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Marjane Satrapi, el lápiz contra el velo

Se va una de las voces más honestas y valientes de nuestro tiempo. Una mujer que, desde el exilio, siguió siendo iraní y profundamente libre.

Se va una de las voces más honestas y valientes de nuestro tiempo. Una mujer que, desde el exilio, siguió siendo iraní y profundamente libre.
Imagen de la novela gráfica "Persépolis" | Cordon Press

Este curso he utilizado un par de páginas de la novela gráfica Persépolis de Marjane Satrapi para mostrar a mis alumnos cómo fue la imposición del velo por los fundamentalistas islámicos en Irán tras la llegada del ayatolá Jomeini. A muchas chicas musulmanas les dicen que es una costumbre islámica, confundiendo el islam con su versión integrista y machista. Además, en Occidente, los integristas usan una sofista interpretación de la libertad religiosa para imponer la sharía en los espacios públicos y privados.

Marjane Satrapi, la brillante dibujante, escritora y cineasta franco-iraní, ha fallecido en París a los 56 años. Según su familia, murió "de tristeza", poco más de un año después del fallecimiento de su marido, Mattias Ripa, en 2025. Nacida en Rasht (Irán) en 1969 en el seno de una familia de izquierdas y gran cultura, Satrapi vivió en primera persona la Inquisición Islámica de 1979, la guerra Irán-Irak y la brutal imposición de un régimen teocrático que transformó su país cuando los ayatolás islamistas se aliaron con la extrema izquierda occidental (Foucault como ayatolá filosófico en París) para atacar el régimen de libertades y prosperidad de las democracias liberales. Esa experiencia de infancia y adolescencia se convirtió en el corazón de Persépolis (2000-2003), su obra maestra: una novela gráfica en blanco y negro que, con crudeza, humor y una mirada infantil implacable, denunció el fanatismo, la represión de las mujeres y la pérdida de libertad bajo el yugo islamista.

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Su libro, traducido a decenas de idiomas y convertido en película de animación nominada al Oscar en 2007, se convirtió en una de las obras más poderosas y universales contra el fundamentalismo islámico. Lejos de ser un mero relato autobiográfico, Persépolis se transformó en una herramienta pedagógica y política dado que era un testimonio vivo de cómo una revolución que prometía justicia terminó instaurando uno de los regímenes más opresivos del siglo XXI, especialmente contra las mujeres.

Satrapi nunca se calló. Exiliada en Europa desde los catorce años, defendió con valentía la causa de las mujeres iraníes, apoyó el movimiento Mujer, Vida, Libertad tras la muerte de Mahsa Amini y criticó sin ambages tanto al régimen iraní como a la complicidad occidental de la izquierda posmoderna con el islamismo. Rechazó la Legión de Honor francesa en 2025 precisamente por considerar hipócrita la postura de Occidente hacia Irán.

Su voz, clara y sin concesiones, incomodó a muchos, desde los islamistas que la consideraban traidora hasta los sectores progresistas occidentales que preferían mirar hacia otro lado ante la opresión de las mujeres musulmanas para no estigmatizar. Satrapi, con su lápiz afilado y su voz corajuda, recordó siempre que el velo obligatorio no es una costumbre cultural inocente, sino un símbolo de sumisión impuesto por la fuerza.

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Marjane Satrapi

Con su muerte se va una de las voces más honestas y valientes de nuestro tiempo. Una mujer que, desde el exilio, siguió siendo profundamente iraní y profundamente libre.

Es tarea nuestra que sus viñetas sigan educando a generaciones sobre lo que realmente ocurrió en Irán y sobre lo que sigue ocurriendo cuando se confunde el islam con el islamismo, por más que moleste al fundamentalismo radical, al integrismo tradicionalista y a la izquierda occidental identitaria. La vida de Satrapi estuvo marcada por la pérdida: de su país, de su familia, de su cultura, de su libertad, de su marido... Pero tuvo la fortaleza de edificar un legado de la pérdida. Un legado que no debemos dejar que se pierda.

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