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José García Domínguez

Lo que la izquierda no quiere ver

El plan de vivienda pública estatal que anuncia Sánchez puede convertirse en una bomba de relojería contra el PSOE. Tiempo al tiempo.

El plan de vivienda pública estatal que anuncia Sánchez puede convertirse en una bomba de relojería contra el PSOE. Tiempo al tiempo.
Pedro Sánchez con Yolanda Díaz | EFE

Torre Baró es un barrio humilde, uno de los más humildes de Barcelona. Siempre lo ha sido. Hace unos meses, el Ayuntamiento organizó allí una gran fiesta para celebrar la entrega por parte de Ada Colau en persona de las llaves de 240 viviendas de promoción municipal a sus nuevos propietarios. Pero la celebración acabó en medio de un mar de pancartas reivindicativas y gritos de protesta por parte de los vecinos de toda la vida. Y es que solo tres de ellos, únicamente tres, habían logrado formar parte del grupo de los agraciados. Por lo demás, la prensa local apenas se hizo eco del asunto en alguna nota breve en páginas interiores.

Hace cuatro años, la izquierda perdió Madrid. Pero no perdió la capital de España a causa de la gran movilización de la derecha sociológica que se produjo en las urnas, sino porque a la izquierda la abandonó su propia gente aquel día. Así, no fue en los distritos de clase media y alta, los del centro de la capital, donde se gestó la derrota de Carmena. Bien al contrario, Almeida es alcalde gracias, sobre todo, a que en los teóricos feudos de sus adversarios la abstención resultó ser considerablemente más alta que en el resto de los barrios. En Puente de Vallecas, en Villaverde, en Carabanchel, en el Madrid más necesitado, en los equivalentes mesetarios de Torre Baró, los electores prefirieron quedarse en casa.

Una deserción de las urnas a la que no pudo resultar ajeno el hecho contrastado de que, al igual que sucede en Barcelona, en torno al 40% de las ayudas sociales condicionadas al nivel de renta, esas por las que compiten los españoles con ingresos muy bajos y los inmigrantes más pobres, recaigan ahora en beneficiarios de nacionalidad extranjera. La izquierda, que sigue teniendo la cabeza en el siglo XX, insiste en no querer ver esas cosas. Pero esas cosas no van a dejar de existir por mucho que la izquierda se empeñe en no querer verlas. El plan de vivienda pública estatal que anuncia Sánchez puede convertirse en una bomba de relojería contra el PSOE. Tiempo al tiempo.

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