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Puente de plata

Da mucha vergüenza ver a un expresidente español vinculado con una joyería de amigos de Maduro.

Da mucha vergüenza ver a un expresidente español vinculado con una joyería de amigos de Maduro.
Imagen de recurso de Zapatero el pasado mes de abril | Cordon Press

Genio y figura. Colombia todavía se retuerce de dolor bajo el látigo del terremoto y Gustavo Petro pide permiso para largarse del país sin esperar el año preceptivo que las leyes le imponen a cualquier expresidente colombiano. No digamos a uno que tiene múltiples causas penales abiertas. Petro pide permiso para salir y lo obtiene, ojo, con 73 votos a favor y sólo 11 en contra en el Senado colombiano. Allá el nuevo y flamante presidente, Abelardo de la Espriella, solo suma 4 representantes, que votaron enérgicamente contra que Petro se haga un Puigdemont con aval parlamentario. La diferencia entre pirarse legalmente o dentro del maletero de un coche la han marcado los votos favorables —a la huida— del Centro Democrático de Álvaro Uribe.

Hay varias lecturas políticas posibles, todas interesantes. ¿Qué ganan los de Uribe poniéndole un puente de plata a Petro? Igual, después de Petro mismo, quien gana más es el Tigre, que se quita de encima un archienemigo, un archiincordio y un instigador descarado del guerracivilismo más atroz después de perder un poder que ya consideraba vitalicio. De la Espriella ha entrado duro, muy duro, exactamente como aconseja Maquiavelo: lo que tengas que hacer que levante ampollas y enemigos, hazlo rápido, en una sola noche si es preciso, no les dejes tiempo a reaccionar. El fulminante traslado de 117 cabecillas de la guerrilla, el narco, etc, de los hoteles con rejas (alguno con burdel propio y todo) a cárceles de máxima seguridad donde contemplaciones las justas, fue toda una declaración de principios. Que no habría sido a lo mejor posible sin el apoyo político y hasta financiero de Estados Unidos, El Salvador y hasta Israel. Pero darle la vuelta a lo que sucede en Colombia sigue siendo complicado. Y peligroso. El Tigre camina sobre hielo fino. En cualquier momento el país se le puede resquebrajar como una sandía. En este sentido, triste es decir que una tragedia mayúscula en forma de terremoto abre unas oportunidades inéditas de marcar liderazgo en términos de unidad y no de confrontación. Evidentemente eso no vale para Petro que, indiferente al sufrimiento de su pueblo, no ve el momento de quitarse de en medio. Que rescaten a las víctimas otros.

¿Es posible que el Centro Democrático de Uribe le haya hecho el trabajo sucio a De la Espriella, favoreciendo la despetrización de Colombia sin que los votos del Tigre tengan que mancharse con esa decisión? No nos olvidemos de Venezuela… ni de España. Aquí tendemos a olvidar que entre la muerte de Franco (en la cama) y la normalización democrática plena transcurren no menos de dos o tres años. Ese sabor agridulce de las Transiciones que salen bien siempre es mejor que un baño de sangre o de revancha. Puede que lo mejor para Colombia sea ponerse a la cola pues eso, de un cambio más tranquilo de lo anunciado, puentes de plata incluidos.

También es posible que el Centro Democrático de Uribe aspire a ser exactamente lo que su nombre indica, una especie de cemento reparador entre extremos, una almohadilla de seguridad contra la polarización más drástica y más irreversible. La votación en el Senado les situaría pues eso, en una centralidad reforzada, ya que los dos extremos les necesitan. Mientras sea para bien.

Será por la coincidencia fonética, casi casi cacofonía, entre Petro y Pedro, pero es inevitable alguna comparación odiosa. Uno no ve el momento de irse y el otro ha decidido que no le sacan de la Moncloa (ni de la Mareta) ni con agua caliente. ¿Crisis, qué crisis? ¿Corrupción, qué corrupción? ¿Ceuta y Melilla están en España, en Marruecos o en Portugal? Que vaya Margarita Robles a dar la cara, que yo me voy a bucear.

Quizá aquí el que tendrá que ir pensando en poner pies en polvorosa será José Luis Rodríguez Zapatero, aunque quién sabe si le conviene más que le pillen con las manos en la masa en España o en Estados Unidos. La cárcel donde penan Nicolás Maduro y señora es chunga, muy chunga. Hay que decir que, acabe como acabe esto, y sin querer recortar ni una púa del alambre de espino de la presunción de inocencia —¿de Zapatero o nuestra?—, da mucha vergüenza ver a un expresidente español vinculado con una joyería de amigos de Maduro, más famosa por usar las joyas para blanquear dinero negro incluso que para pagar sobornos.

Miren, el otro día, hablando de Jordi Pujol, yo insistía en establecer matices morales entre la actitud de este hacia el dinero y la voracidad depredadora de su mujer e hijos. Con esto no intentaba excusar ni justificar nada, solo comprender al personaje. El único expresidente, por cierto, que abochornado renunció a privilegios como oficina, sueldo de por vida, etc. ¿Han visto ustedes a Zapatero renunciar a nada más que a dar explicaciones? Si yo tuviera que votar a favor o en contra de ponerle un puente de plata me lo tendría que pensar mucho. Pero mucho.

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