No sin sorpresa, constatamos que la primera y más destacada información de Periodista Digital es la muerte de Emilio Romero. Remite a la amplia nota necrológica que le dedica ABC, también sorprendente, sic transit, en la que se informa de lo mucho alcanzado por este periodista en los 50 años largos que dedicó a la profesión y a otros menesteres más o menos adyacentes. ¿Qué hubiera dicho de él Ansón? Que coincidieron en el empeño por hacer del periodismo una titulación universitaria. Y lo lograron con creces. La mayoría de los jóvenes periodistas que hoy andan en busca de trabajo son licenciados en Ciencias de la Información. Abundan incluso los que, habiéndoselo podido pagar, tienen un master dispensado por alguna de las más ilustres cabeceras.
El prodigioso currículo de Romero arranca en 1940, segundo año de la victoria, él con 23, al ser nombrado para dirigir un periódico en Lérida. Pasa luego a dirigir otro en Alicante. Llega a Madrid en 1945 como alto jerarca y sigue progresando. Enrolado como primer editorialista del periódico de los sindicatos, es encaramado a la dirección en 1952, donde consigue mantenerse durante 22 años. Se destaca que el periódico vendía 25.000 ejemplares cuando llega y que él consiguió que la venta subiera a 300.000. Probablemente fue el director que dispuso de más recursos económicos para colocar su vespertino entre los primeros diarios de España. Procedían del erario público, por lo que se puede decir que todos los españoles contribuimos a que triunfara Pueblo, del mismo modo que ahora seguimos haciéndolo con TVE.
Con él trabajaron muchos periodistas que allí o posteriormente se hicieron famosos: Jesús Hermida, José Luis Balbín, Antonio Casado, Juan Luis Cebrián –cuentan que aquí recibió el primer impulso hacia su estratosférica carrera; no había cumplido todavía los veinte, y llegaba precedido por una tarjeta que, de compañero a compañero, le había enviado su padre a Emilio–, José María García, Raúl del Pozo, José Antonio Gurriarán –que dirigió luego el periódico– Cándido, cuando se enfadó con el ABC, Máximo, Forges y tantos y tantos otros. A todos los dejó colocados.
A la espera del artículo necrológico de Cebrián, el que más se retrata es Martín Ferrand, que le dedica su columna en ABC, todo un ejercicio de estilo. “Fue, si bien se mira, una víctima más del franquismo que tanto le benefició”, escribe, y nos deja pensativos... hasta cierto punto se diría sinónimo de la sentencia inexorable que la gravedad impone a lo terrestre: "todo lo que sube, baja". A Romero le quedó tiempo para cultivar, como quien dice, todos los géneros literarios y brillar como nadie en la vida social del franquismo y, durante varios lustros, del postfranquismo. Empezando por el Planeta, que se lo dieron en 1957, “recibió prácticamente todos los premios importantes”. Nacional de Literatura, Ateneo de Sevilla, Espejo de España, Nacional de Periodismo, Mariano de Cavia, Luca de Tena, Jaime Balmes, Larra, César González Ruano, etc. Todos. También obtuvo varias condecoraciones. Acaso fue el suyo un éxito desmesurado.
En Pueblo, dejaba hacer. En general, los que pasaron por él cuentan que aquel periódico era un extraño reducto en el que, mal que bien, coexistían fachas redomados y confidentes de la político-social con personas que se querían de izquierdas, más o menos radicales en sus planteamientos y en su grado de compromiso y militancia. Muchos de sus subordinados entonces le han llamado luego maestro de periodistas. También lo fue del funambulismo franquista. Lo cual dice mucho de él, pero también del régimen, que no era la dictadura insufrible que muchos –y no pocos de ellos, como hemos visto, se ganaron la vida en el órgano de los sindicatos verticales– nos quieren hacer creer. Con la democracia, poco a poco, se fue eclipsando su estrella. En fin, descanse en paz Emilio Romero.
Siguiendo con el gremio, El Confidencial se aventura a decir que es “Daniel Gavela el mejor colocado para sustituir a Ceberio en la dirección de El País”. Será. La agonía de Ceberio en el lecho, no parece que de mucho dolor, del “diario independiente de la mañana” es acaso la más prolongada en la historia del periodismo español. Y de ser cierto el rumor del que se hace eco esta página, puede prolongarse hasta el otoño, que será cuando se vea a quién señala el dedazo del faraón. Si fuera Rodrigo, sería Gavela el designado, dicen. Así que todos pendientes del dedo de Aznar. Por nuestra cuenta hemos observado otros síntomas y estamos en disposición de decir que el otro día salió por televisión Lluis Basets y pudimos constatar que ha ganado peso y empieza a hacer cara de director. Ojo con Basets.
Para que no se diga que somos monotemáticos, señalemos otra información de El Confidencial que versa sobre lo de Agag, pero sin nombrarlo. Con buen criterio, pues, hasta donde se sabe, no parece que halla nada punible: “La CNMV investiga las compras de acciones de Metrovacesa realizadas tras la opa de los italianos”. En el desarrollo hablan, ya era hora, los de Caltagirone: “Representantes del grupo italiano han señalado a elconfidencial.com su malestar por el aparente clima de animadversión existente ante la irrupción del grupo”. (...) “Se está creando un clima hostil innecesario” (...) “además de sospechoso, por cuanto quienes se alarman por este intrusismo son precisamente los que ven su posición de dominio amenazada”. Eso, ¿somos o no somos europeos? ¿Y Sicilia? ¿Acaso no es también Europa?
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