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24-III-2006

La mentira institucionalizada

Mientras la práctica totalidad de la clase política y mediática insiste en tergiversar el comunicado de tregua de ETA, la organización terrorista insiste, en un segundo comunicado, en reafirmar sus objetivos secesionistas, en negar el carácter democrático a los estados español y francés y en exigirles que no pongan al proceso soberanista –que ellos llaman "democrático"– ningún tipo de "injerencias ni limitaciones". Ni que decir tiene que, para ETA, la Constitución y la soberanía nacional que reside en el pueblo español, es una de esas "injerencias" tan inaceptables como sería no "dejar a un lado" el Estado de Derecho que ellos denominan "represión".

No sabemos si, tal y como sugiere Prisa, el gobierno ha consensuado o no el comunicado de alto el fuego con la banda terrorista. Ellos lo sabrán mejor que nadie. El visto bueno de ZP al mismo, en cualquier caso, es evidente, desde el mismo momento en que, lejos de ser rechazado, le ha dado la bienvenida con la misma esperanza de paz con la que Chamberlain, aclamado y vitoreado en el parlamento, blandió a su vuelta de Munich un papel de infausta memoria firmado por Adolf Hitler.

La diferencia está en que ETA no engaña en su comunicado como lo hiciera Hitler en Munich con aquel papel. Tampoco Zapatero es un cándido irresponsable de buenas intenciones como pudiera serlo Neville Chamberlain. Zapatero sabe que está dando a ETA una de esas explosivas esperanzas que estallan si no se sacian; pero no le importa si, mientras ETA las constata, contribuye a generar una falsa ilusión de "paz" entre los ciudadanos que le ayude a ganar las próximas elecciones.

A pesar de lo que ETA ha insistido en dejar claro en su comunicado, a pesar de que la organización acaba de robar en Francia nuevos explosivos, al secretario de Estado de Comunicación le parece que el alto el fuego "es para siempre". Ciertamente, como diría, Churchill, "no puede existir nunca la absoluta certeza de que habrá una lucha, si una de las partes está decidida a ceder por completo".

Desde el mismo momento en que Zapatero traicionó el Pacto por las Libertades y del Terrorismo, y optó por la vía del apaciguamiento y del diálogo con los terroristas, el presidente de gobierno del 14-M envió a ETA una doble señal: que los terroristas no tendrían que "ceder por completo" y que el Gobierno algo cedería. Nadie negocia si no está dispuesto a ceder en algo. Por eso nos oponemos a cualquier clase de negociación o diálogo con los terroristas. Ahora falta ver si ZP va a ceder o no por completo.

Nosotros creemos que Zapatero va a pagar un nuevo y decisivo pago político a ETA como es sumarse, en los próximos meses, a los separatistas de Estella para marginar al PP y acabar con el Estatuto de Guernica. Que el nuevo y mal llamado "estatuto" no le parezca luego a ETA bastante como, a la postre, no le ha parecido bastante a Carod-Rovira el Estatuto que proclama a Cataluña como nación, poco importa a los separatistas. Bienvenidas sean esas nueces caídas del "proceso de paz". Si hacen falta más –tal y como advierte ETA, por ejemplo, respecto a Navarra–, pues se vuelve a sacudir el árbol.

En cualquier caso, con lograr para el País Vasco lo logrado en Cataluña, el separatismo habrá logrado, gracias al gobierno del 14-M y a las tergiversadas treguas de ETA, un avance que pudiera ser irreversible.

Carod Rovira pidió en el Avui y en Perpiñán ayuda a ETA para favorecer las ansias soberanistas del pueblo catalán. ETA le daba hace unos meses la razón al reconocer lo que ha avanzado el independentismo en Cataluña gracias a Zapatero y a la estrategia de la tregua. Artur Mas también ha venido a señalar que el Estatuto ya respaldado en Cataluña por el gobierno del 14-M da a Zapatero "credibilidad" para afrontar el "proceso vasco".

Mientras ETA se rearma y Díaz Usabiaga insiste en que una "cosa es la tregua y otra cosa la paz", Rubalcaba reprocha al PP que no se sume con "sonrisas" al incruento y falso espejismo dominante. La verdad es que también reprocharon en su día a Churchill su "tenso semblante" ante las noticias de paz que traía bajo el brazo Chamberlain. También entonces hubo vítores en el parlamento y se destaparon botellas de Champagne. Pero, desgraciadamente, Rubalcaba no nos puede confundir. Que ZP se comporte como Chamberlain, no convierte a Rajoy en Churchill.


 

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