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El separatismo consolida el golpe de Estado en el primer aniversario del 1-O

Los golpistas mantienen intactas sus estructuras de Estado: escuelas, medios de comunicación y Mossos.

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Los golpistas mantienen intactas sus estructuras de Estado: escuelas, medios de comunicación y Mossos.
El presidente de la Generalidad, Quim Torra | Cordon Press

El separatismo está crecido y dividido. Las calles son suyas. Cientos de actos conmemoran el primer aniversario del referéndum ilegal del 1 de octubre en toda Cataluña. Las asociaciones de padres ocupan los colegios para adorar a las urnas del simulacro de referéndum. Los CDR y las juventudes de la CUP cargan contra los Mossos y agreden a manifestantes de signo contrario. Los más radicales llaman "traidor" al president porque los Mossos tienen porra y Torra llama a preparar otro 1-O, pero "hasta el final". ERC carga contra el consejero de Interior y la CUP amenaza seriamente la estabilidad del "Govern". El Gobierno del PSOE quiere negociar más autogobierno mientras el separatismo discute cómo instaurar la república proclamada.

Estudiantes y activistas tienen la consigna de celebrar el 1-O con acciones sorpresa. La Assemblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium han convocado una manifestación para las seis y media de la tarde. El punto de partida es la plaza de Cataluña y el de llegada, el Parlament, que permanece cerrado porque los grupos separatistas no se ponen de acuerdo sobre el estatus de los diputados Puigdemont y Junqueras, el presidente y vicepresidente de la Generalidad máximos responsables del golpe de Estado. "Ni un pas enrere (atrás)" es el eslogan unitario.

Tras los porrazos del sábado, la consejería de Interior ha entrado en crisis. El titular, Miquel Buch, reta a la CUP a que diga si avala la violencia mientras Torra amenaza con revisar las imágenes de los disturbios para purgar a los Mossos. Los miembros de los CDR son "activistas", igual que Arran, tanto da que lanzaran extintores y barras de hierro contra los agentes o que quisieran linchar a policías de paisano. El Gobierno mira de reojo la situación en Cataluña, que se deteriora a paso rápido.

"Escola" reforzada

Un año después del 1-O, cientos de escuelas han abierto sus puertas durante el fin de semana para acoger actos en recuerdo del referéndum ilegal. Los niños pintan cartulinas y murales con consignas separatistas, lazos amarillos y policías malos. Las banderas esteladas y la propaganda no son una excepción en la "escola catalana", una de las estructuras de Estado más eficaces del separatismo.

Las direcciones de los centros, los profesores y la comunidad educativa fueron elementos clave en la celebración del referéndum ilegal.

El 155 pasó por alto la enseñanza. El acuerdo entre PP, PSOE y Ciudadanos no contemplaba la intervención del potente mecanismo de adoctrinamiento e inmersión lingüística de la Generalidad. Es un tema tabú para los socialistas, cuya federación catalana forma parte del consenso nacionalista en torno a la erradicación del español en los colegios.

El día después del referéndum se denunciaron decenas de casos de manipulación en las aulas. Los directores que habían puesto los centros a disposición del golpe y cientos de profesores dedicaron las clases a denunciar la actuación policial, a montar manifestaciones en el patio con niños de primaria y a preparar la huelga que tuvo lugar el 3 de octubre. La entonces consejera de Enseñanza, la fugada Clara Ponsatí, arbitró un procedimiento para liberar de responsabilidades a los directores. Los cesó a todos después de poner los centros a disposición del simulacro de referéndum y los volvió a nombrar el lunes mediante un imaginativo decreto.

Hijos de policías humillados

En el Instituto El Palau, aledaño a la casa cuartel de la Guardia Civil en San Andrés de la Barca, fueron denunciados nueve profesores por humillar a hijos de agentes del Instituto Armado. También hubo denuncias en la Seo de Urgel por el mismo motivo. El presidente de la Generalidad, Quim Torra, acudió el jueves al citado centro. Quería mostrar su apoyo al claustro de profesores y fue abucheado por un grupo de padres.Ha sido el único contratiempo de Torra en los colegios catalanes, escenarios en los últimos días de toda clase de actividades infantiles "reivindicativas" con las urnas de plástico erigidas en símbolo sagrado.

"La escuela catalana no se toca" es el último eslogan en materia educativa del separatismo. Los dirigentes nacionalistas se jactan de la fidelidad a la causa republicana del profesorado separatista. El Gobierno del PSOE ha blindado sus competencias. Si el popular Méndez de Vigo no demostró demasiado interés en entrar en el campo minado de la "escola catalana", Isabel Celaá es todavía menos partidaria. El informe de la inspección sobre los libros de texto ha sido eliminado. La Asamblea por una Escuela Bilingüe y Sociedad Civil Catalana (SCC) han elaborado otro informe que documenta el adoctrinamiento no sólo a través de los libros, así como la implicación de directores y profesores en el golpe de Estado. Papel mojada. Una página de flickr muestra más de mil centros escolares "decorados" con propaganda separatista.

El sistema educativo separatista ha salido reforzado y lo celebra con actos de exaltación del 1-O. Los rectores universitarios han decretado que este lunes no puede haber exámenes ni clases de obligada asistencia. Al tiempo, los "universitarios por la república" han convocado huelga. El separatismo confía en los estudiantes para subrayar la excepcionalidad del día, primer aniversario de lo que el presidente de la Generalidad, Quim Torra, llama "el día de la victoria".

El papel de los medios

TV3 y Catalunya Ràdio también quedaron al margen del 155. Contribuyeron con entusiasmo a la agitación nacionalista y mantienen vivo el "espíritu del 1-O" con una programación centrada en el advenimiento de la república. Tampoco sufrió daños el entramado mediático privado sostenido por la propaganda institucional y las subvenciones. Hubo algunos retrasos en los cobros por las comprobaciones administrativas derivadas del 155 inmediatamente compensados por el nuevo gobierno separatista.

Otra de las estructuras estatales del separatismo, los Mossos, sí que fueron "víctimas" del 155. El exconsejero de Interior Quim Forn se entregó a la Justicia tras aparecer junto a Puigdemont en Bruselas tras la proclamación de la república del 27 de octubre. Cambió de idea y volvió a España para presentarse ante la Audiencia Nacional. Ninguno de sus subordinados ha sido encarcelado. El exdirector de los Mossos, Pere Soler, y el major Josep Lluís Trapero, esperan en libertad condicional sus juicios. Ferran López, el sustituto de Trapero nombrado por el Gobierno de Rajoy, ya ha sido depurado. Durante su breve paso por el cargo contribuyó a apaciguar los ánimos entre los Mossos per la República y el resto del cuerpo. El control de la policía autonómica ya está en manos de los separatistas.

Los Mossos, con el referéndum

Los Mossos fueron claves para el éxito del 1-O. Su oposición a la Policía Nacional y la Guardia Civil resultó fundamental. Protegieron el referéndum. Agentes de la policía regional patrullaban en el entorno de los colegios para proteger a los organizadores de la consulta. Durante todo el día permaneció apostada una patrulla de los Mossos d'Esquadra frente a la Delegación del Gobierno de Barcelona cuya misión era avisar de cualquier movimiento de los policías nacionales que custodiaban el edificio.

Los gestos de complicidad entre mossos y separatistas eran constantes. Las comunicaciones internas ponen de manifiesto la colaboración del cuerpo con el golpe de Estado. Unos setenta mandos y agentes son investigados por el dispositivo de Trapero para el 1-O. Ahora tienen orden de amenazar a quienes retiran propaganda separatista de los espacios públicos y son objeto de toda clase de diatribas por su intervención para evitar choques en la manifestación de Jusapol del pasado sábado.

La irrupción de los CDR

Una de las novedades post 1-O son los Comités de Defensa de la República (CDR), grupos que han dado sobradas muestras de su vocación violenta. Torra es un encendido partidario de estos elementos y presume de que sus hijos están apuntados al CDR de su zona. Provocaron graves disturbios durante las "huelgas de país". También por la detención de Puigdemont en Alemania, durante las operaciones salida y retorno y el pasado sábado en Barcelona, cuando intentaron reventar la manifestación del sindicato policial Jusapol y agredieron a manifestantes de signo contrario.

Los Mossos tenían orden de contener la línea y evitar las cargas, pero se vieron desbordados por los manifestantes convocados por la Assemblea Nacional Catalana, la CUP y los CDR. Los separatistas habían salido de cacería y no dudaron en arremeter contra su policía con inusitada violencia. A pesar de eso, Torra cultiva una retórica de guerra, llama a la desobediencia civil, a la movilización permanente y a un nuevo 1-O "hasta el final". Los Mossos han pegado por segunda vez a los CDR (la primera fue en el cerco a la Delegación del Gobierno cuando detuvieron a Puigdemont) y se constata que en el separatismo hay masa crítica para "encender las calles" tal como viene predicando Torra.

La presión a jueces y fiscales

Un año después, el separatismo sigue dividido y anegado por las contradicciones. No puede liberar a sus presos a pesar de que las cárceles catalanes también son suyas. En contrapartida, se vulneran todas las normas penitenciarias y se ha convertido la prisión de Lledoners en otra sede de la Generalidad, los partidos y las asociaciones separatistas. Al tiempo, el Gobierno del PSOE presiona a los jueces para excarcelar a los preventivos y a los fiscales para rebajar los cargos. A modo de garantía con los separatistas se pronuncia cada dos días a favor del indulto.

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