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Un experto señala al BCE por el repunte de la inflación: "Deberían retirar liquidez de manera inmediata'"

La industria advierte del impacto de los costes energéticos en un escenario condicionado por el dogmatismo ecologista y la dependencia del gas.

La volatilidad se apodera del mercado. La incertidumbre es máxima y la duración e intensidad del conflicto en Oriente Próximo y sus implicaciones sobre la cadena de suministro de bienes estratégicos como el petróleo o el gas están imponiendo el relato de mercado. Hoy las bolsas vuelven a caer y el petróleo vuelve a subir, después de que las palabras de Trump calmaran las aguas de un mercado donde el crudo volaba por encima de los 120 dólares.

Sin embargo, más allá de lo que se gane o se pierda en los mercados bursátiles, queremos prestar atención en otras derivadas importantes que tienen que ver con una espiral de precios que amenaza con disparar la inflación en el Viejo Continente, con consecuencias evidentes sobre la energía, los carburantes, la alimentación y, por supuesto, la vivienda. Los sectores electrointensivos como la industria acerera ya están advirtiendo del impacto que esta crisis geoestratégica va a tener sobre su actividad y, por lo tanto, sobre toda la cadena de valor.

Y no es una ficción, ni siquiera un triste pronóstico. No. Es una realidad. Hoy asomarse a la evolución de los últimos días en los precios de la gasolina, el gas o el Euríbor da vértigo.

El petróleo sigue anclado en el entorno de los 90 dólares, cuando apenas hace unos días no pasaba de 60. Por su parte, el gas continúa en los 50 euros por megavatio hora, con una subida de más del 65% en apenas una semana. La gasolina ha subido en el mismo periodo, en apenas unos días casi 40 céntimos, lo que supone un alza de casi el 30%.

Mientras, aunque todavía tímidamente, el Euríbor también sube día a día. Ayer superó el 2,55%. Cuando antes del estallido del conflicto estaba en el 2,2%. Esto avanza una política de tipos de interés más restrictiva a futuro y que el mercado empieza a descontar que la liquidez que inundaba los mercados va a empezar a escasear.

Pero los efectos de la crisis en Oriente Próximo trascienden los problemas de precios o bursátiles, sino que hunde sus dedos en la herida que el ecologismo ha dejado sobre el Viejo Continente, donde sus empresas llevan ahogadas por el impuestazo de los derechos de emisión, y tratando de ajustar sus procesos productivos al corsé de la ecología verde, los sellos ESG y la estrategia de descarbonización. La situación es tan grave que ayer Von der Leyen reconoció un "error" estratégico con la energía nuclear.

Ahora dependemos de una manera irremediable del gas. Un gas que cada día es más caro, ya que no podemos traer mucho gas de Rusia y tampoco de Argelia, y sobre todo llega de EEUU. ¿Qué pasará si España es el único país que prescinde de las nucleares? ¿Qué pasa cuando ahora Alemania considera que acabar con las nucleares fue pegarse un tiro en el pie? ¿Cómo va a afectar esto a los precios? ¿Estamos al borde de una crisis mucho mayor de la que nos podemos imaginar?

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