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Del "¡Muera España!" al 2 de Mayo

La izquierda tiene una larga tradición de uso oportunista del patriotismo.

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Para la izquierda, en especial la revolucionaria, toda la política es táctica para alcanzar su gran objetivo, que es el poder. Para cumplirla puede mentir y desdecirse de sus afirmaciones, sus ideas y sus programas sin sonrojarse.

Un ejemplo es Pablo Iglesias. Cuando parecía lejos del escaño, renegaba de la bandera y el himno nacionales a la vez que se derretía de entusiasmo ante el himno y la tricolor franceses. Ahora que las encuestas le ponen a unos votos de la victoria, el 31 de enero arengó a las masas que le veneraban con la palabra patria, que repitió varias veces.

De igual manera, la izquierda levantisca ha pasado de proponer rodear el Congreso a pasar a las vías pacíficas, porque ahora parece que va a entrar en el Parlamento sin jugarse el físico, es decir, porque puede ganar las elecciones.

Este método no es en absoluto nuevo. Ni siquiera la invocación a la patria. Durante la II República la izquierda (el PSOE, la UGT y el PCE) consideraba subversivo el grito de "¡Viva España!". Vitorear a España podía acarrear una paliza por parte de los chíbiris o hasta un balazo. Los vítores era para la URSS, la patria del proletariado, y para Stalin, el guía de la humanidad avanzada y progresista.

En cuanto estalló el Alzamiento, la izquierda hizo un movimiento idéntico al que realizaría en 1941 Stalin para movilizar a sus súbditos contra el Eje: olvidarse de la revolución socialista mundial y de los planes quinquenales y apelar a la patria, a la familia y hasta a la religión.

De pronto, para los Largo Caballero, Dolores Ibárruri, Santiago Carrillo y José Díaz, España dejó de ser una palabra prohibida para convertirse en un tesoro, hasta el punto de que algunos discursos y arengas no se diferencian mucho de los pronunciados en el otro bando. De los hechos de la historia de España, los socialistas y los comunistas no podían recuperar Jaime I ni los Reyes Católicos ni el cardenal Cisneros ni Hernán Cortés ni Felipe II ni Blas de Lezo. Escogieron entonces como modelo la Guerra de la Independencia. Como en 1808, los españoles se enfrentaban a unos traidores que habían abierto la puerta a unos invasores.

De servilones a héroes populares

Paradójicamente, la Guerra de la Independencia dejó de ser una lamentable reacción del populacho movido por curas y aristócratas contra los franceses que traían la Ilustración (versión que muchos progres mantienen hoy día, como éste) a convertirse en un acontecimiento admirable.

Cuando el ABC de Madrid, ocupado por la UGT, reapareció el 25 de julio de 1936, uno de sus artículos de fondo se tituló "Segunda de la Guerra de la Independencia", y así comenzaba:

España está frente a su segunda Guerra de la Independencia. Más triste, más amarga que la de 1808, porque allí se iba contra extranjeros y hoy, por una traición odiosa, el pueblo ha de enfrentarse con hombres nacidos en España, pero que renuncian a todo nexo con la noble ideología patria ganosos de convertirnos en una colonia del más repugnante fascismo negro.

El autor del artículo llamó al general Franco "Don Oppas II", en alusión al obispo visigodo que se pasó con sus tropas al bando sarraceno en la batalla de Guadalete.

El comité central del PCE difundió en agosto un manifiesto que contenía esta frase:

Todo el pueblo en pie para impedir que nuestra Patria sea hollada por la pezuña sangrienta de los rapaces extranjeros.

El 15 de noviembre, durante la batalla por Madrid, el general Miaja, presidente de la Junta de Defensa de la capital, arengó por radio a las tropas recordando el 2 de Mayo:

El pueblo de Madrid sabe hacer honor a sus antepasados del 2 de Mayo, que en lucha con el mejor ejército de Napoleón lucharon y vencieron. Madrileños, luchad como buenos y el triunfo será nuestro. ¡Viva el pueblo de Madrid!

Cuando se cumplió la efeméride en 1937, la prensa de la zona roja jaleó a sus lectores con el recuerdo de los reaccionarios que se sublevaron contra Napoleón. En El Liberal (2-V-1937) de Bilbao, propiedad del socialista Indalecio Prieto, se pudo leer:

El Dos de Mayo se repite hoy. Es el pueblo español quien lo dice. Es la víspera del triunfo. ¡Daoíz, Velarde! ¡Mera, Durruti! ¡El Campesino! En la libertad la historia se repite y este 2 de mayo es otro igual en el 1937. ¿Qué más decir a los hijos de la siempre España libre? Cien años más atrás España será el presente definitivo de las reivindicaciones y en el mundo Daoíz y Coll, Ortega y Ruiz, Malasaña y Pasionaria serán los mejores nombres de la paginación histórica de España.

El diario CNT (3-V-1937), editado en Madrid, afirmaba:

En este fecha simbólica del Dos de Mayo nos encontramos como ciento treinta años atrás, empeñados en una lucha a muerte contra los invasores extranjeros defendiendo a mordiscos nuestra libertad de hombres y la independencia de suelo que pisamos. Contra nosotros se concilian las furias de las dictaduras europeas de los salteadores de pueblos que aspiran a edificar modernos imperios sobre las ruinas de las ciudades enrojecidas por la sangre de las mujeres y los niños.

'La Pasionaria' invoca a la "Patria"

La oradora más famosa de la izquierda fue la comunista Pasionaria, la misma que amenazaba de muerte a los diputados de la derecha. Dolores Ibárruri también recurrió a las figuras del Dos de Mayo. En su informe al pleno del Comité Central del PCE del 23-V-1938 fueron abundantes las comparaciones con la Guerra de la Independencia:

Se despierta nuevamente en el pueblo inglés, a pesar de todo lo que quisieran los grupos más reaccionarios de la burguesía inglesa, el espíritu que impulsaba a algunos de los mejores hijos de Inglaterra a prestarnos ayuda en la guerra por nuestra independencia en 1808.

Nosotros decimos que a esos patriotas españoles oprimidos e insultados que desean ver a España libre de la invasión extranjera, la República les tienen la mano y les llama a unirse en la lucha sagrada contra los enemigos de nuestra independencia nacional.

Entre los gritos con los que terminó su informe estuvieron éstos:

¡Viva la grande y gloriosa bandera de nuestra independencia!

¡Viva la unión indisoluble de todos los españoles que quieran una España independiente, libre y feliz!

¡Fuera los invasores del suelo de nuestra Patria!

Y eso lo decía Ibárruri cuando el Gobierno había enviado el oro del Banco de España a la URSS, cuando los asesores soviéticos decidían las batallas y deponían al presidente del Gobierno, cuando el POUM había sido triturado y Andreu Nin desaparecido para agradar a Stalin…

El recurso a la Guerra de la Independencia no concluyó con la derrota en 1939. Ibárruri lo repitió varias veces, como en una alocución radiada el 18 de julio de 1955:

No es el 18 de julio una fecha falangista, sino una fecha nacional popular, por la misma razón que el 2 de mayo de 1808 no es una fecha francesa, sino española, a pesar de la victoria que las fuerzas invasoras lograron temporalmente sobre los españoles.

En su misión de propaganda, la Pasionaria llegó a citar la Constitución de 1812 para atacar los acuerdos firmados por Madrid y EEUU (Mundo Obrero, 15-1-1955):

(…) los fueros de la soberanía nacional proclamada hace 142 años por las Cortes de Cádiz, soberanía que el fascismo ha pisoteado en beneficio de la oligarquía financiera, en favor de los imperialistas yanquis.

Y una revista comunista editada en Francia, Mujeres Antifascistas Españolas, en su portada del número de mayo de 1947 sacaba un dibujo de la catalana Agustina de Aragón disparando un cañón con este lema:

1808-1936-1947. Hoy, como ayer, las mujeres españolas luchan por la independencia patria.

Ibárruri llamó a la guerra civil "nuestra guerra de liberación" en un artículo escrito en la URSS durante la Segunda Guerra Mundial, con lo que empleaba la misma terminología que el régimen franquista.

Pero esto hoy es inconcebible, siquiera como retórica vacía.

La izquierda vuelve a elogiar a los afrancesados

Como fruto de la decadencia intelectual del PSOE y de la deriva antiespañola de la izquierda se pueden citar las alabanzas de María Teresa Fernández de la Vega, vicepresidenta de Rodríguez Zapatero, a los afrancesados en vísperas del bicentenario del Dos de Mayo.

En los discursos de Pasionaria encontramos no sólo precedentes de la retórica de Pablo Iglesias, sino los motivos por los que Podemos cae muy mal a los nacionalistas catalanes. El biógrafo de Artur Mas Francesc-Marc Álvaro (La Vanguardia, 25-XII-2015) lo considera "sucursalista" y "una garantía a los poderes fácticos contra cualquier secesión". En su informe al Comité Central de 1938, Ibárruri ya avisaba de que el PCE no iba a consentir veleidades separatistas ni "cantonalismo" como los que en Asturias y Vizcaya habían contribuido a la derrota.

Es necesario combatir de manera implacable toda tendencia cantonalista, toda tendencia a la formación de gobiernitos y Juntas de Defensa, como un atentado contra la unidad y contra la capacidad combativa de nuestro pueblo, Es preciso mantener y vigorizar por todos los medios la autoridad del único (sic) y legítimo Gobierno de la República.

Hay veces que a uno le entran ganas de votar a Podemos… pero se le pasan enseguida.

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