
El dictador Miguel Díaz-Canel se ha quedado fuera de las negociaciones de la administración Trump con el régimen cubano. Así lo indica la información publicada por Axios —confirmada por tres fuentes, según el medio estadounidense— que afirma que el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, está manteniendo "conversaciones secretas" con Raúl Guillermo Rodríguez Castro —alias 'el Cangrejo'— sobre "los pasos a seguir" en la isla caribeña.
EXCLUSIVE: Marco Rubio has been holding secret talks with the grandson and caretaker of Cuba's aging de facto dictator, Raul Castro, bypassing official Cuban government channels and putting unprecedented pressure on Havana's regime, @MarcACaputo reports. https://t.co/QoOZbNFRdi
— Axios (@axios) February 18, 2026
Está por ver qué papel desempeña 'el Cangrejo' —de 41 años— en el proceso de transición a la democracia que Donald Trump pretende propiciar en el país latinoamericano. Cabe la posibilidad de que —ahora mismo, al menos— no sea más que la correa de transmisión. La persona en la que el 'capo' del clan Castro confía lo suficiente como para enviarle a hablar con Rubio sin miedo a que le traicione. Se trata del nieto favorito de Raúl Castro —de 94 años—.
En los últimos años, Raúl Guillermo se ha convertido en la persona más cercana al exdictador. Tanto que le habría confiado su propia vida. 'El Cangrejo' es como su sombra. Le acompaña y escolta en todas sus apariciones públicas. Una posición que le podría haber hecho subir puestos en la línea sucesoria. Desde luego, ha ganado poder y también riqueza. De hecho, ha sido noticia en innumerables ocasiones por su vida de privilegio y sus controvertidos negocios.
En la actualidad, el 'nietísimo' incluso sería una pieza clave en la gestión de GAESA, el conglomerado militar que maneja la fortuna millonaria del régimen comunista. Previamente, lo fue su padre: el fallecido general Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, esposo de la mayor de las hijas del exdictador, Débora Castro Espín. Más allá de si termina siendo la 'Delcy Rodríguez' de Cuba, lo que está claro es que el futuro de la isla sigue pasando por el clan Castro.
Todo pasa por los Castro
No es ningún secreto que —aunque en 2018 cedió la presidencia del país y su cargo en el PCC a Miguel Díaz-Canel— Raúl Castro ha seguido moviendo los hilos en la sombra . Desde que Fidel llegó al poder, Cuba es de los Castro y sus esbirros. Han actuado durante décadas como si la isla fuese su cortijo; y los cubanos, sus lacayos. Tanto es así que hasta EEUU ha reconocido que necesitan contar con personas del régimen para lograr una transición pacífica.
También hemos sabido que otro miembro de la saga ha estado buscando soluciones a la situación de desabastecimiento de crudo que la isla padece desde que perdió a su principal suministrador —Venezuela, tras la caída del sátrapa Nicolás Maduro— y Trump firmó una orden ejecutiva para imponer aranceles a los países que enviaran petróleo a Cuba. La isla pasa por la peor crisis energética de su historia y el mandatario estadounidense no va a desaprovechar la oportunidad para hacer caer a la dictadura.
Tampoco lo ha ocultado. "El tiempo del comunismo se acabó", dijo Trump. Y los avances en ese sentido son evidentes. No sólo por Venezuela, también por los últimos movimientos de países como Colombia y Nicaragua. El caso es que un hijo de Raúl Castro, Alejandro Castro Espín, habría encabezado las conversaciones a tres —las investigaciones periodísticas apuntan a que el equipo de Claudia Sheinbaum habría mediado para favorecer el entendimiento— para que México restableciera los envíos de crudo cuanto antes. No lo logró.



