
La comparecencia de Pedro Sánchez para hablar de Ceuta… ¿puede marcar el inicio del declive? ¿Se le está acabando la baraka, su inagotable arsenal de conejos dentro de la chistera? ¿Era esto dar explicaciones?
La frase más estremecedora, para quien esto firma, es cuando, en lugar de asumir su responsabilidad por no reforzar los efectivos policiales y hasta militares para lo que se les venía encima, intenta hacer de tripas páncreas, de la debilidad heroísmo, y va y felicita a los cuerpos y fuerzas de seguridad por anteponer la defensa de la "vida" a la de la "frontera". Tal cual.
La cuestión es: ¿defender la vida de quién?, ¿de los que entran a nado y a saco o de los que viven ahí y, mientras no se demuestre lo contrario, son ciudadanos tan españoles como los de Chamberí, Torrelodones o las Ramblas de Barcelona? ¿Quién tiene que poner el cuerpo para que otros salven la cara, o crean que la salvan?
Es posible que se acumularan los informes de inteligencia hasta el punto de hacer callo, es posible que Marruecos jugara a decir muchas veces que viene el lobo hasta que vino de verdad cuando las defensas estaban más bajas… Nada de eso excusa lo ocurrido ni su gestión política y hasta humana. Esa lacerante sensación de indefensión que habrán sentido todos los ceutíes. Que en la medida que podían han mandado a sus hijos a la península. Para qué decir más.
Lo de Ceuta, salvando distancias, recuerda un poco al pudridero de Gaza: una crisis humanitaria fabricada expresamente para forzar determinados escenarios políticos, para ganar batallas sin dar la cara. La sobredimensión y sobreexposición de unas víctimas mientras se vela a las otras, como ocurrió con las silenciadas víctimas del 7 de Octubre. Especialmente las que sobrevivieron y tuvieron que soportar indecibles vejaciones sexuales.
Lo primero que tendríamos que tener todos claro es que no hay víctimas de primera y víctimas de segunda. Todas merecen empatía y atención. Pero es de cierta lógica elemental que un Estado empiece a cuidar de su gente antes de dar según qué ventajas a los naturales de otro país. Pruebe usted a llegar nadando a Marruecos y a ver cómo le reciben, a ver qué le dan. Sobre todo, si dice que va de parte de Pedro Sánchez.
¿Un Estado que no socorre para qué sirve? Un Estado que pudo haber contenido y minimizado los desastres del procés y en cambio permitió impertérrito que muchos catalanes fueran machacados por unos pocos, que los policías nacionales fueran satanizados y ridiculizados, cuando no atacados físicamente, un Estado que nos funde a impuestos y luego no hay para educación ni para sanidad decente, o solo la hay si eres menor extranjero no acompañado. Eso no es todavía un Estado fallido, pero sí un Estado que pierde aceite. Y alguien tendría que levantar el capó y echar un buen vistazo. Esta crisis, ya lo siento, ha excedido toda medida política —o de politiqueo— para entrar de lleno en el sálvese quien pueda, votes a quien votes. Yo creo que ya ni los sanchistas más acérrimos están a salvo.