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Sánchez se aferra a Moncloa más allá de 2027 y tacha a la oposición de "marrullera"

Sánchez también ha dirigido su crítica hacia José María Aznar, a quien acusa de "sobreestimarse".

Sánchez también ha dirigido su crítica hacia José María Aznar, a quien acusa de "sobreestimarse".
Pedro Sánchez, dispuesto a llegar a 2027 "y más allá" | Europa Press

No hay escándalo suficiente ni aviso que valga para que Pedro Sánchez muestre signos de flaqueza ante su inquebrantable necesidad de mantener el poder en la Moncloa.

Hoy mismo, el presidente del Gobierno ha cerrado el 27.º Congreso de las Juventudes Socialistas de España con un discurso marcado por la confrontación directa con la oposición y una defensa explícita de la continuidad de su proyecto político más allá de la legislatura actual, fijando el horizonte en 2027 "y más allá".

Lejos de un tono de cierre institucional o balance moderado, el jefe del Ejecutivo ha optado por enmarcar cualquier desgaste de su gestión como simples "tropezones" propios de un proyecto "humano", pero sin asumir un replanteamiento de fondo. La idea central del discurso ha sido la de continuidad sin interrupción del actual ciclo político, incluso con independencia del resultado electoral futuro.

Así lo ha asegurado tras conocerse las actuaciones judiciales contra el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero y la entrada de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil en la sede del PSOE en el marco de la investigación del llamado caso Leire Díez.

Sánchez ha insistido en que la acción del Gobierno no termina en el actual mandato y ha reivindicado la necesidad de "tiempo" para consolidar transformaciones, presentando la permanencia en el poder como una condición casi necesaria para culminar su agenda.

El presidente ha intensificado además su enfrentamiento con la oposición, a la que ha definido reiteradamente como "marrullera", una expresión de fuerte carga descalificativa dirigida al líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, y al presidente de Vox, Santiago Abascal. En su intervención, ha acusado a ambos partidos de buscar la "demolición" de los avances de los últimos ocho años, reduciendo el debate político a una lógica de bloqueo más que de alternativa. Es más, también ha dejado la siguiente advertencia: "Ante los infundios, también responderemos con contundencia. Lo que no vamos a permitir es que esta oposición marrullera mezcle una cosa con la otra para tratar de derribar este Gobierno de coalición progresista con sus malas artes".

Con Aznar en el punto de mira

En esa misma línea, Sánchez ha dirigido críticas especialmente duras a José María Aznar, a quien ha acusado de "sobreestimarse", además de hacer referencia a las palabras del expresidente: "Quien pueda hacer, que haga", calificando las mismas como "un do de pecho desatinado". Como si de un ajuste de cuentas se tratara, el líder socialista ha sentenciado: "Es un personaje que siempre se ha sobreestimado y que si uno piensa qué aportó a la política, aportó la corrupción, la gran mentira del 11-M e incorporar a España a una guerra ilegal. Es una persona que se sobreestima cada vez más". Y ha opinado que esas afirmaciones de Aznar son un "grito de desesperación, de frustración y una proclama profundamente antidemocrática", porque en una democracia parlamentaria como la española "quien llega al Gobierno es quien más votos suma y no quien busca atajos".

Previamente, la nueva secretaria general de Juventudes Socialistas de España (JSE), Aránzazu Figueroa, que ha relevado en el cargo a Víctor Camino y se ha convertido hoy en la primera mujer de esta organización juvenil en 120 años, ha cerrado filas con Pedro Sánchez, al que ha considerado un "referente" y el "faro del progreso" en el mundo.

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