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Pederastia y Proceso

Los obispos catalanes abogan por aplicar ante el golpe de Estado separatista la misma receta que con la pederastia, esto es, la impunidad absoluta.

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Josep Maria Soler | EFE

Prosigue el goteo de denuncias sobre los abusos sexuales a menores en la Iglesia en Cataluña, escándalo que los obispos de la región han despachado con una insultante petición de perdón. Reunidos en la conferencia episcopal tarraconense, los prelados han emitido una nota en la que principian diciendo: "Los abusos a menores, que condenamos rotundamente, y la cultura que los fomenta o justifica, son un grave problema que afecta a toda la sociedad. Y la Iglesia, como parte de la sociedad, también se ve afectada". De hecho está tan afectada que llama la atención que en primer lugar pretenda esparcir las responsabilidades a toda la sociedad en vez de depurarlas en su seno.

Dicen también en la nota: "La Iglesia actuará con determinación para proteger a los niños y los adultos vulnerables, eliminando todo tipo de tolerancia o encubrimiento y para erradicar de nuestras comunidades y de toda nuestra sociedad la cultura del abuso sexual, económico, de poder y de conciencia". Podría inferirse de la alusión al encubrimiento que los obispos reconocen que eso fue lo que hicieron el abad de Montserrat, Josep Maria Soler, y el arzobispo de Tarragona, Jaume Pujol, en los casos documentados del cenobio benedictino y de dos parroquias de la archidiócesis de Tarragona. No es el caso.

Los obispos catalanes tienen poco o nada que reprocharse. Aseguran que su "compromiso con la legislación vigente" pasa por "poner en conocimiento del Ministerio Fiscal los hechos acaecidos que puedan constituir delito contra la libertad e indemnidad sexual", pero no consta en la Fiscalía de Cataluña que el abad Soler o el arzobispo Pujol se hayan ofrecido a denunciar o testificar en los casos trascendidos en los últimos días. Lo único que consta son unas declaraciones de Pujol en las que viene a decir que tampoco es para tanto.

La firmeza y el rigor con que los obispos catalanes están dispuestos a luchar contra los abusos a menores queda de manifiesto en el último párrafo del delirante comunicado:

Pedimos que en todas las celebraciones religiosas de nuestras diócesis el próximo miércoles de ceniza, día 6 de marzo, al iniciar la Cuaresma, que es tiempo de conversión, se rece y se ayune de una manera especial por las víctimas de los abusos y hacemos nuestra la firme determinación del papa Francisco que señala que "el abuso sexual es un pecado horrible, completamente opuesto y en contradicción con lo que Cristo y la Iglesia nos enseñan".

Un pecado horrible, sí, ¿de dos padrenuestros y tres avemarías? Más ayuno, aunque tal vez fuera más adecuada al caso la abstinencia.

Los obispos catalanes han perpetrado esas líneas en su última tenida, presidida por el mismo Pujol de Tarragona y en la que no sólo han tenido tiempo de reflexionar sobre los niños y la sociedad en general, sino que también han abordado la actualidad política. Al respecto, han emitido otro comunicado en el que abogan por aplicar ante el golpe de Estado separatista la misma receta que con la pederastia, esto es, la impunidad absoluta.

Sostienen los prelados:

En cuanto a la situación política y social que se vive en estos días, y en el inicio de un juicio que tiene una gran trascendencia para la convivencia de nuestro país, los obispos de Cataluña quieren recordar que siempre se requerirá diálogo, respeto mutuo y magnanimidad en la búsqueda de gestos concretos para la reconciliación, ni que sea con sacrificios por parte de todos que será lo que nos conducirá a la concordia y a la paz social.

Y dicen más:

Los cristianos somos un pueblo llamado a contribuir a la pacificación personal y social, procurando especialmente la solidaridad entre todos y la atención a los más vulnerables. Siguiendo el magisterio del papa Francisco deseamos derribar muros y construir puentes. Perseverar en una actitud de diálogo entre los ciudadanos y entre las instituciones será un impulso de superación para continuar construyendo una sociedad en solidaridad, en paz, en libertad y en justicia.

Diálogo, claro, derribando muros, tapando delitos y corriendo un tupido velo, ¿verdad? Y luego es noticia que haya sacristías que son salas de fiestas o cuarteles de los Comités de Defensa de la República.

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