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El comercio en Canarias se ahoga entre burocracia e impuestos

El peso del AIEM y la fiscalidad del combustible hunden un 18% las importaciones en Canarias y cronifican la enfermedad holandesa.

El peso del AIEM y la fiscalidad del combustible hunden un 18% las importaciones en Canarias y cronifican la enfermedad holandesa.
El Rowan Reinassance, el gigantesco barco que intentó encontrar petróleo en Canarias | Repsol

Canarias experimenta las consecuencias directas de las barreras al intercambio en su cesta de la compra y en sus negocios. Los datos del Instituto Canario de Estadística (Istac) muestran un descenso del 18,0% en el valor de las importaciones durante el primer cuatrimestre de 2026. Esta caída se traduce en una menor entrada de maquinaria, alimentos y bienes de consumo para las familias del archipiélago.

La aduana interior y el peaje del AIEM

La disminución del comercio es culpa de gravámenes internos que encarecen la entrada de mercancías. Mecanismos fiscales como el Arbitrio sobre Importaciones y Entregas de Mercancías en Canarias (AIEM) gravan la producción exterior con tipos que alcanzan el 5%, el 10% o el 15% en bienes básicos. Esta política busca la protección de producciones locales, pero termina por aislar el mercado insular y reducir la capacidad de elección de los consumidores, quienes afrontan precios más elevados en los establecimientos.

A esto se suma la gestión administrativa del Régimen Económico y Fiscal (REF), que obliga a realizar trámites aduaneros e inspecciones comerciales incluso para los productos que llegan desde la península. La dependencia respecto al mercado peninsular es alta, ya que el 70% de los productos procede del resto de España. Las regulaciones de la Unión Europea y el sobrecoste de los despachos de aduana locales limitan los intercambios con zonas geográficas cercanas como África o América.

Los carburantes como arancel invisible

El precio de los combustibles añade una carga financiera a los fletes marítimos debido al Impuesto Especial sobre Combustibles Derivados del Petróleo, la tasa autonómica aplicable en la comunidad. Canarias exporta petróleo y derivados, que suponen el 27,0% de sus ventas exteriores, pero sufre el encarecimiento de la energía dentro de su propio territorio por la carga fiscal interna.

La subida del precio del transporte incrementa el coste de la maquinaria y de los alimentos importados, encareciendo las cadenas de producción. Este factor reduce el margen de beneficio de los comerciantes locales, que no pueden asumir los gastos de traslado y optan por disminuir los pedidos al exterior.

El déficit comercial y el declive exportador

Las ventas de productos canarios hacia otros mercados cayeron un 14,0% en el mismo periodo. Las empresas de las islas encuentran dificultades para competir debido al encarecimiento de los factores productivos internos, un proceso que la teoría económica denomina enfermedad holandesa. El sector servicios absorbe los recursos y eleva los salarios y costes de la estructura económica, lo que resta competitividad a la industria y a la agricultura locales.

El resultado de este escenario es un déficit comercial que alcanza los 4.955,693 millones de euros. La tasa de cobertura se sitúa en el 21,2%, lo que significa que el archipiélago solo exporta una quinta parte del valor de lo que compra fuera. La contracción simultánea de las compras y las ventas muestra las dificultades del tejido empresarial para operar en un entorno de rigidez normativa y fiscal.

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