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Las exmonjas cismáticas de Belorado abandonan el monasterio de madrugada para evitar el desahucio

Las exmonjas dejan definitivamente el monasterio después de una batalla judicial de meses y de una sucesión de escándalos.

Las exmonjas dejan definitivamente el monasterio después de una batalla judicial de meses y de una sucesión de escándalos.
La exabadesa de Belorado, Laura García de Viedma, atiende a los medios a la salida de una de sus visitas a los juzgados. | Tomás Alonso / Europa Press

Las exmonjas cismáticas de Belorado han abandonado finalmente el monasterio burgalés de Santa María de la Bretonera en la madrugada de este jueves, apenas unas horas antes de que se ejecutara el desahucio judicial que pesaba sobre ellas tras meses de litigio con la Iglesia. La salida se produjo a las 02:46 de la madrugada, según confirmó su portavoz, Francisco Canals, en lo que describió como un acto cargado de simbolismo y despedida.

El abandono del cenobio llega después de casi dos años de conflicto abierto con la Iglesia católica, que comenzó el 13 de mayo de 2024, cuando las religiosas anunciaron su ruptura con Roma y su adhesión a una estructura eclesial alternativa. Aquella decisión derivó en su excomunión por delito de cisma y desencadenó una batalla judicial por el control del monasterio y de otros bienes vinculados a la comunidad. Finalmente, la Iglesia pidió definitivamente este desahucio el pasado mes de octubre.

Antes de abandonar definitivamente el edificio, las exreligiosas protagonizaron un último gesto que quisieron presentar como una despedida solemne. La exabadesa Laura García de Viedma, líder del grupo desde el inicio del conflicto, apagó la última vela del altar de la iglesia y posteriormente se apagaron todos los interruptores del monasterio, en una escena que pretendía simbolizar el final de su presencia en el histórico convento burgalés.

El movimiento se produjo con pocas horas de margen antes de que, a las 09:30 de la mañana, los abogados de las exreligiosas entreguen oficialmente las llaves del edificio a la comisión judicial designada para ejecutar el lanzamiento. De este modo, las exmonjas han evitado el desalojo forzoso, aunque el resultado práctico es el mismo: el monasterio vuelve a quedar bajo el control de las autoridades eclesiales designadas por el Vaticano.

Durante los últimos días las antiguas clarisas habían acelerado los trabajos de mudanza después de que el juzgado rechazara su última petición para retrasar el desahucio durante un mes. El tribunal consideró que el proceso había sufrido ya numerosos aplazamientos y decidió mantener la fecha fijada para el lanzamiento.

La salida del monasterio no supone, sin embargo, el final del episodio. Las exreligiosas se trasladarán provisionalmente a dos ubicaciones distintas: el monasterio de Orduña, en Vizcaya, y una localidad de Toledo vinculada familiarmente con una de ellas. Según su portavoz, se trata de una solución temporal mientras estudian otras alternativas para establecer una nueva comunidad.

En este sentido, las exmonjas lanzaron a principios de febrero una campaña pública para encontrar un nuevo convento o finca donde instalarse. De acuerdo con Canals, la iniciativa habría recibido alrededor de treinta propuestas de particulares que ofrecen casas, terrenos o edificios susceptibles de convertirse en sede de la nueva comunidad.

El conflicto de Belorado ha sido uno de los episodios más insólitos recientes en la vida religiosa española. A lo largo de estos meses se han sucedido acusaciones, procesos judiciales, investigaciones sobre la gestión económica del monasterio y una fuerte atención mediática en torno a un grupo que decidió romper con la Iglesia pero mantenerse en la vida conventual bajo otras estructuras.

Con la salida nocturna del monasterio se cierra un capítulo especialmente tenso del caso, aunque todo apunta a que el llamado cisma de Belorado aún está lejos de concluir.

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