
Sólo nos faltaba que la otra Maricarmen, la de la Moncloa, se quedara también con la casa por decreto. Ya han usado a una octogenaria para acampar y mover los cubiletes del trilero: es culpa de Sánchez, pero no, pero sí, pero muera el capital y que viene la derecha, que es lo que importa y ¡viva el mal menor, que somos nosotros!
¿Solución? Un revuelo sin precedentes. Acampada revolucionaria con tipis y jaimas, cartones mojados, botellines vacíos, calle Lucha de Clases, plaza de Gaza, dinero en Bolsa, coche y moto, parcelita en la sierra y máster de postín. Pero en Sol, y echándose el ático a la boca porque ya se han zampado la comida que tenían preparada para enviar a Ceuta… a los inmivasores, no a los fachas de los caballas. Lo mismo hasta se acercan por allí Vinícius y Mbappé a firmar medias camisetas. ¡Quieren desahuciar a Maricarmen!
Otra vez la espontaneidad estalla ante un caso cotidiano en los aledaños electorales y nadie está detrás diseñando cada maldito paso. Ya. Maricarmen, ¡pobre mujer! Alguno animaba a la musa llamándola Paquita… que igual es el nombre de otra operación prevista para más adelante, chafada ya porque el incauto, un Bardem de oficio, no se sabía su papel.
Si alguien albergara dudas sólo tiene que consultar el BOE en el que apareció el primero de los decretos-cacao. No tiene nombre. O sí: panfleto. O mejor: guion. Y es sólo un ingrediente del rancho que nos quieren hacer tragar. Dice así:
"(…) Esta situación implica una clara demanda social a favor de la regulación para garantizar el derecho y que tiene como elemento de inflexión el triste y dramático y desahucio de Mari Carmen Abascal.
(…) Mari Carmen Abascal no es solo un número. Es una mujer vulnerable de 87 años, víctima de una legislación machista y retrógrada procedente de una dictadura y de la especulación más voraz, que le han impedido seguir viviendo en la misma casa donde residió sus últimos 70 años, a pesar de no tener una alternativa habitacional digna".
(…) Esta mujer es el símbolo de un derecho roto por unas administraciones competentes que no han dado cumplida satisfacción a la regulación vigente para garantizar derecho a la vivienda. Ni siquiera una solicitud expresa de suspensión del desahucio por parte de la Organización de las Naciones Unidas sirvió para su paralización. Sin duda, este caso confirma por la vía de los hechos que existen deficiencias que permiten que situaciones así se produzcan y que es urgente subsanar legalmente".
Cuando el descomunal trueno del 11-M —el rayo cayó mucho antes pero no lo vimos— aún resonaba pese a estar ya (mal) juzgado, un coronel en la reserva me habló de la guerra psicológica como algo mucho más habitual de lo que imaginamos. Ya se sabe que no hay nadie más reservado que un militar en activo y nadie más activo que un militar en la reserva, pero sus argumentos no sonaban a historieta.
Los americanos, que a todo le ponen nombre, se refieren a las operaciones no autorizadas o guerras sucias pero necesarias como blackops, y reservan el término psyops para las acciones que se basan en condicionamientos psicológicos que pueden, en caso de estar bien diseñadas, provocar una respuesta social masiva o suficiente para alcanzar un fin determinado. En resumen, si se requiere un ambiente concreto para que una reacción sea correcta, se puede generar. Si se necesita un mal para vender la solución, por supuesto, se puede inocular.
Las operaciones de inteligencia más brillantes no requieren más espectáculo que el necesario, por eso suelen funcionar sin que trasciendan. Maricarmen pudo aparecer, a ojos expertos, como el iniciador inconsciente de una reacción en cadena que tendría un claro objetivo: impedir que gobierne la derecha o, al menos, generar un clima favorable a ese fin cuando de forma natural sería imposible.
¿Es conspiranoico sospechar de una operación así cuando sabemos a ciencia cierta que Pedro Sánchez se dio cinco días de supuesta aflicción y posterior meditación para montar una cloaca con presupuesto y la misión de quitar de en medio todo obstáculo y todo rastro de delito? Es, más bien, un antecedente de hecho.
Aquel coronel, que se dedicó a esas psyops, me dijo sin hacer una sola mueca que en 24 horas se "intervienen" comunicaciones, equipos informáticos y domicilios de cualquier incauto que se ponga un día en el camino equivocado aunque sea por despiste. Y naturalmente, el sujeto intervenido jamás se enterará. No es muy difícil de creer, claro, que ya estamos acostumbrados a escuchar grabaciones a diario. Pero me sorprendió más el detalle con el que me explicó, sin nombres propios, cómo se diseña una operación para crear ambientes sociales. Me puso ejemplos llevados a cabo en Argentina y otros países americanos, pero también en España.
A veces son necesarios lemas certeros, iconos duraderos, y hasta personajes que hagan de palanca para que la tensión social no decaiga. No siempre los fines de esta brigada subliminal son espurios, a veces sólo potencian, acentúan o encaminan un clamor justo para que no caiga en saco roto. Funciona contra el narcotráfico, el terrorismo, la pederastia y otras lacras que, de vez en cuando, requieren un empujón social que ayude a trabajar después a la Infantería, léase Guardia Civil, Fiscalía o Agencia Tributaria, sobre el terreno.
Pero sostener a toda costa a un gobierno que cae sin remedio es otra historia. Y fabricar argumentos contra la derecha es, en principio, tan sencillo como ver una serie de Netflix, o de Amazon, o de Movistar, casi siempre —hay extraordinarias excepciones— cojas de la misma pierna. Hay mucho trabajo hecho y el antecedente del 15-M, de aniversario en 2026, era la mejor percha para colgar un nuevo traje a medida.
Las redes sociales siguen siendo eficaces pero no calan tanto como una imagen de telediario. Y para imagen real sin retoques ni IA, Ceuta invadida. Dos meses ya. Letal para el Gobierno. No se borra de la cabeza, como no se borraron nunca las torres gemelas colapsando tras ser derribadas por terroristas que usaron aviones llenos de personas como misiles. Acabamos de recordar, con el mismo dolor, el cuarto de siglo de aquella infamia. Nunca se acostumbrará el cerebro a ver caer aquellas torres… y menos, a que Nueva York tenga hoy un alcalde musulmán.
La contra-imagen de Ceuta se ha instalado en Sol, como si fuera Mariúpol pero de pijos multipiso o ninis carcomidos por el aburrimiento, los que usan todas las apps de sus smartphones salvo el despertador. Son "antifascistas" que reclaman "prioridad nacional" para los pisos o la paz a puntapiés. Hay brechas en Matrix, que esto es España, pero el plan podría ser cierto. De momento, quedémonos con un dato: este Gobierno no ha sido capaz de aprobar unos Presupuestos Generales del Estado, pero va a las elecciones, si las hubiera, con dos decretos de lo más electoral. Los apruebe o no, está echada la carta en el momento exacto. Y mañana, como pasó en marzo de 2004, nadie recordará a Maricarmen, salvo los encargados del casting.
No hace falta que el PP o Vox denuncien algo sobre lo que no hay pruebas. Pero sí, que barajen la posibilidad de que sea cierto, como ciertas han sido tantas otras trampas que les han tendido. Dentro y fuera. Aunque gobierne la derecha, es la izquierda la que suele quedarse en el poder real. Siempre van por delante.


