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Jesús Fernández Úbeda

Félix Bolaños se pone chulo machirulo, pero qué más da

El ministro de Presidencia dio a entender que Edurne Uriarte es diputada gracias a su antigua relación con el ministro Wert.

El ministro de Presidencia dio a entender que Edurne Uriarte es diputada gracias a su antigua relación con el ministro Wert.
Félix Bolaños, durante la sesión de control de este miércoles en el Congreso.

Félix Bolaños es el Tomás Roncero del Parlamento. Del mismo modo que el periodista deportivo predijo que Argentina fracasaría en el Mundial de Qatar y que Benzema sería el máximo goleador de la citada competición, el ministro de la Presidencia declaró este martes que en Cataluña "no habrá ningún referéndum por la vía pactada ni por la unilateral". Es sabido que el diablo habita en los detalles y, por ello, cabe matizar esta comparación: el tertuliano de El Chiringuito erra en sus pronósticos por su madridismo exacerbado o su miopía futbolera, qué sé yo, pero sus patinazos son, digamos, inocentes; el socialista, en cambio, miente a conciencia y sin pudor. Así, cualquiera que le escuchare –y que no engulla el soma mendaz del Ejecutivo– pensará que raro será el colegio catalán en el que, a estas horas, las urnas no lleguen hasta el techo.

En la sesión de control al Gobierno de este miércoles, Bolaños, Sandro Rey con ínfulas de Richelieu progresista, se manifestó como un matón cutre y machista. Edurne Uriarte le preguntó por el enchufe del marido de Calviño en Patrimonio Nacional, y el titular de la cartera de Presidencia la despachó con un "me llama mucho la atención que esta pregunta me la formule usted, sabe a lo que me estoy refiriendo". La diputada popular, por si alguien desconoce el dato, mantuvo una relación con el exministro de Educación José Ignacio Wert. Ya conocen la máxima: decir que una mujer ha sido o fue la señora de es un atentado patriarcal si el objeto –en sentido lingüístico, ahórrense el escrache– de la acusación es de izquierdas; si es de derechas, bueno, en fin, la realidad manda y pelillos a la mar.

Uriarte, digna, invocó en vano a Irene Montero en su réplica: "Tras esas insinuaciones personales, creo que la ministra de Igualdad le va a acusar a usted de violencia política". La hembra alfa de Unidas Podemos, je, je, se limitó a sonreír. La diputada popular criticó el nepotismo del Ejecutivo y remató con un "eso, señor Bolaños, es corrupción". Respuesta de éste: "Cuando un dirigente del PP habla de corrupción le escucho muy atentamente, porque seguro que es una autoridad en la materia". Después, con toda su jeta, criticó a los genoveses por intentar "embarrar Patrimonio Nacional".

Por su parte, Inés Arrimadas le preguntó "en qué beneficia a los españoles de a pie la rebaja de los delitos de sedición y malversación": "A partir de ahora, robar será más fácil si alguien es socio de Pedro Sánchez". Bolaños respondió asegurando que la líder de Cs "es absolutamente intercambiable con la ultraderecha": "La derecha y la ultraderecha son garantía de conflicto en Cataluña y nosotros somos garantía de soluciones". El alcaldable Rufián, mientras tanto, disfrutaba como el niño que va al parque de atracciones por vez primera en su vida.

Salvo al final, el circo parlamentario de la jornada fue tan electrizante como un concierto de Álex Ubago. El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, fue el cabeza de cartel de un festival en el que no participaron Sánchez ni sus vicepresidentas. Como decía Vicentín, el de La Hora Chanante: "No te digo ná y te lo digo tó". El popular José Antonio Bermúdez de Castro preguntó a la ministra de Justicia si "van a continuar cediendo ante el chantaje de los separatistas y reformando el Código Penal a la carta con tal de mantenerse en el Gobierno". Pilar Llop tiró de estribillo recurrente –la renovación del CGPJ– y reprochó a su interlocutor que "el único que está golpeando las instituciones democrática es el PP". Carlos Rojas, a Margarita Robles: "¿Está usted dispuesta a seguir en el cargo si el grupo parlamentario socialista sigue con estos cambios legislativos?". La ministra de Defensa respondió en plan folclórica de Cine de barrio proclamando su orgullo por España y por formar "parte de este Gobierno". Espinosa de los Monteros se refirió al expolio fiscal, María Jesús Montero celebró que tenemos "la inflación más baja de la UE" y el de Vox le dio una lección de economía básica: "No le quiero decepcionar, pero es que si un mes sube la inflación al 10%, y al siguiente sube al 6, la inflación sigue subiendo".

Tras el quilombo en el que acusó al PP de fomentar la cultura de la violación, Irene Montero pasó de embestir como Islero a comportarse como Marius, aquel buey que el Pacma hizo pasar torticeramente por toro bravo hace unos años. La popular Carmen Navarro dijo que la titular de la cartera de Igualdad pasará "a la Historia como la ministra que rebaja las penas y excarcela a los agresores sexuales": "¿No le da vergüenza que, hoy, en España, violar sea más barato que ayer?". La voxera Inés Cañizares: "¿Acabará la legislatura siendo ministra?". Ésta, por lo que fuere, no entró al trapo: "En esta cámara somos más quienes queremos que los derechos de las mujeres y de las personas trans estén garantizados". Mientras, gracias a la Ley del Sólo Sí es Sí, el Supremo rebajaba la pena de los condenados por abuso sexual a una menor del caso Arandina.

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