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Pablo Planas

Coronavirus: lo que faltaba

Las comunidades sanitaria y científica respiran aliviadas por la creación de un carguete más.

Pablo Planas
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Las comunidades sanitaria y científica respiran aliviadas por la creación de un carguete más.
EFE

El Gobierno ha creado una nueva Secretaría de Estado de Sanidad para hacer frente al coronavirus. Muy propio del Ejecutivo de los 22 ministros con cuatro vicepresidencias y 732 altos cargos, 733 a partir de ahora. Es lo que le faltaba al Gabinete para cuadrar esa epopeya contra el patógeno chino que llevan a cabo titanes de la envergadura de Salvador Illa y Fernando Simón.

Lo raro es que la creación de esta nueva y providencial secretaría se produzca seis meses después de la llegada de la pandemia a España, pero más vale tarde que nunca y nunca es tarde si la dicha etcétera, etcétera. El Boletín Oficial del Estado (BOE) viene a decir con su retorcida prosa que la función del nuevo cargo será interlocutar con las autoridades regionales y también con instancias europeas e incluso mundiales. O sea, un cargo imprescindible, vital, para hacer frente al virus, toda vez que, según el citado BOE, los acontecimientos pasados han supuesto un punto de inflexión por lo que se refiere a la gestión de la política en materia sanitaria y han evidenciado la necesidad de reforzar el Ministerio de cara al control de posibles rebrotes de la enfermedad, así como ante la aparición de nuevas enfermedades de potencial pandémico.

Las comunidades sanitaria y científica respiran aliviadas, pues eran conscientes de que no podían afrontar la segunda oleada del coronavirus sin un cargo de la naturaleza de una nueva secretaría de Estado, mucho más necesaria por ejemplo que las camas de cuidados intensivos, los respiradores o los equipos de protección individual para médicos y enfermeras.

Pero no sólo el personal de los hospitales o las residencias de ancianos está contento. Las familias de las víctimas del coronavirus ven satisfechas así todas sus demandas. Es lo que querían los familiares de los abuelos que murieron abandonados en las residencias porque no fueron atendidos en los hospitales de la mejor sanidad pública del mundo, un nuevo cargo de chupar del bote. O los deudos de los muertos por coronavirus que no cuentan como muertos del coronavirus porque no se les practicó la prueba que algunos ministros y ministras se hacían cada tres días o menos.

Creado el cargo y nombrada Silvia Calzón, médica especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública que ejercía como epidemióloga de Atención Primaria en Sevilla, España espera en vilo los resultados de la coordinación con Cataluña y el País Vasco, por ejemplo, cuyas autoridades se han especializado en hacer de su capa un sayo. Mientras tanto, aumentan los contagios, se multiplican los brotes y los médicos y enfermeras que están en primera línea alertan de que la situación comienza a parecerse peligrosamente a lo que pasó a mediados de marzo.

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