Menú
José García Domínguez

Todavía hay jueces en Berlín

Lo malo, tanto para el presidente como para el president, es que los jueces resulta que van a tener vela en este entierro de la Constitución.

Lo malo, tanto para el presidente como para el president, es que los jueces resulta que van a tener vela en este entierro de la Constitución.
El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez. | EFE

Al modo de Federico el Grande de Prusia, quien, irritado por el molesto ruido de las aspas de un molino próximo a su residencia de verano, ordenó que se se demoliera la edificación causante de aquel molesto incordio, otro gobernante no demasiado sobrado a estas horas de grandeza, el presidente Sánchez, parece que ansía proceder de idéntico modo con la Constitución española. Pero lo que no tuvo en cuenta Federico el Grande antes de emitir aquella orden fue, tal como le recordaría el modesto molinero que se querelló con él, que todavía había jueces en Berlín. Pequeño detalle, ese de que también quedan jueces en España, en el que tampoco parece haber reparado demasiado el presidente Sánchez antes de lanzarse desnudo a esa charca de aguas pestilentes, la de la impunidad total para Puigdemont y sus fuerzas de asalto.

Porque los avalistas políticos y morales del "president Puigdemont" no tienen motivos, es cierto, para preocuparse lo más mínimo por ese recurso de inconstitucionalidad que ya anda redactando el Partido Popular. Razones para la indiferencia les sobran. Y es que, si el Constitucional se atuviese de nuevo al estricto cumplimiento de su exasperante lentitud habitual, y no existe ningún motivo para suponer lo contrario, la decisión del Alto Tribunal sobre esa ley de amnistía se demorará, como mínimo, hasta finales de 2027. Tiempo suficiente, pues, para que ya haya fallecido de muerte natural la legislatura que aún no hemos estrenado.

Por ese lado, en consecuencia, ningún problema para el presidente ni para el president. Pero lo malo, y tanto para el presidente como para el president, es que los jueces y los magistrados resulta que van a tener vela en este entierro de la Constitución. Porque la Ley los legitima para interpelar directamente al Constitucional si dudan de que alguna norma legal se ajuste a la Carta Magna. Es más, si tal cosa hacen, la aplicación de la norma en cuestión queda en suspenso hasta que se pronuncie el TC. Sí, la ley no se puede aplicar. No perdamos la esperanza: todavía hay jueces en Berlín.

Temas

En España

    0
    comentarios

    Servicios

    • Radarbot
    • Biblia Ilustrada
    • Libro