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EDITORIAL

Maduro debe pagar por sus crímenes

Lo que está haciendo Maduro con la ayuda humanitaria es un crimen execrable del que habrá que pedirle estrictas cuentas.

El tirano que ha terminado de hundir a Venezuela en la miseria ha sobrepasado todos los límites con su decisión de impedir que la ayuda humanitaria internacional llegue a su país. Los camiones con los alimentos de primera necesidad y las medicinas que los venezolanos necesitan para sobrevivir han sido retenidos en cuatro puntos fronterizos por el Ejército y los gangs de matones al servicio del chavismo, que no han dudado en abrir fuego contra gente absolutamente desesperada.

El presidente legítimo de Venezuela, Juan Guaidó, sigue tratando de hacer llegar la ayuda a su pueblo desde el lado colombiano con la colaboración del Gobierno de Bogotá y el respaldo de la mayoría de las democracias iberoamericanas, que están tratando de que el criminal Maduro pierda toda esperanza de mantenerse en el poder.

Los amigos de Venezuela quieren que la ayuda llegue a los más necesitados por medio de "camiones venezolanos, conducidos por venezolanos y acompañados por venezolanos", como ha señalado el representante de la Comisión de Seguimiento Miguel Pizarro en respuesta a las absurdas acusaciones de injerencismo proferidas por el chavismo. Pero Maduro y su banda de narcogenerales están empeñados en evitar a toda costa la llegada de una ayuda que pondría aún más en evidencia la catástrofe humanitaria provocada por el socialismo chavista.

Lo que está haciendo Maduro con la ayuda humanitaria es un crimen execrable del que habrá que pedirle estrictas cuentas. Su progresivo aislamiento internacional quedará nuevamente de manifiesto este lunes en la reunión que celebrará del Grupo de Lima, de la que tomarán parte Guaidó y el vicepresidente de EEUU, Mike Pence, entre otras personalidades. De ahí debería surgir un llamamiento formal a la comunidad internacional para que acometa una intervención que permita a los venezolanos acceder a la ayuda humanitaria y acelere el final del aberrante régimen bolivariano, que en España sigue contando con el ominoso apoyo de la izquierda más indecente.

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