de Shenyang, que tiene un diámetro de diez metros, necesitará 12.200 ramas de pino para cubrir su estructura, así como 1.000 luces, otros tantos lazos rojos y unas 2.000 bolas decorativas. Para ello, los dueños del centro comercial estiman que gastarán un total de casi 40.000 dólares (unos 30.000 euros), y ya han enviado una solicitud al Libro Guinness de los Récords para que determine si es el más alto del mundo.
El establecimiento también ha iniciado un concurso entre sus clientes para que den un nombre propio al árbol, con un premio de 65 dólares. China es la fábrica mundial de decoraciones navideñas, que se exportan a más de 200 países, con ciudades como Shenzhen, en la provincia sureña de Cantón, que fabrica ocho de cada diez árboles de Navidad artificiales que se venden en Estados Unidos.
Condenados por enviar chocolate con cannabis a enfermos
Una pareja británica ha sido acusada de "conspiración para el suministro de droga" por enviar por correo tabletas de chocolate con cannabis a enfermos de esclerosis múltiple de todo el mundo. Mark y Lezley Gibson, residentes del pintoresco Distrito de los Lagos, en el noroeste de Inglaterra, organizaron una campaña bautizada: "Ayuda Terapéutica con Cannabis para la Esclerosis Múltiple" en un portal de internet de su propiedad.
A través de ese portal, www.thc4ms.org.", la pareja, con ayuda de un amigo llamado Marcus Davies, ofrecía barras de "chocolate medicinal con leche y cannabis, apropiado para vegetarianos", según informó el miércoles el diario "The Times".
Durante un período de varios meses se despacharon 22.000 barras de 150 gramos de la marca "Canna-biz", cada una de ellas con un contenido de 3,5 gramos de cannabis, a un total de 460 direcciones, según pudo averiguar la policía.
La operación se descubrió cuando un empleado de correos de la localidad de Carlisle se puso en contacto con la pareja porque uno de los paquetes se había abierto durante la manipulación postal. Avisada la policía, los agentes descubrieron en el domicilio de la pareja varias plantas de cannabis, la maquinaria para la fabricación del chocolate, etiquetas, envases y una lista de direcciones.
Tanto Gibson, de 42 años, como su esposa, que sufre esclerosis múltiple, y el amigo de pareja y socio en el negocio rechazan el delito que se les imputa. Sin embargo, el fiscal, Jeremy Grout-Smith, que no niega que el trío hubiese podido actuar por móviles altruistas, declaró al jurado que ello no oculta el hecho de que cometieron un delito, que puede castigarse con un máximo de catorce años de cárcel.
Según el fiscal, los tres individuos no eran comerciantes de drogas en el sentido convencional sino que pensaban que su chocolate podía contribuir a aliviar el dolor de una enfermedad debilitadora y progresiva que ataca el sistema nervioso central.
El jurado, que tendrá sin duda en cuenta el hecho de que la acusada, Lezley Gibson, sufre esclerosis múltiple, no ha emitido aún un veredicto.